El 26% de los cordobeses que emigran son jóvenes de entre 25 y 34 años. La mayoría lo hace al extranjero

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El Instituto Andaluz de Estadística y Cartografía ha publicado recientemente la Estadística de variaciones residenciales en Andalucía, donde vuelve a aparecer un salgo migratorio negativo y donde, de nuevo una vez más, los jóvenes son los más perjudicados. Según la publicación, que recoge el acumulado de todo el año 2016, más del 25% de los cordobeses que emigraron durante ese año tenían entre 25 y 34 años, es decir, la población más joven y en muchas ocasiones, la más preparada.

En este sentido, la estadística apunta que durante 2016 salieron de Córdoba un total de 17.407 personas. De todas ellas, más de 4.500 tenían entre 25 y 34 años, lo que supone el 26% de todas las emigraciones.

Por grupos de edad, que el Instituto Andaluz de Estadística divide con una diferencia de cuatro años (de cinco a nueve años, de diez a 14, por ejemplo), es el anteriormente nombrado el que más salidas de la provincia acumula. Por el contrario, los grupos con menos emisores se encuentran en las antípodas de la división. Por un lado, la menor salida se situaría entre la población de entre 60 y 64 años, 380 concretamente, o de cinco a nueve años, unos 900 niños de esa edad.

Esta tendencia empezó a registrarse a mediados de la crisis, cuando la recesión estaba tan instalada que la población no encontraba más opciones que salir fuera de la provincia, tanto a otros territorios andaluces o nacionales como fuera de España. Además, a la misma vez que se incrementaban las emigraciones bajaban las inmigraciones. Es decir, salía de Córdoba más gente de la que entraba, lo que arrojaba un saldo migratorio negativo.

Sin embargo, esa recuperación de la que tanto se habla tuvo un efecto inmediato en esta estadística que, si bien continuó con datos negativos, estos fueron a la baja. En este sentido, el saldo migratorio negativo se mantiene en Córdoba desde el año 2011. En ese ejercicio la incidencia apenas fue perceptible porque la diferencia entre entradas y salidas por motivos de variación residencial fue de -41; a partir de aquí fue creciendo hasta la cifra más alta, registrada en 2013 con un saldo negativo de casi 4.200 personas. A partir de ahí ya irá bajando con cifras mucho más leves en 2014 (-2.325) y 2015 (-2.125).

Es cierto que en el cierre total de 2016 se vuelve a observar una bajada, se sitúa actualmente en -1.959, pero llama la atención, aun así, que el dato siga estando en niveles negativos que sobresalen además por encima de muchas provincias andaluzas. Córdoba es, junto a Jaén, la provincia que registra un saldo negativo más acusado de toda Andalucía. Además, hay territorios donde la tendencia da la vuelta y ganan población en este sentido. Llama la atención en este último caso el ejemplo de Málaga, donde las inmigraciones superaron por mucho a las emigraciones, situando el saldo en más de 4.000 habitantes.

Respecto al destino del cordobés que se marcha, muchísimos lo hacen al extranjero, en una cantidad mayor que los que emigran a otra provincia andaluza o a otro punto de España. Así, del total de emigrantes cordobeses que se registró durante el año 2016 más de 3.000 se marcharon fuera de España, casi 2.000 se quedaron dentro del territorio estatal, pero fuera de Andalucía, y poco más de 1.600 se mudaron a otra provincia de la comunidad.

Casi todos los grandes municipios arrojan saldos negativos

os grandes municipios de la provincia, con la capital a la cabeza, arrojan un saldo migratorio negativo en la Estadística de variaciones residenciales en Andalucía publicada por el Instituto Andaluz de Estadística y Cartografía. Sin embargo, hay grandes diferencias.

Teniendo en cuenta las localidades más pobladas (Córdoba, Lucena, Puente Genil, Montilla, Priego, Palma, Cabra y Baena) se observa que sólo uno de los municipios arroja que durante 2016 recibió a más inmigrantes que personas salieron de sus territorio. Fue el caso de Puente Genil, que en la diferencia entre emigraciones e inmigraciones arrojó un dato positivo de 147 personas.

El resto de las localidades nombradas ofrecieron datos negativos, pero algunas muy por encima de otras. La capital es la que más población perdió en este sentido (saldo migratorio negativo de 470 personas), seguida de Baena (-248), Priego de Córdoba (-212) y Montilla (-112). En Palma ese saldo negativo apenas afectó a dos personas, a 21 en Lucena y a poco más de 90 en Cabra.

Además, hubo municipios más pequeños que no perdieron población, como por ejemplo Villaharta, que ganó 13 habitantes (en el último censo no contabilizó ni 700 personas) o Fuente Tójar, que ganó dos para su población de aproximadamente 700 habitantes.

(Fuente: El Día de Córdoba / Autora: Noélia Santos)

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