10 de agosto en Sevilla. 81º aniversario del asesinato de Blas Infante. Dos actos, un sólo homenaje (videos y fotos)

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El pasado 10 de agosto se realizaron dos actos en la ciudad de Sevilla recordando a Blas Infante, con motivo del 81º aniversario de su asesinato en una cuneta por los fascistas. El primero, el oficial y oficialista, autocalificado como “un acto libre, abierto, plural y ciudadano”, celebrado por la mañana junto al lugar de su muerte, en el km. 4 de la antigua carretera a Carmona. El segundo, por la tarde frente al lugar donde permaneció encarcelado y del que fue sacado para matarlo, el ya desaparecido Teatro-Cine Jaúregui, autodefinido como “homenaje soberanista” al Padre de la Patria Andaluza.

Si, fueron dos los actos pero sólo uno los homenajes realizados ese día a su figura y su pensamiento, el soberanista y anticapitalista, puesto que el otro no fue más que un acto a mayor gloria del régimen, sus instituciones y sus políticos profesionales. Un acto en el que año tras año se alían el regionalismo y el reformismo colaboracionistas con el españolismo, con la pretensión de seguir ocultando la realidad de su persona, su obra y sus objetivos políticos al pueblo andaluz.

El primero, el oficial y oficialista, convocado como siempre por la Fundación Blas Infante, reunió a representantes de todos los partidos del régimen, desde los que detentan el poder: PP y PSOE, como los que aspiran a sustituirlos como capataces del pueblo: Ciudadanos, IU y Podemos; pasando por un variopinto conjunto de colectivos con una característica en común: su defensa de la Andalucía actual, la dependiente, y de la caricatura de Blas Infante oficial, despojado de todo aquello que pudiese constituir un elemento de despertar y levantamiento andaluz.

En ese bochornoso acto, al que asistieron como teloneros del españolismo algunos que se llaman andalucistas, nacionalistas andaluces, o incluso soberanistas e independentistas andaluces, se pudo escuchar a Dolores López, secretaria general del PP-A, cargar contra el “rupturismo” junto a la estatua de aquel que proclamo “declarémonos separatistas. A Carmelo Gómez, en representación del PSOE, afirmando “su sueño de alcanzar una Andalucía más justa, libre e igualitaria pervive entre nosotros”, en referencia a su españolista y procapitalista partido; a Julio Díaz, en nombre de Ciudadanos, insultando a las víctimas del fascimo, y por tanto al propio Infante, asegurando de éste que “no debió morir por esa pelea entre bandos”; o a la “radical” Teresa Rodriguez, por Podemos, volviendo a reivindicar “las conquistas de aquel 4D y del 28F en las urnas”, continuando así con la defensa del proyecto autonomista del españolismo, rebajando el 4D a antecedente del 28F y elevando el 28F a meta exitosa del 4D, reproduciendo y asumiendo el discurso del régimen al respecto. Y frases como estas, y otras muchas similares, las escucharon aquellos que se consideran herederos políticos o familiares de Infante sin inmutarse. Incluso fueron aplaudidas.

La propuestas estrellas del acto oficial fueron, por un lado la petición al Gobierno estatal y al Congreso de los Diputados para que “declaren ilegal la sentencia infame que condenó a Blas Infante después de muerto”, en palabras de la Presidenta de la Fundación, o sea, la petición a los herederos de sus asesinos el reconocimiento de que se cometió una “ilegalidad” jurídica, cuando lo que hubo fue un asesinato político. Y por otro el que se conozca “la verdad sobre el asesinato” de García Caparrós, en palabras de una de sus hermanas, mediante la demanda de que “se hagan públicas las actas secretas de la comisión que investigó el suceso en el Congreso”, en palabras del patrono de la Fundación, Antonio Manuel Rodríguez. Una pena que la familia de Caparrós se deje manipular, permitiendo y colaborando en que con su figura se haga lo mismo que lo que se viene haciendo hace décadas con la de Infante, igualmente con el beneplácito de la suya.

En el otro, el soberanista, el realizado junto al lugar de encarcelamiento de Infante, el ignorado por los medios de comunicación, tanto los mayoritarios como los “alternativos”, si se proclamó y reivindicó al Blas Infante real, así como su mensaje libertador. En el se pudo escuchar cómo se defendía “la lucha por la liberación de Andalucía y de su clase obrera de las garras de Europa y del capitalismo”, que “las esperanzas de Blas Infante en la construcción de una Andalucía de abajo hacia arriba y por los de abajo y en la que se liberara además la clase jornalera de su esclavización en el trabajo” o que “en estos momentos nos deberíamos  encaminar a la lucha por nuestro proceso constituyente”, por parte de Miguel Cano, en representación del Sindicato Unitario de Andalucía.

En el se recordó “al Blas infante que decía aquello de que no tenemos otro nombre para el proyecto que queremos que el republica andaluza o estado libre de Andalucía”. Al que decía “revolución a todo trance contra el régimen capitalista”. Al internacionalista “que mandaba cartas solidarias a a los presos políticos catalanes en el Puerto de Santa María”, por parte de Carlos Ríos, en nombre de Nación Andaluza, quién declaraba que “la única forma de cambiar el régimen del 78 es la ruptura”, que “No hay reforma posible de esta España” y que “no hay reforma posible dentro de los parámetros del capitalismo”.

En el acto soberanista se pudo escuchar a la representante del Bloque andaluz de la Revolución Sexual, Penélope, denunciando “la muerte simbólica de Andalucía” con el asesinato de Blas Infante, “las fechorías del nacional-catolicismo fascista”, persiguiendo a las mujeres y a las diversas opciones sexuales no heterosexuales, o renegar de la conversión del Día del Orgullo, de día de lucha y antisistema a día festivo prosistema, afirmando que “al igual que el régimen del 78 ha descafeinado la figura de Blas Infante, desdiciéndole de su carácter revolucionario, el 28 de junio ha dejado de ser una jornada de lucha por la liberación sexual para pasar a ser el día del orgullo gay, día en el que el capitalismo nos oprime más que nunca”.

En definitiva, en uno se defendía la Andalucía dependiente y colonial, la “autonómica” y española, en otro la Andalucía libre, la soberana e indepediente soñada por Blas Infante. En uno se hablaba del peligro del “rupturismo”, en el otro del derecho a la autodeterminación de todos los pueblos. En uno de peticiones a las instituciones y de propuestas institucionalistas, en el otro de que la lucha está en la calle y de que no podemos ni debemos esperar nada de las instituciones. En uno se hablaba se feminismo y liberación sexual. En el otro la lucha antipatriarcal no estuvo presente.

En el soberanista estuvieron muy presentes los distintos aspectos de la lucha de liberación andaluza global: la lucha democrática, la nacional, la obrera, la feminista, la LGTBI, la sexual, la cultural, etc. En el otro, en el oficial y oficialista, ni se las mencionó. En el simplemente no existían ni tenían cabida porque no era un acto de lucha sino una muestra de rendición incondicional al Sistema.

Como dijo Carlos Ríos en el final de su intervención “puede que haya habido varios actos en el día de hoy que recuerden a Blas Infante, pero al de verdad, al que hemos leído en sus escritos, el único acto que lo ha recordado es éste” en referencia al que celebraban los soberanistas andaluces junto al antiguo Teatro-Cine Jáuregui. Uno, el oficial y oficialista, producía rabia y vergüenza ajena El otro, el soberanista, alegría y orgullo de ser andaluz. De que, “tras siglos de guerra”, aún haya resistencia andaluza combatiendo frontalmente y sin ambages a España, el capitalismo y el patriarcado.

Paco Campos para La Otra Andalucía

 

Os ofrecemos, a continuación, videos y fotos con diferentes intervenciones en el acto soberanista.

Videos:

 

 

 

 

Fotos:

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