Carlos Morais (Agora Galiza): “Cualquier proceso de transformación social está indisolublemente vinculado con la recuperación de la independencia”

agora

Estamos a las puertas de un nuevo 25 de Julho, Dia da Pátria Galega, y estamos en conocimiento de la intención de Agora Galiza, organización revolucionaria e independentista galega, de organizar un mitin internacionalista ese día en Compostela. Sobre esta y otras cuestiones hemos conversado con Carlos Morais, de la Dirección Nacional de Agora Galiza.

Lo primero, para que la gente de fuera de Galiza sepa quienes sois, ¿Qué es Agora Galiza? ¿Existe una continuidad desde AG con la desaparecida NÓS-UP?

Somos resultado de una derrota, del traumático y fulgurante proceso de implosión al que se vió sometida la izquierda independentista y socialista galega entre 2014 y 2015.

Frente a la grave crisis generada artificialmente en el seno de NÓS-UP, que simplemente perseguía su disolución y entierro, un sector minoritario de militantes y simpatizantes contrarios a arriar las banderas de la Revolución Galega decidimos el mismo día de su liquidación formal, en julio de 2015, fundar Agora Galiza. Con esta decisión tildada en aquel momento de precipitada y carente de recorrido alguno, logramos evitar la discontinuidad orgánica y sentamos las bases del actual proceso de reconfiguración.

Aunque sólo tenemos dos años de vida no emergemos de la nada, asumimos como propios, con todos sus errores y aciertos, la rica experiencia y acción teórico-práctica, la trayectoria y el legado de NÓS-UP, de la que somos pues su continuidad, su prolongación natural.

Agora Galiza se define como organización socialista y feminista galega de liberación nacional y sobre estos tres ejes radica el proyecto de construcción en curso.

Cómo veis el panorama del independentismo galego de clase, visto desde fuera de Galiza como dividido, enfrentado…

La corriente marxista del independentismo con la que nos identificamos promovió todos los procesos e iniciativas, sin excepción, de unidad de acción y orgánica que se ensayaron en nuestro país desde 1999.

Tras un prolongado y profundo debate, a inicios de la actual década, llegamos a la conclusión que no tenía sentido seguir promoviendo procesos “unitarios” porque no existían las condiciones objetivas, como tampoco subjetivas, para su desarrollo y posterior éxito.

Las diferencias políticas e ideológicas entre las fuerzas, organizaciones y grupos que aparentemente nos situamos en el mismo campo, son profundas y reales, no responden a personalismos como muchas veces se intenta deliberadamente hacer creer.

Si a esto le añadimos la carencia de voluntad para llegar a acuerdos, y sobre todo para cumplirlos por parte de quien convertía el “unitarismo” en una arma política, el resultado es evidente.

Agora Galiza es firme partidaria de la unidad del pueblo trabajador gallego bajo un programa de lucha. Pero consideramos negativos los acuerdos de superestructuras que sólo responden a las debilidades colectivas de quienes lo promueven y por lo tanto son fruto del oportunismo, no resultado de acuerdos concretos en base a similares lecturas analíticas y de coincidencias de intervención en las luchas.

Tal como llevamos haciendo desde el cambio de siglo, defendemos amplias unidades bajo un programa avanzado, no unidades estrechas con programa minimalista. Este sigue siendo nuestro gps, nuestra brújula.

El pluralismo político e ideológico que caracteriza al pueblo trabajador no debe ser ocultado por espúreos intereses políticos en los que realmente prevalece la voluntad de aniquilar al “adversario”. Esta es nuestra experiencia de las últimas dos décadas, y francamente hoy no se vislumbran cambios cualitativos que recomienden centrar energías y recursos en unidades orgánicas. Sí unidades puntuales de geometría variable a escala sectorial, local, comarcal e incluso de ámbito nacional.

Respecto a lo que definís como división del independentismo de clase consideramos que no existe por una razón muy simple. El único independentismo clasista en Galiza es el que se articula en Agora Galiza. El resto de fuerzas y difusos espacios defienden y/o practican unidades patrióticas con programas interclasistas dirigidos por la pequeña burguesía, o tienen vocación de ser un simple apéndice radicalizado del nacionalismo autonomista.

La conciliación de clases es un cáncer que debe ser erradicado del movimiento obrero porque sólo sirve para amortiguar las contradicciones, desviar la atención de los objetivos, desarmar al pueblo trabajador, ocultar la ausencia real de querer destruir el capitalismo y el resto de las opresiones a el asociadas.

Y la situación socio-política en Galiza, ¿cómo la valoráis?

Nuestra patria lleva décadas gobernada por el sector más reaccionario de la burguesía autóctona, por la derecha neo-franquista enquistada en las instituciones autonómicas y en una significativa parte de las provinciales y municipales.

Contrariamente a la imagen que se quiere transmitir de Galiza al exterior, por esa “izquierda” electoral cuando es incapaz de vencer al PP en las urnas, el partido de Feijó sólo es votado por uno de cada cuatro gallegos y gallegas. ¡Los datos estadísticos son incuestionables!

El PP no sólo es esa organización criminal que saquea las arcas públicas para financiar sus campañas electorales, una banda de delincuentes cuyos dirigentes se enriquecen a costa del pueblo trabajador. Su sucursal gallega es una franquicia cuyo única funcionalidad es aplicar las directrices políticas de Madrid y Bruselas que procuran la destrucción definitiva de Galiza, nuestra asimilación como pueblo y nación.

El PP, así como el PSOE, son los responsables directos de implementar el rol que el imperialismo nos tiene asignado en la división internacional el trabajo. País productor de materias primas, territorio donde instalar industrias de enclave altamente contaminantes, de donde extraer mano de obra barata. De forma acelerada caminamos a convertirnos en un inmenso eucaliptal para alimentar la industria de celulosas, sometido a pavorosos incendios forestales, en una pila para iluminar España, con unas tasas de contaminación superior a la media de los países más industrializados y Europa, en un parque temático para un modelo de turismo agresivo.

A mediados de la década de los ochenta del pasado siglo, la incorporación forzada de Galiza a la actual UE por el gobierno del PSOE, provocó la destrucción de nuestros sectores productivos estratégicos. Esta decisión es causa de la crítica situación que padecemos, de los actuales niveles de desempleo, precariedad laboral, emigración, de los índices de siniestralidad en el trabajo, pobreza, más elevados del Estado español y de la propia UE.

La sobre-explotación combinada del capitalismo y la dependencia nacional es la causa de que clase trabajadora gallega tenga jornadas laborales con más horas por menor salario y las pensiones más bajas del Estado.

EL PP es el responsable directo de que nuestra continuidad como pueblo no esté asegurada. La hecatombe demográfica, un auténtico galicidio, ha convertido el país de los mil ríos y los cinco mil castros en un inmenso geriátrico, con centenares de aldeas abandonadas, del que emigran anualmente más de 15 mil jóvenes procurando un futuro, un país en el que semana a semana pierde población.

Respecto a la sucursal gallega del PSOE, está muy debilitada por la permanente crisis interna derivada de los enfrentamientos entre las fracciones del aparato por su control. Sigue siendo un partido sin proyecto autónomo, sin iniciativa, sin liderato definido, sometido a los vaivenes de Madrid y a los delirios populistas.

¿Y la izquierda?

Dos espacios políticos pugnan por la hegemonía electoral en el campo de la “izquierda” institucional.

El BNG aparenta vivir una estabilidad interna tras un largo proceso de turbulencias y crisis concatenadas que provocó una hemorragia de escisiones y la pérdida de las dos terceras partes del techo electoral alcanzado a finales de los años noventa. Su posterior lavado de cara no fue acompañado por la consolidación del “giro soberanista” del que hacía gala. Sigue instalado en la defensa del derecho de autodeterminación, pero con una práctica autonomista con ligero barniz soberanista.

Su más destacada escisión del último quinquenio, protagonizada por los seguidores de Beiras, optó por la renuncia al principio de auto-organización. Esta mutación facilitó primero una exitosa alianza electoral con IU, posteriormente ampliada a Podemos y otros grupos menores, que posibilitó convertirse en la segunda fuerza institucional en el parlamento autonómico y gestionar las alcaldías de tres de las más importantes ciudades.

Paradójicamente esta musculatura electoral contrasta con su inconsistencia orgánica. Marea padece una grave crisis interna, una prolongada y laberíntica guerra intestina por su liderazgo, que imposibilita su consolidación y la optimización de sus destacados espacios de gestión y presencia institucional.

Por su parte el movimiento popular que mantenía una dinámica iniciativa, desarrollando múltiples luchas de resistencia contra las políticas ultra-liberales del PP, contra las agresiones del Capital y de España, actualmente se encuentra en una fase de reflujo. El ilusionismo electoral se convirtió en una metástasis que lo paralizó, burocratizó y desmovilizó progresivamente.

Así se interpreta que año 2016 fue el de menos huelgas y conflictos laborales de las últimas décadas.

El fetichismo de las urnas y la falaz creencia de poder alcanzar cambios estructurales articulando una mayoría electoral al PP, que propugnan las direcciones pequeño burguesas, ha calado con mucha intensidad entre los sectores más avanzados y comprometidos del pueblo trabajador. El tumor electoralista ha desarmado a la clase obrera y básicamente a la juventud con inquietudes de compromiso político y social, generando una magmática atmósfera de combinación de promiscuidad amórfica con eclecticismo inocuo que la fagocita y fascina para postulados inofensivos disfrazados de radicalismo estético y retórico.

Las consecuencias de estas dinámicas son evidentes, la crisis estructural del capitalismo senil y sus especificidades en el Estado español, no han sido aprovechadas por las fuerzas populares para acumular fuerzas rupturistas. Todo lo contrario, la crisis capitalista debilitó las fuerzas revolucionarias.

¿A qué te refieres?

El régimen emanado del lifting franquista, ante el incremento de las luchas y su radicalización en los primeros años de la actual década, optó por aplicar un conjunto de medidas arriesgadas, pero muy audaces, que se demostraron altamente eficaces para desmovilizar y cooptar a la lógica institucional a buena parte de los dirigentes populares.

Facilitando la apertura de válvulas de escape lograron rebajar la tensión, evitando que la indignación popular transitase a formas más avanzadas de rebelión popular. Así entendemos la creación del 15M primero y posteriormente de Podemos.

De esta forma la casta cleptocrática, tutelada por el Ibex 35 y las elites de la UE, evitaron que la crisis económica pudiese evolucionar en un cuestionamiento global del fraudulento modelo político e institucional impuesto en la Transición franquista.

Ante este panorama tan desalentador se hace cada día más urgente y necesario reorganizar el campo de la izquierda revolucionaria gallega.

La dependencia nacional que padecemos como pueblo, y por lo tanto la acción teórico-práctica del principio de auto-organización, y la combinación activa y permanente de la reivindicación de independencia y soberanía nacional con cambio social, es la línea divisoria entre las fuerzas políticas y sociales revolucionarias y reformistas.

Tras dos años de poca actividad, ¿os planteáis con este Dia da Pátria un salto cualitativo en vuestra organización?

Sería absurdo ocultar la situación de extrema debilidad en la que nos encontramos como consecuencia directa de la detonación padecida hace un par de años. Pero tras interiorizar y digerir lentamente esta crisis, tras pasar la inicial y natural etapa de luto y posteriormente la de alivio, actualmente nuestras condiciones subjetivas son bien distintas.

Aunque seguimos instalados en la indigencia organizativa, gracias a la perserverancia logramos metabolizar nuestro reciente pasado, dotándonos progresivamente de voluntad para abrir una nueva etapa.

Hasta ahora hemos centrado básicamente nuestras energías y recursos en consolidar el núcleo militante que con enorme valor y coraje mantuvo alzadas las banderas roja, lila y azul, blanca y carmesí de la Revolución Gallega, frente a las presiones activas y pasivas del derrotismo y oportunismo de nuestros antiguos camaradas y compañeras de trinchera.

Estuvimos dedicados a la batalla ideológica, a demarcar con claridad lo que somos y fundamentalmente lo que pretendemos construir y ser. Hemos estado muy volcados en deslindar política e ideológicamente lo que debe ser la izquierda revolucionaria gallega para el siglo XXI, de toda forma de deturpación del marxismo por esas organizaciones que se declaran de “izquierda”. Aún nos queda mucho camino para licuar tantas inercias, para depurar muchas ideas fuerzas, para encontrar el antídoto que nos vacune del desencanto y las tendencias oportunistas, esas piruetas políticas de quien pretende “avanzar” renunciando a los principios. Porque en esta lucha no existen atajos, hay que hacer íntegramente todas las fases del camino.

Pasar de ser un grupo militante más virtual que real es nuestro desafío inmediato. Ganar la suficiente referencialidad para comenzar a acumular fuerzas organizadas bajo nuestro programa para la ruptura, siempre encaminado a la toma del poder para edificar una sociedad socialista de mujeres y hombres emancipados.

Seguimos siendo un colectivo militante excesivamente vulnerable, con enormes carencias en todos los ámbitos, pero tenemos la firme decisión de superar la situación presente, de intervenir, de aprender con nuestra clase y nuestro pueblo en las luchas, de evitar cometer los errores del pasado, de corregir nuestras deficiencias congénitas.

Como nunca fuimos, como no somos, ni seremos, apéndice ni satélite de nadie, ni tampoco copia, consideramos que era necesario dar un salto cualitativo como bien apuntáis y convocar el Día da Patria. Convocar una movilización con un proyecto de perfil bien definido de lo que somos.

Previamente, el 1º de Mayo ensayamos con cierto éxito la necesidad de intervenir colectivamente en las movilizaciones populares. El tiempo y los resultados confimarán si estamos en el camino correcto.

¿En qué va a consistir básicamente lo que tenéis programado para el Dia da Pátria?

En una de las más emblemáticas plazas de la Compostela reivindicativa convocamos una concentración y acto político a las 12 de la mañana del 25 de julio.

Como somos una fuerza genuinamente patriótica de liberación nacional, pero también internacionalista, optamos por dar voz a las seis fuerzas de otros territorios de la Península Ibérica que nos acompañan.

Posteriormente realizaremos una comida de confraternización en un parque próximo.

El día anterior tendremos una reunión con las organizaciones amigas invitadas de Andalucia, Castilla, Cataluña, Euskal Herria, Madrid y Portugal para intercambiar análisis y profundizar en iniciativas conjuntas.

Un poco habéis llamado a organismos y colectivos de marcado cariz y perfil comunista….

No exactamente. Mantenemos prácticamente intactas las relaciones internacionales que ya teníamos como NÓS-UP. Hemos ampliado otras y simultáneamente reactivado vínculos con fuerzas independentistas y partidos revolucionarios con las que hasta el momento manteníamos un perfil más bajo.

Nuestra firmeza ideológica como organización independentista, socialista y feminista gallega permite coincidir más con aquellas fuerzas marxistas comprometidas con la defensa intransigente del derecho de autodeterminación frente a los independentismos socialdemócratas y etnicistas.

Agora Galiza sin ser un partido comunista, pero sí una fuerza marxista de liberación nacional, se inspira en los ejemplos y las aportaciones de la Revolución Bolchevique dirigida por Lenin y en la experiencia del Che. Ambos son insumos imprescindibles que siempre nos acompañan en nuestra mochila de combate.

Después del Día da Patria, el día 26, 27, los próximos meses, ¿cómo os los planteáis?

La operación liquidacionista que provocó la voladura del movimiento de liberación nacional gallego hace dos años tiene responsabilidades directas en la actual ausencia de una alternativa de lucha con proyección de masas, provocando un retroceso de décadas en la acumulación de fuerzas lograda entre 2001 y 2014. Superar esta adversa situación es un repto que lograremos alcanzar si conseguimos acertar políticamente formando una nueva generación militante entregada a la causa de la Revolución Gallega.

Para lograr estos objetivos es imprescindible profundizar en la batalla ideológica y confrontar sobre el terreno con los diversos reformismos, demostrando la superioridad de las propuestas y alternativas del campo revolucionario.

Porque frente al posibilismo y pragmatismo imperante, incapaz de aplicar sus promesas electorales, no pretendemos vertebrar una mayoría aritmética electoral que dispute al PP el gobierno autonómico, tampoco articular una alianza con el social-liberalismo y las fuerzas pequeño burguesas autonomistas y españolistas que compiten por el espacio a la “izquierda” del PSOE, para que sus élites desplacen a la mafia del partido de Feijó de las instituciones burguesas.

Nuestro objetivo no es maquillar ni regenerar el capitalismo, tampoco buscar un encaje de Galiza en España, ni ampliar una legislación aparentemente igualitaria que no cuestiona las bases del patriarcado de las que emana la dominación que sufre la mayoría del pueblo trabajador, las mujeres.

No queremos reformar la constitución española, ni someter a la monarquía impuesta por Franco a “control democrático”, tampoco que oligarcas como Amancio Ortega maquillen la evasión de impuestos y las draconianas condiciones de explotación infantil con limosnas a la sanidad pública.

No queremos engañar a nadie, no tenemos vocación de ser una fuerza para remendar nada. Queremos transformar este presente conquistando el futuro.

Concebimos la rebelión popular como una herramienta que posee el pueblo trabajador y empobrecido en su estrategia para generar las condiciones subjetivas que permitan disputar la hegemonía a quien actualmente nos explota, oprime y reprime.

En una nación que sufre la opresión nacional por parte de una metrópoli instalada en Madrid, cualquier proceso de transformación social está indisolublemente vinculado con la recuperación de la independencia y soberanía nacional conculcada por el Estado imperialista español.

La ecuación independencia/socialismo es el eje del programa de la Revolución Gallega cuyos tres objetivos son liberar a la patria de la opresión nacional de España, de la Unión Europea y los Estados Unidos, sentar las bases de la edificación del socialismo, y emancipar a las mujeres del patriarcado.

Sin socialismo no es viable la soberanía nacional. Sin independencia y mecanismos reales de decisión no es posible edificar el socialismo.

Desarrollar y perfeccionar el programa para la Rebelión Popular elaborado por la izquierda independentista antes de su crisis, es uno de los desafios que tenemos que ir progresivamente implementando. Nuestra alternativa al actual caos del capitalismo y destrucción de las bases materiales e inmateriales de la Nación Gallega es articular fuerzas rebeldes para tomar el poder e instaurar un gobierno obrero y popular, patriótico y feminista.

Sabemos que esta tarea de reconstruir ideológicamente la izquierda revolucionaria es un objetivo muy ambicioso, para el que no estamos preparados ni tenemos las condiciones. Restaurar los fundamentos del anti-capitalismo es una tarea a escala internacional.

No queremos terminar estas preguntas sin pediros una pequeña valoración de la situación mundial, pre-bélica casi se puede decir…

El capitalismo en su fase senil está sembrando el caos en amplias regiones planetarias para apropiarse de las riquezas minerales y energéticas que le permitan atrasar el inevitable desenlace de su crisis sistémica.

Simultáneamente la pugna interimperialista entre los EEUU y las potencias que pretenden substituirlo en la hegemonía de la economía mundo, alimenta el militarismo y las guerras de destrucción masiva en amplias áreas.

Estas breves pinceladas estarían incompletas sin mencionar que el movimiento popular, las organizaciones revolucionarias de carácter obrero, de liberación nacional, las fuerzas guerrilleras y los partidos comunistas en armas, a nivel global, vivimos un profundo proceso de reflujo, una crisis de identidad sin precedentes.

La involución ideológica que potencia la ofensiva burguesa es responsable de la domesticación y capitulación de luchas referenciales, contribuyendo así a reforzar la dominación del capitalismo en su fase imperialista.

La falta de iniciativas reseñables para conmemorar el centenario de la Revolución Bolchevique y la gesta guevarista, es expresión de este clima tan desfavorable para la causa de la clase trabajadora, los pueblos y las mujeres.

Ante esta situación no somos neutrales, apoyamos la lucha de Siria, del Yemen, de Irak, de Afganistán para evitar ser destruidos por el imperialismo tal como hizo en Libia. Apoyamos la causa palestina y catalana, la lucha del pueblo trabajador venezolano para afianzar su segunda y definitiva independencia, la insurgencia colombiana, el conjunto de las luchas de los pueblos contra toda forma de dominación y dependencia.

Pues nada, gracias por atendernos y ojalá sea exitosa la jornada del Dia da Pátria…

(Fuente: La Haine)

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *