El gobierno de Perú expulsa a la embajadora itinerante de la República Árabe Saharaui Democrática, Jadiyetu El Mohtar

El Mohtar en el aeropuerto

Luego de 18 días en los que se mantuvo en el aeropuerto internacional Jorge Chávez, impedida de ingresar al Perú, la representante de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Jadiyetu El Mohtar ha sido deportada del país, según denunció a LaMula.pe.

Alrededor de las 17:45 horas, este medio (Por un Sahara Libre) se comunicó con El Mohtar, quien se encontraba en los pasillos de la oficina de Migraciones del aeropuerto. Contó que estaba rodeada de cinco policías que se la llevaban para ser deportada. “Me están llevando por la fuerza”, dijo.

Desde el pasado 9 de setiembre, El Mohtar estaba retenida por Migraciones en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Según la defensa de la representante saharaui, se trataba de una persecución política por el conflicto que mantiene la RASD con el Reino de Marruecos.

Esta medida de Migraciones se produce mientras estaba pendiente de resolución judicial la situación de El Mohtar a través de un hábeas corpus. El último fin de semana, Autoridades de Migraciones conversaron con ella y le ofrecieron trasladarse a una “sala VIP” mientras esperaba el resultado del recurso.

Un grupo de policías la rodeó, le arrebató su teléfono móvil y la llevó por la fuerza hasta el avión, informo su abogado, Dante Díaz Wong, citando informes que le proporcionó el cónsul de España en Lima, quien estuvo presente debido a que ella es también ciudadana española.

La diplomática saharaui fue embarcada anoche por la fuerza en un avión comercial a España, de donde había llegado el 9 de septiembre en misión de amistad y para tratar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas bilaterales.

Reacciones de condena por la expulsión

Diversas expresiones de condena generó la expulsión de Perú de la embajadora itinerante de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Jadiyetu El Mohtar, tras 18 días de permanecer retenida en el aeropuerto de esta ciudad.

Díaz Wong dijo que lo sucedido es una vergüenza para Perú, criterio compartido por la parlamentaria del progresista Movimiento Nuevo Perú (MNP) Marisa Glave, quien la semana pasada encabezó un plantón de protesta solidaria con El Mohtar frente a la Superintendencia de Migraciones.

Glave señaló que la representante saharaui fue tratada con violencia, pese a que ese organismo prometió que no usaría la fuerza para expulsarla y pese a estar pendiente un hábeas corpus a su favor por el que una jueza le tomó horas antes su declaración. “Así funciona la democracia en Perú, así Migraciones, con la mirada cómplice de Cancillería, no sólo impide el ingreso de una mujer saharaui sino que la expulsa violentamente” y añadió que lo hicieron porque saben que la justicia iba a reconocer su derecho a ingresar al país.

Glave señaló igualmente que la deplorable medida fue tomada para contentar a congresistas al servicio de Marruecos, reino que ocupa el territorio saharaui y se niega a permitir un referendo independentista de ese pueblo.

Se refería así a parlamentarios del partido Fuerza Popular (FP), cuyo inspirador es el ex gobernante Alberto Fujimori, quien cumple una larga condena de cárcel por crímenes de lesa humanidad y cuya administración suspendió en 1996 las relaciones diplomáticas con la RASD, establecidas tras el reconocimiento de esa república oficializado en 1984.

“Jadiyetu nos ha dado una lección de dignidad, de coraje. No se quebró en ningún momento. No se rindió. No aceptó que le quitaran el derecho a la palabra. Sentada en una manta en el suelo de migraciones mostró la fuerza de un pueblo valiente que vive en campamentos de refugiados en el desierto”, añadió.

Advirtió que con la expulsión le han dado voz y han hecho que en Perú se sepa que hay un pueblo saharaui que lucha por su independencia como lucharon los peruanos años atrás. La medida adoptada por Migraciones tras un comunicado de la Cancillería que planteaba que El Mohtar debía dejar el país, invocaba supuestas infracciones migratorias en una anterior visita, de las que fue acusada por parlamentarios fujimoristas y que ella desmintió, pues solo cumplió actividades culturales, habló de la lucha de su pueblo y tuvo contactos diplomáticos.

Lo sucedido fue condenado también por el conocido analista internacional y ex asesor de la Cancillería, Alberto Adrianzén, quien dijo que las autoridades cometieron una afrenta al pueblo saharaui y un acto de cobardía; ‘una vergüenza nacional que tendrá que ser explicada’.

El dirigente del Consejo Peruano de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, Manuel Ruiz Huidobro, señaló que la Cancillería peruana se sometió a la embajada de Marruecos y al cabildeo fujimorista.

El mohtar apoyo en madrid

También en el Estado Español

Representantes del Movimiento Solidario con el Pueblo Saharaui, de la sociedad civil española y ciudadanos peruanos residentes en España acudieron este jueves 21 de setiembre a la embajada de Perú en Madrid para mostrar su indignación ante la arbitraria retención que padece desde el 9 de setiembre la diplomática saharaui Jadiyetu El Mohtar en el aeropuerto de Lima.

Representantes del movimiento solidario español con el pueblo saharaui y de la comunidad peruana en Madrid, tales como el documentalista peruano Javier Corcuera, así como representantes de partidos políticos y organizaciones sindicales entregaron en la legación peruana un escrito dirigido al embajador José Antonio García Belaunde, en el que expresaron su protesta e indignación por el trato que está recibiendo Jadiyetu (foto adjunta).

En el escrito, firmado por la Unión Internacional en apoyo a la embajadora saharaui, se denuncia la situación en que se encuentra la diplomática saharaui, situación que ha generado malestar y estupor en la comunidad internacional ante un acto completamente alejado del proceder diplomático y que nubla la conducta amable del Perú.

Igualmente, el escrito contiene un llamamiento expreso a resolver esta situación en el marco de los compromisos y las obligaciones de la República del Perú como Estado Parte de los más importantes tratados de derechos humanos y del derecho internacional público.

“Exigimos el levantamiento de esta medida para que Jadiyetu El Mohtar pueda ingresar oficialmente a territorio peruano para el cumplimiento de su misión, así como plenas garantías para el ejercicio de sus derechos civiles y políticos, establecidos por la Constitución Política del Perú”, señalaron.

El Frente Polisario se estaba jugando su futuro diplomático en Perú

El Frente Polisario se estaba jugando su futuro diplomático en el Aeropuerto Jorge Chávez de Lima, donde su “embajadora”, Jadiyetu el Mohtar, lleva encerrada 18 días en un tira y afloja con las autoridades peruanas que puede marcar el destino del movimiento independentista en América Latina.

El Mohtar, residente en Madrid y con nacionalidad española, arribó a Lima el pasado 9 de septiembre y las autoridades peruanas no la admitieron en el país alegando que en una estancia previa había “vulnerado las condiciones” migratorias por haber entrado como turista y dedicarse a “diversas actividades de carácter político”, según explicó el pasado jueves el ministerio peruano de Interior.

Las autoridades migratorias peruanas ofrecieron entonces a El Mohtar un regreso sin coste a Madrid, a lo que ella se negó, y posteriormente le dieron derecho a ingresar en el país “con el compromiso expreso de realizar solo actividades turísticas”, a lo que también se ha negado. Ahora su caso recuerda al de Tom Hanks en “La Terminal”.

El Mohtar es una de las “embajadoras” itinerantes de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) que viajan por América Latina en países donde no hay representación estable de la RASD, para mantener contactos permanentes con grupos políticos, casi siempre de izquierda, y periodistas afines.

Al igual que sus otros colegas, El Mohtar solo puede usar su pasaporte diplomático saharaui en los países que reconocen a la RASD (México, Uruguay, Panamá y los países del ALBA), mientras que en los demás usa su pasaporte español que teóricamente le obliga a mantener un estatus de turista. Es el caso de Perú, pero también Brasil, Argentina, Chile o Colombia, países que nunca han reconocido a la RASD o que en algún momento la hicieron y posteriormente suspendieron su reconocimiento (caso de Perú en 1996) o congelaron (caso de Colombia en 2001).

Si finalmente la representante saharaui pierdía la batalla del aeropuerto, como así ha sucedido, habrá marcado un rumbo que podría replicarse en otros países de América Latina, la única región del mundo, junto con África, donde el Frente Polisario aún cuenta con apoyos de peso.

En casi todos los países del continente hay “grupos de amistad” con el Sáhara que reciben a los representantes del Polisario y los acompañan en sus actividades políticas, pero frente a ellos Marruecos, el eterno enemigo del Polisario, no se queda de brazos cruzados, y ha propiciado la creación de 26 grupos de amistad parlamentaria con otros tantos países latinoamericanos.

Marruecos, que tradicionalmente ha estado a la zaga en cuanto a la creación de “lobis” o grupos de presión en Latinoamérica, se ha tomado más en serio esta labor en los últimos años, según el análisis de varios diplomáticos latinoamericanos con plaza en Rabat.

En una región del mundo sin casi intereses compartidos con Marruecos, las visitas de parlamentarios y de otros responsables institucionales a Rabat consisten de forma sistemática en extensos aleccionamientos sobre la soberanía en el Sáhara, según testimonios recogidos por Efe de varias delegaciones.

Pero junto al aleccionamiento, también está el agasajo de Marruecos, y suele ser habitual que esas delegaciones tengan invitaciones extendidas a fines de semana de ocio en Marrakech o a cruceros de lujo como el que disfrutaron entre Dajla (en el Sáhara Occidental) y Casablanca los congresistas peruanos Rolando Reátegui y Juan Carlos del Águila con sus familias el pasado marzo.

No es casual que Reátegui, que preside el Grupo de Amistad peruano-marroquí, haya sido estos días en su país uno de los principales azotes de la “embajadora” saharaui, y junto a él se ha alineado la mayoría fujimorista del Congreso.

En Perú, como en el resto del continente, es la izquierda la más cercana a la causa saharaui, mientras que la derecha está más cercana a la “realpolitik” que representa Marruecos. El gobierno de Rabat parece haberlo entendido y corteja ahora a sus amigos latinoamericanos. Y en paralelo, y esto sí que es nuevo, pone una pica en los países que fueron en su día bastiones del Polisario, como ha sucedido con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba: porque también ahí quieren hacer amigos.

(Fuentes: Por un Sahara Libre / El Confidencial Saharaui / SPSPrensa Latina)

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