CajaGranada es finalmente absorbida por Bankia

Se veía venir. Tras el fracasado proyecto de creación de BMN (que suponía en la práctica una absorción de la caja granadina por Caja Murcia) los ahorros de los granadinos y de parte de los andaluces de Almería y Jaén fundamentalmente pasarán a estar en las arcas de un banco madrileño. Nada nuevo bajo el sol.

Tras la absorción por BMN CajaGranada quedó con una participación del 2,69% y ahora es de cero. Es decir de un ridículo 0,19% en Bankia. Lejos quedan los bramidos del granadinismo -expresión de masas del conservadurismo granadino más arcaico y españolista- reunido en el Pacto del Saray (conformado por PP, PSOE, IU, PA, UGT, CCOO, Confederación de Empresarios y Cámara de Comercio) allá por 2009 para defender “la autonomía de Caja Granada” ante la idea de crear una gran caja de ahorros andaluza. Ahora callan ante el despiece y venta de un instrumento financiero andaluz como Caja Granada a la banca madrileña. Ya no importa sacrificar Caja Granada si es en aras de un mayor centralismo.

Tampoco parece importar mucho lo que ocurra con los trabajadores, que desde 2007 ya se han reducido a la mitad en CajaGranada. Las muestras de confianza (o más bien de fe) en que esta absorción “no afecte a la plantilla” expresadas por alguna central sindical poco valen si los intereses de la burguesía financiera están de por medio.

En el periodo reciente de Caja Granada el PSOE ha sido el único partido que ha puesto presidentes en Caja Granada. Su control de la caja ha sido absoluto así como su responsabilidad en que este instrumento financiero haya sido muy activo en la creación de la burbuja inmobiliaria y la especulación urbanística. Fue el PSOE quien hizo de las cajas de ahorro andaluzas un instrumento de acción política con el que financiar sus intereses y darle estabilidad al sistema político andaluz aumentando la dependencia política del país andaluz y su subdesarrollo económico fomentando las actividades económicas especulativas. Consiguió ser el partido hegemónico en Andalucía pero a costa de sacrificar los intereses económicos colectivos del Pueblo Andaluz.

Entre tanta cortina de humo el Régimen termina saliéndose con la suya. Terminar con las cajas y concentrar la masa financiera en unos cuantos bancos controlados por la burguesía financiera desde Madrid fundamentalmente. De todas maneras Caja Granada nunca sirvió para satisfacer las necesidades de las clases populares si no era a cambio de endeudarlas hasta las cejas. Tampoco se mostró más comprensiva que otras entidades bancarias cuando se trataba de desahuciar a una familia. Digamos que el Pueblo Trabajador Andaluz y los granadinos en particular nunca tuvimos la Caja Granada que necesitábamos. Ahora sólo nos quedará un mamotreto de hormigón como recuerdo de lo que pudo ser y nunca fue.

Carlos Ríos para La Otra Andalucía.

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