El cerco al EI se estrecha: Las Fuerzas iraquíes retoman Al Hawija. Las sirias se acercan a Deir Ezzor. La batalla final en la frontera

Irak 1

El Ejército iraquí liberó por completo a la ciudad de Al Hawija después de dos semanas de cruentos combates con el Estado Islámico, señaló hoy una declaración del mando militar. Esta ciudad, situada a 230 kilómetros al norte de Bagdad, era una de la última en manos del Estado Islámico en Irak. Los yihadistas ya han sido expulsados en los últimos meses de la mayoría de territorios que conquistaron en 2014.

“Hemos tomado los barrios de Al Nidaa y Al Askari, en el oeste de la ciudad”, afirmó en un comunicado el general Raed Jawdat, el jefe de la policía federal, y explicó que el avance forma parte de la “tercera fase” de la operación de “liberación de Hawija”. Esta ciudad sunita de más de 70.000 habitantes fue apodada “el Kandahar de Irak” por la presencia de combatientes extremistas y en referencia al bastión de los talibanes en Afganistán.

“El distrito de Hawija fue recuperado del Daesh”, confirmó el teniente general Abdul Amir Yarullah, a través de un comunicado escrito. “Las fuerzas antiterroristas, las milicias populares y el centro de operaciones al este del río Tigris liberaron tres pueblos, cumplieron la tarea (…) de la operación de liberar Hawija, la operación finalizó”, rubrico el vocero del comando de las operaciones conjuntas, Abdul Ameer Yarallah.

Según el reporte, durante la operación las tropas desalojaron a los terroristas de 98 aldeas, establecieron el control sobre la carretera Tikrit-Kirkuk y los expulsaron de dos aeropuertos. Las fuerzas iraquíes integradas por el Ejército y las Unidades de Movilización Popular, ultimaron a 192 extremistas, desactivaron 13 vehículos bomba y otros equipos de los terroristas.

La operación para liberar Al Hawija, provincia norteña de Kirkuk, comenzó a finales de septiembre cuando el primer ministro iraquí, Haider Abadi, dio la orden. Tras perder Mosul en julio, que en agosto de 2014 fue proclamada capital del Califato Islámico de Siria e Iraq, el grupo extremista convirtió a Al Hawija en su principal sede.

La presencia de Daesh en Irak ha disminuido rápidamente y en este momento se encuentra confinada a los pueblos de Rawa y Al-Qaim, ubicados en la provincia occidental de Anbar, cerca de la frontera con Siria. Después de haber ocupado grandes territorios tanto en Irak como en Siria, a mediados del 2014, recientemente Daesh ha sufrido una serie de derrotas decisivas por cuenta del Ejército iraquí.

El primer ministro de Iraq, Haidar al Abadi, saludó la liberación completa de la ciudad de Al Hawija,  Abadi subrayó la importancia de la victoria obtenida por el ejército iraquí frente al grupo terrorista Estado Islámico (EI), tras dos semanas de cruentos combates. “Esta no es solo una victoria de Iraq, sino del mundo entero”, resaltó al Abadi, y agregó que el hecho muestra el avance en la lucha contra el EI. El primer ministro indicó que ahora solo resta liberar las zonas fronterizas con Siria, donde todavía se encuentran algunos enclaves de esa organización.

(Fuente: Prensa Latina)

Desde el oeste el ejército sirio avanza hacia Deir Ezzor y la frontera iraquí

Unidades del Ejército sirio han logrado este viernes un nuevo logro en el marco de sus operativos para erradicar a los terroristas de Daesh del campo sureste de la provincia de Deir Ezzor. En este contexto, el reportero de SANA en la provincia nororiental precisó que unidades militares sirias llegaron este viernes al lado oeste de la ciudad de al-Mayadin situada a 45 kilómetros de la ciudad de Deir Ezzor, donde chocaron con grupos terroristas de Daesh y les causaron significativas bajas y heridos.

Unidades del Ejército sirio, apoyadas por las fuerzas aliadas, lograron importantes victorias en la lucha contra los terroristas de Daesh en Deir Ezzor, y tomaron el control de nuevas zonas en la ciudad de al Mayadin y Hatla.

Las fuerzas del Ejército libraron en las últimas horas duros enfrentamientos con los terroristas de Daesh en la ciudad de al Mayadin, y tomaron el control de la ciudadela arqueológica de al Ruhba, la Brigada de Artillería, las Fincas de al Shebli, los Silos, el mercado de al Hal al suroeste de la ciudad.

Los enfrentamientos causaron la muerte de varios terroristas, entre ellos decenas de suicidas, y la destrucción de 3 coches bomba, y las unidades del Ejército siguen su avance y desactivan las minas y los artefactos explosivos en la zona.

En la orilla oriental del Éufrates, las fuerzas del Ejército continuaron sus operaciones militares en el eje de la localidad de Hatla, y tomaron el control de nuevos puntos en la localidad, tras causar grandes pérdidas en filas de los terroristas de Daesh. El Ejército continuó sus operaciones para asegurar la carretera desde los limítrofes de Deir Ezzor en la zona de Harebsha hasta la rotonda del Panorama al sur de la ciudad, y acabó con varios terroristas de Daesh.

En el mismo contexto, la fuerza aérea y de artillería dirigieron ataques intensivos contra centros de agrupación de Daesh en las localidades de al Yinena, al Huseinieh, los barrios de al Urfi, al Urdi, Kanamat, Khasarat, al Hamidieh, lo que causó la muerte de gran número de terroristas y la destrucción de sus fortines y vehículos.

(Fuente: Agencia SANA)

La batalla “final” contra el EI en Irak se librará en la frontera con Siria

La batalla “final” en Irak contra el grupo Estado Islámico (EI) se librará en la frontera con Siria, tras la reciente derrota de esa organización en Hawija, afirmaron este sábado a la AFP dos generales de Estados Unidos, país que dirige la coalición antiyihadista.

“La próxima batalla, el último gran combate, tendrá lugar en el valle del Éufrates”, declaró el general Robert Sofge, número dos del mando de esta coalición. Esa zona desértica se extiende desde la ciudad siria de Deir Ezzor hasta el último territorio de Irak en poder de los yihadistas, la región de Rawa y Al Qaim, en el oeste del país.

En Deir Ezzor, el grupo EI es objeto de dos ofensivas: una del régimen de Bashar al Asad, apoyado por sus aliados, y otra de una alianza kurdo-árabe, respaldada por la coalición liderada por Washington. Hoy en día, “2.000 combatientes del EI se encuentran” en el valle del Éufrates, indicó Sofge. “Todas las operaciones se centrarán en esa zona, y ese combate llegará antes de lo que parece”.

La fuerzas iraquíes “Consiguen derrotar al EI al tiempo que se recuperan rápidamente [para las otras batallas] (…) Nosotros avanzamos también lo más rápidamente posible para seguir” esta progresión, dijo el general Andrew A. Croft, segundo comandante de la aviación de la coalición. “Es una combinación: por un lado, las fuerzas iraquíes ganan confianza y energía con cada victoria, y por otro el EI se derrumba”, explicó Sofge.

El grupo ultrarradical sunita “adopta ahora un modo de funcionamiento de insurrecto, más fuerza militar”, indicó. “El reto para los próximos años en Irak y en Siria será el trabajo de la policía” porque a menudo “células durmientes” llevan a cabo ataques relámpago en zonas de Irak reconquistadas hace meses.

Los yihadistas intentan esconderse entre los desplazados o huir de los combates, pero durante la batalla de Hawija, por ejemplo, “un millar de combatientes del EI fueron hechos prisioneros”, añadió Sofge. Están ahora en manos de los combatientes kurdos, los peshmergas, desplegados en el norte y el este de Irak, sobre todo en la provincia de Kirkuk -donde se encuentra Hawija-, una zona reivindicada por el Kurdistán iraquí.

Por el momento las tensiones creadas por la celebración del referéndum de independencia en el Kurdistán no tuvieron un impacto negativo sobre las relaciones entre las fuerzas iraquíes y kurdas. Según el general Croft, “hay una gran cooperación entre los peshmergas y las fuerzas de seguridad iraquíes”.

(Fuente: agencia AFP)

El Estado Islámico deja sólo cenizas y desolación en la ciudad iraquí de Hawiya

En una de sus caras, un cartel enorme llama a la “yihad” y en la otra amenaza con la muerte a los fumadores. Nada más entrar en Hawiya, reconquistada por las fuerzas iraquíes, saltan a la vista los tres años en poder del grupo Estado Islámico (EI). Los yihadistas aplicaron en ella una política de tierra quemada. Literalmente.

En esta rica provincia petrolera de Kirkuk, los pozos de oro negro arden y con ellos “los millones de dólares que deberían revertirse en los iraquíes”, lamentan los habitantes de los alrededores.

En esta región al norte de Bagdad, conocida por sus cultivos de cereales y sobre todo sus sandías, los yihadistas también quemaron los campos. En el arcén de las carreteras que llevan a Hawiya, el último centro urbano en manos de los yihadistas en Irak, los habitantes suplican comida a los militares.

“Hace cuatro años que no vemos el té ni el azúcar”, dice Um Imed con lágrimas en los ojos, mientras estruja su largo vestido negro cubierto del polvo levantado por los coches a su paso. “Nuestros hijos se mueren de hambre y van descalzos”, añade esta iraquí. “Sólo las familias del EI están cebadas, porque el EI nos obligaba a darles más de un cuarto de nuestas cosechas”.

Puertas adentro, en la ciudad no hay más que desolación. “Cuando el EI tomó la localidad, usaron el hospital. Pero a medida que se acercaban las fuerzas iraquíes quisieron quemarlo todo para que nadie pudiera beneficiarse de las infraestructuras”, declara a la AFP Mohamed Jalil, un portavoz del Hashd al Shaabi (unidades paramilitares de movilización popular) que se hicieron con el control del centro hospitalario.

Parte del centro médico sobrevivió a las llamas. Se encuentra enfrente del ayuntamiento, fuera de uso y en el que nadie se atreve a aventurarse por miedo a que haya minas.

En el interior del hospital, en las salas de pruebas y en las áreas de descanso de las enfermeras, las recetas, los prospectos y varios documentos administrativos narran la vida bajo el grupo EI. En documentos con el encabezado “Estado Islámico, Wilaya de Kirkuk”, los jefes yihadistas piden al personal que trate cuanto antes “al hermano Adel, soldado de las fuerzas especiales”. “En realidad ellos también conseguían cosas a través de contactos”, deja caer con malicia un combatiente del Hashd al Shaabi.

Encima de las ruinas de las tiendas del mercado principal, reducido a escombros por la explosión de un coche bomba, el Hashd al Shaabi plantó sus banderas en sustitución de las de los yihadistas. La mayoría son de color negro y llevan impresas el retrato de Husein, uno de los nietos del profeta y gran figura del islam chiita.

Los combatientes del Hash al Shaabi han desempeñado un papel importante en la toma de muchas de las ciudades conquistadas por el grupo EI durante una ofensiva relámpago en 2014 que le llevó a controlar un tercio del país.

Junto al ejército y a la policía, estos combatientes participaron en las operaciones de reconquista de Hawija, una ciudad a 230 kilómetros al norte de Bagdad que bajo el régimen de Sadam Husein, derrocado en 2003, ya era conocida por albergar a grupos suníes muy radicales. Después de la invasión estadounidense en 2003 era apodada la “Kandahar de Irak”, en referencia al bastión talibán en Afganistán.

Como recuerdan los folletos diseminados por el hospital y un poco más lejos, en el llamado “tribunal” del grupo EI, la “yihad” no es una novedad en la ciudad. Algunas octavillas retoman discursos de Abu Musab al Zarqaui, el emir de Al Qaida en Irak que luchó contra la presencia estadounidense en el país al comienzo de los años 2000.

“Los del EI no tienen más que volver”, lanza, desafiante, Udai Salman, un chapista de 35 años que dejó mujer e hija en Nayaf, ciudad santa chiita del sur, para unirse al Hashd. “Aquí estamos, los esperamos”.

(Fuente: swiss.info)

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