Irak: El ejército y las milicias populares conquistan Tal Afar, última ciudad en poder del Daesh en suelo iraquí

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Las Fuerzas Armadas de Irak, apoyadas por las milicias aliadas, lograron liberar el domingo por completo la ciudad de Tal Afar, uno de los últimos baluartes del grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (Daesh en árabe).

Por medio de un comunicado, la comandancia de Operaciones Conjuntas informó que los dos últimos barrios que quedaban en manos de Daesh fueron arrebatados este domingo por las Fuerzas Armadas de Irak.

Las tropas tomaron los últimos barrios en poder de los yihadistas, los de Al Askari y Al Senaa al Shamaliya, además de la zona de la puerta de Tal Afar y el recinto ferial, precisó el comandante de las Operaciones Conjuntas iraquíes, Abdelamir Yaralá.

“Todos los barrios de la ciudad principal del distrito de Tal Afar han sido liberados”, informa el comandante de las Operaciones Conjuntas iraquíes, Abdelamir Yaralá, en un comunicado en el que detalla que las tropas recuperaron hoy los barrios de Al-Askari y Al-Senaa al-Shamaliya, además de la zona de la puerta de Tal Afar y el recinto ferial”, declara el comunicado.

Por otra parte, el servicio de medios del Mando de Operaciones Conjuntas ha publicado un mapa de la ciudad en la que aparece totalmente cubierta con los colores de la bandera iraquí. “Gracias a Dios, victoria. 100 % liberada”, ha agregado.

Los yihadistas ya solo tienen bajo su control, en esta comarca, la región de Al-Ayadiya, al noroeste de Tal Afar, y varias aldeas de la zona, tal y como ha recogido el portal local de noticias Iraqi News. Además, el portavoz del Servicio Antiterrorista de Irak, Sabá al-Noaman, había afirmado a la cadena de televisión saudí Al Arabiya que los terroristas se encuentran cercados en esta localidad de Al-Ayadiya.

Con la conquista de la ciudad de Tal Afar, a ocho kilómetros al oeste de Mosul, la segunda ciudad en importancia tras Bagdad, los terroristas pierden la última población de importancia bajo su poder en territorio iraquí, y ya solo mantienen el control sobre la zona del pueblo de Al Ayadiya y otras localidades a su alrededor, así como algunas zonas desérticas cerca de la frontera siria. Las Brigadas XV y XVI del Ejército avanzan hacia esa zona, ubicada al norte de la ciudad de Tel Afar, se agrega en el comunicado.

Las tropas de Irak, con la ayuda de las milicias populares, lanzaron el 20 de agosto una ofensiva sobre Tal Afar, un día después de que el primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, anunciase el inicio de la operación para liberarla. “O se rinden ustedes, o mueren”, amenazó Abadi a los milicianos de la organización terrorista en un discurso televisado antes del inicio de la ofensiva.

El primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, ha declarado que la liberación de la ciudad de Tal Afar pone fin a las inquietudes regionales acerca del peligro del Daeh. En declaraciones ante la prensa, tras la reunión con su homólogo checo, Bohuslav Sobotka, señaló que el avance rápido de las tropas iraquíes en Tal Afar, se logró gracias a la unidad entre diferentes cuerpos militares de Irak, incluidas las milicias de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe).

Tal Afar, a unos 70 kilómetros al oeste de Mosul, fue desde agosto de 2014 uno de los principales bastiones urbanos de Daesh en Irak, ubicado en la provincia septentrional de Nínive. Ubicada a lo largo de una carretera que ha sido ruta clave de suministro de los terroristas, la ciudad de Tal Afar estaba considerada como uno de los bastiones estratégicos del Estado Islámico en Irak.

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Los habitantes de Tal Afar regresan a casa fusil en mano

En 2014, cuando el grupo EI se apoderó de casi un tercio de Irak, incluido Tal Afar, a 70 kilómetros al oeste de Mosul, miles de iraquíes se unieron a las filas de las unidades de “movilización popular” Hashd al Shaabi, unas fuerzas paramilitares

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Abas Yusef regresa del frente de Tal Afar, con una kalashnikov en la mano y una sonrisa. Hoy, con sus camaradas de batalla, este turcomano de las unidades paramilitares iraquíes vuelve a la casa de la que huyó cuando llegaron los yihadistas hace tres años.

En 2014, cuando el grupo Estado Islámico (EI) se apoderó de casi un tercio de Irak, incluido Tal Afar, a 70 kilómetros al oeste de Mosul, Abas respondió presente al llamamiento del gran ayatolá Alí al Sistani, la principal autoridad chiita del país.

Como miles de iraquíes, se unió a las filas de las unidades de “movilización popular” Hashd al Shaabi, unas fuerzas paramilitares dominadas por milicias chiitas apoyadas por Irán.

Otros turcomanos chiitas huyeron buscando refugio en el sur del país, donde se encuentran las ciudades santas chiitas.

Hace tres años, recuerda Abas, “tuve que irme con mi familia a la provincia de Diwaniya”, al sur de Bagdad, “y abandonar mi casa”, por cuya construcción “lo había sacrificado todo”.

Hoy, este cuarentón, militar retirado, está de regreso. Combate en su barrio de Al Kifah, en el oeste de Tal Afar, uno de los últimos bastiones del grupo EI en Irak que es blanco desde hace una semana de una ofensiva de las fuerzas gubernamentales iraquíes asociadas al Hashd y apoyadas por la coalición bajo mando estadounidense.

“No puede usted imaginarse mi felicidad cuando he visto mi casa”, dijo a la AFP. “Recuperarla, fusil en mano, es una sensación indescriptible”, añade este hombre, mientras se limpia el polvo y el sudor de la frente con una cinta verde, color de los combatientes chiitas.

Junto a él, su compañero de armas y vecino de Tal Afar, Akram Qambar Yas, está sentado sobre una piedra, delante de una clínica. “Trabajaba aquí mismo como policía local” de Tal Afar hasta que llegaron los yihadistas sunitas del EI, explica a la AFP.

Tras la entrada de los yihadistas en la ciudad de 200.000 habitantes (en su mayoría turcomanos chiitas, pero también turcomanos y kurdos sunitas) Akram y los demás se encaminaron al sur con todas sus familias. Hoy, desde el lugar en el que está sentado, señala con el dedo una casa de muros rosas y tejado de ladrillo. “Es la de mi hermana”.

Él y Abas decidieron luchar, pero los otros turcomanos chiitas no se quedaron atrás, asegura. “Los jóvenes combaten y los de más edad organizan convoyes”, esas largas filas de coches y de camionetas procedentes del sur de Irak con comida, ropa y equipamiento para el frente.

¿Y los que se han quedado? “No son más que unas cuantas familias y pertenecen al grupo EI”, afirma Akram.

“La mayor parte de los jefes del EI en Tal Afar vienen de familias conocidas”, lo interrumpe Abas. Uno de los hombres más cercanos a Abú Bakr al Bagdadi, el “califa” autoproclamado del grupo EI, -añade- era “un kurdo de Tal Afar, Abu Alaa al Afri”.

“La mayoría de los emires locales del EI son gente de Tal Afar, los turcos y extranjeros llegaron más tarde”, explica Abas, que como muchos turcomanos habla turco. “Ayer oímos a yihadistas turcos hablar por sus walkie-talkie y decir que no se rendirían. ¡Que se vayan al infierno!”.

“En realidad ni siquiera luchan”, afirma un combatiente con uniforme militar cubierto de polvo. “Ayer entramos en una casa en la que había un stock de armas que podrían haberles servido para resistir dos semanas si quisieran”, añade el hombre que dice llamarse Abu Zineb. “¡Pero son unos cobardes, no pueden resistir contra nosotros porque aquí estamos en nuestra casa!”.

(Fuentes: Hispan TV / Prensa Latina / agencia AFP / agencia Reuters / Russia Today – RT)

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