Celebrada el domingo en Málaga la mayor Manifestación Antitaurina de su historia

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Sucedió el domingo en Málaga: la mayor Manifestación Antitaurina de la ciudad. Antes de nada, en homenaje a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils se guardó un respetuoso minuto de silencio. Después la plaza de la Merced vibró a primera hora de la tarde con el manifiesto leído por la letrada Rosario Monter, que disertó acerca de la ilegalidad de una fiesta, la de los Tauromaquia, que permite el maltrato y asesinato público de seis animales por evento. Un verdadero disparate a tenor de la legislación vigente. Además señaló el agravante de la presencia de menores de edad en los ruedos. Con posterioridad, Noemí Portales cantó un par de canciones que fueron coreadas por los presentes.

La Manifestación fue organizada por la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga, Colectivo Antitaurino de Málaga y Animalistas en Acción, y aglutinó a más de una treintena de asociaciones de variado orden y dedicación. A saber: Ecologistas en acción, Federación Tidus, Málaga Cero, Liberación Animal Torremolinos, Somos la Manada, Pacma, Resistencia Animal Málaga, CAT Colectivo Antitaurino Marbella, Plataforma Antitaurina Campo de Gibraltar, Cacma Colectivo Andaluz Contra el Maltrato Animal, Contra la Tortura, Malaga Perruna, Galgos 112, Málaga Felina, Protectora de Animales el Burgo, Avora, Ángeles sin Voz Torrox, Podencos y más, Huellas Malagueñas, Lobi Siempre Fiel, Patitas en Acción, Por tus Huesos, Mijas Felina, Vals Podenco Andalucía, Diginidad Animal, A.M.A, El refugio felino de Leo, Animalis Naturalis, La tortura no es Cultura, 4×4 patas, Ciriana, APA La sonrisa peluda, APROBE, A.P.A.P. Animápolis Benalmádena, Arca del Torcal, Parque Canino San Miguel y Equo Animales.

Calle Alcazabilla se quedó pequeña ante la cantidad de animalistas convocados. Al grito de “!Tauromaquia Abolición¡”, “¡La tortura no es cultura!”, “¡Nuestros maestros están en la escuela!”, “!Tauromaquia, vergüenza nacional¡”, “¡Torero, cómprate un libro!” o “¡Esa plaza la vamos a cerrar!”, el millar de antitaurinos caminó hacia el Parque y de allí hasta la esquina del Muelle Uno, esquina señalada con el cubo de colores del Museo Pompidou. Sobre las escaleras se desplegaron las pancartas y las distintas asociaciones, y al pie de aquéllas se dispuso la performance: una quincena de voluntarios que, ensangretados y desmadejados sobre el suelo, representaron la muerte de los setenta y ocho toros sacrificados en la Malagueta.

Después de nombrar a todas las corporaciones y asociaciones presentes, varios activistas leyeron manifiestos en pos de la abolición. Se cantaron canciones en defensa del toro bravo, de nuevo con Noemí Portales a la guitarra y el canto. Se corearon distintas consignas con el corazón en la garganta. Se leyó el poema “Tauromañana” escrito por Ángel Padilla. También hubo ocasión de gritar a los dueños de los coches de caballo que pasaron por el Paseo de los Curas: “¡Tira tú del carro!”, consigna que ellos respondieron con su habituales galanterías: cortes de mangas y haciendo la peseta.

Es justicia nombrar aquí y ahora la dedicación y trabajo que han desarrollado para la consecución de este logro Miguel Martín Fuentes, Agustín González y Carmen Manzano. A los tres, y por extensión a todas/os los que han pegado carteles, participado en las performances diarias, entregado flyers o gritado hasta quedarse afónicas/os, mi enhorabuena y mis más sinceras gracias. Ayer fue un día histórico.

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Para finalizar os dejo el texto que tuve ocasión de leer, emocionado hasta el tuétano por lo que estaba viviendo y sintiendo. Fue un momento muy especial.

Extracto de “A un toro de lidia llamado Inocencio” (el resto del texto lo puedes leer en este enlace: https://guerradoblemuerte.blogspot.com.es/2017/08/la-mayor-manifestacion-antitaurina-de.html)

“Las embestidas son jaleadas por las mismas gargantas que, dos mil años atrás, alzaban o bajaban el pulgar para decidir la muerte de un puñado de indefensos cristianos. Herederos de aquéllos, también de los que celebraban la quema de herejes en la Edad Media, la multitud jalea el espectáculo. Es entonces cuando el homínido empuña el estoque de matar. Todo está cumplido.

Cuando te quieres dar cuenta, Inocencio, el verdugo ha enterrado un metro de acero en el terreno baldío de tu cuerpo. Un fulgor de fuego funde, en un solo segundo, tu fiereza. De pronto, regurgitas el último borbotón de sangre. En el último segundo, buscas con la mirada el camino que trazará tu espíritu cuando se haya despegado de la carne y de los huesos. Sin embargo no encuentras nada, Inocencio, apenas ese cielo en que creen ciega e hipócritamente el verdugo, sus cómplices y la horda de los tendidos.

Antes de expirar albergas un recuerdo postrero: ese prado donde pastabas hasta hace unos días, el dulce sabor de la hierba, la frescura del río donde mojabas las pezuñas. Y sobre todo, la mirada de esa vaca de la que te habías enamorado, al otro lado del matadero.”

(Fuente: Málaga al Día / Autor: Alejandro Castroguer)

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