Cádiz: El sargento ‘pata negra’ Romero Béjar vuelve al servicio activo tras ser detenido en noviembre de 2016 por tráfico de drogas

El sargento de la Guardia Civil, José Romero Béjar, que se encontraba suspendido de funciones desde noviembre de 2016 por su supuesta participación en la Operación Jinete, relacionada con el tráfico de drogas, vuelve al servicio activo sin ser aún juzgado por las actividades de las que se les acusa

El Boletín Oficial de la Guardia Civil del pasado ocho de agosto, en su Sección II de Personal, reseña la resolución 160/11119/17 del 21 de julio, en el que se señala que “por haber transcurrido el periodo máximo de seis meses en la situación de suspensión de funciones…el sargeento primero don José Romero Béjar cesa de la situación de suspensión de funciones y pasa al del servicio activo pendiente de asignación de destino en Tarifa al día uno de agosto de 2017, continuando encuadrado a efectos de Régimen Interior en la Comandancia de Algeciras”.

Al sargento José Romero Béjar, destinado en noviembre del pasado año en la Comandancia de Algeciras, sus propios compañeros le localizaron en su vivienda en la cara oculta de unas estanterías, la cantidad de medio millón de euros. Para ellos los agentes tuvieron que emplear un gran taladro para actuar sobre el hormigón.

La operación policial, de nombre Jinete, comenzó el 5 de noviembre de ese año y se desarrolló en distintas localidades de Cádiz, aunque su epicentro se situó en Tarifa. Como resultado de la misma fueron detenidas 11 persona. Entre ellas estaba el sargento Romero Béjar, junto a otras dos personas. La Policía incautó dos embarcaciones y 15 vehículos de alta gama

Con la Operación Jinete se dio por desmantelada una organización que, además de introducir importantes cantidades de hachís en la península, contaba con la infraestructura necesaria para el blanqueo de capitales. No en vano en la investigación llevada a cabo aparecieron implicadas varias sedes bancarias, que habrían participado en el lavado del dinero negro. Entre los detenidos figuraba también el conocido empresario tarifeño Antonio Guerrero.

La Policía Judicial se incautó de valioso material informático, abundante documentación, dos embarcaciones de recreo y 15 vehículos, la mayoría de gama alta. Asimismo se procedió al bloqueo de numerosas cuentas bancarias.

Amplio historial

El sargento José Romero Béjar estaba a punto de jubilarse, pero tal vez cometió un error de principiante. Su página en Facebook delataba su alto nivel de vida, impropio de un suboficial de la Guardia Civil: en él se podían ver caballos, embarcaciones y casas de lujo.

A principios de los años 80 el entonces guardia José Romero Béjar estuvo destinado en el cuartel de Intxaurrondo de San Sebastián bajo las órdenes del comandante Galindo. Fue imputado por la Audiencia Nacional a mediados de los noventa en los sumarios referentes a la guerra sucia que salpicaron al cuartel de Intxaurrondo. Su nombre aparece en el sumario del caso Lasa y Zabala. Allí se supo que su apodo de guerra era el Moro, tal vez por su conocimiento del idioma árabe.

También el juez Garzón le implicó en otras causas de guerra sucia aunque finalmente quedó exonerado de todo. El silencio fue su mejor aliado. El propio general Galindo le exculpó a él y al resto de sus subordinados en una declaración firmada antes de entrar en la cárcel por su condena en el caso Lasa y Zabala.

Las sospechas de su  participación en episodios de guerra sucia no fueron obstáculo para su inclusión en el grupo Omega, una creación del entonces director de la Benemérita, Luis Roldán, compuesto por agentes de élite de la Guardia Civil que fueron conocidos como los pata negra.

El propio general Galindo le exculpó de la causa en el Caso Lasa y Zabala

Romero Béjar llegó al cuartel de Tarifa en el año 1996. Fue responsable del Grupo de Investigación Fiscal y Antidroga (GIFA) y sus primeros trabajos se desarrollaron realizando importantes operaciones de lucha contra el narcotráfico.

En el año 2002 fue fichado por el alcalde socialista de Los Barrios, Alonso Rojas, para ocupar el puesto de jefe de la Policía Municipal. Su nombramiento estuvo envuelto en la polémica ya que el sindicato Comisiones Obreras denunció que no poseía la titulación necesaria para el puesto. Finalmente Romero Béjar tiró la toalla y regreso como guardia civil al puesto de Tarifa.

El último mensaje que colocó en su muro personal de Facebook el sargento Romero Béjar, antes de su detención, fue para compartir y apoyar una iniciativa en la red para proclamar héroe nacional al general Galindo.

Ahora está de nuevo en activo, a la espera de destino y sin haber sido juzgado.

Fuente: www.lanuevaverdad.es

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