Aumento del despliegue militar de EEUU en Asia – Pacífico pretextando la amenaza de la RPDC

barco USA

Con el argumento de responder a las pruebas de misiles balísticos por parte de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Estados Unidos incrementó de forma sustancial sus actividades bélicas en la región Asia Pacífico en las últimas semanas.

Junto a Corea del Sur, el mando castrense norteamericano realizó el 5 de julio un ejercicio con medios coheteriles, un día después de que Pyongyang informara el lanzamiento con éxito del cohete intercontinental Hwasong-14.

Según las autoridades norcoreanas, su prueba no afectó a ningún territorio vecino y forma parte de su derecho legítimo de autodefensa en correspondencia con el alza de la agresividad de Washington.

En ese contexto, las fuerzas armadas estadounidenses desplegaron en el teatro de operaciones el Sistema de Cohetes Tácticos superficie-superficie de largo alcance del Ejército norteamericano, conocido por las siglas ATACMS junto al surcoreano HyunmooMissile II.

Pocos días después, el 11 de julio, el Pentágono realizó una prueba -que calificó de exitosa- con el sistema de Defensa Anticoheteril de Gran Altura (Thaad) en el océano Pacífico, en medio de la tensa situación en la zona.

El entrenamiento simuló la respuesta a un ‘ataque’ de un cohete balístico norcoreano, misión que cumplió la Oncena Brigada de Artillería Antiaérea, con sede en Kodiak, estado de Alaska, que detectó y destruyó con un misil interceptor a un proyectil-señuelo lanzado desde un avión al norte de Hawai.

A principios de marzo de este año, Estados Unidos comenzó a desplegar una batería del Thaad en Surcorea, lo que provocó fuertes protestas de los gobiernos de Corea del Norte, China y Rusia.

La llegada de estos medios tuvo lugar después que las fuerzas armadas de la RPDC lanzaron cuatro misiles balísticos de alcance medio, sin cargas explosivas, que cayeron en las proximidades de la costa occidental nipona.

Pero a esta compleja situación se unió el reciente envío de dos bombarderos estratégicos B-1B Lancer desde la base de Andersen, Isla Guam, hacia Corea del Sur, donde realizaron prácticas de bombardeo en el polígono de Pilsung.

Además, el 16 de mayo pasado partió del puerto japonés de Yokosuka el portaaviones norteamericano Ronald Reagan (CVN-76), acompañado por cinco buques escoltas, y su accionar se sumó a la presencia en la región de su similar el USS Carl Vinson (CVN-70).

El CVN-76 inició el 8 de julio un ejercicio con las fuerzas navales de Australia, maniobra que según expertos está en estrecha relación con la situación en la península Coreana.

Estados Unidos tiene desplegados 28 mil 500 efectivos militares en Surcorea y 50 mil en Japón, aunque anualmente se trasladan a la región grandes agrupaciones aeronavales y terrestres para realizar entrenamientos conjuntos.

Estas y otras actividades bélicas ratifican las intenciones norteamericanas de fortalecer la presencia en la región, e impulsar así la llamada política del pivote asiático (Asia pivot) promulgada por el expresidente Barack Obama en 2011 y rechazada por autoridades chinas y norcoreanas como un intento de Washington por imponer su hegemonía en la zona.

Estados Unidos prevé tener en el año 2020 en el océano Pacífico el 60 por ciento de sus fuerzas navales, 10 por ciento más que las unidades que están ahora en el área, a un costo multimillonario que la Casa Blanca está dispuesta sacar de los bolsillos de los contribuyentes para lograr sus objetivos estratégicos.

(Fuente: Prensa Latina)

El Pentágono envía “una clara señal” a sus adversarios de la región Asia-Pacífico

La Armada estadounidense ha puesto en servicio su nuevo destructor de clase Arleigh Burke, que ha recibido el nombre de USS John Finn (foto adjunta), en honor al marinero que defendió la base de Pearl Harbor durante el ataque japonés el 7 de diciembre de 1941 y se mantuvo en el campo de batalla a pesar de recibir 20 heridas.

El acto inaugural se cumplió precisamente en la base de Pearl Harbor, estado de Hawái, y fue conducido por el almirante Harry Harris. El funcionario destacó que la aparición del USS John Finn es “una clara señal” para los aliados y los enemigos de EE.UU. en la región Asia-Pacífico.

El almirante Harris aseguró que su país es “una nación pacífica, un líder pacífico y una potencia pacífica”, que cree en un mundo de paz “a través de la fuerza”. Según el militar, el inicio de operaciones del nuevo destructor muestra a los adversarios de EE.UU. que este país “permanecerá enfocado en la región del Indo-Asia-Pacífico”.

Los destructores de clase Arleigh Burke son barcos de guerra destinados al lanzamiento de misiles guiados y cuentan con altas características de maniobrabilidad, detección y supervivencia. Han sido diseñados con mejoras incorporadas por la experiencia de la Marina Real Británica en la Guerra de las Malvinas.

(Fuente: Russia Today – RT)

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