Crisis entre Qatar y Arabia Saudí y sus aliados: Juego de tronos y aires de guerra en el Golfo

saudíes

Una polémica por comentarios atribuidos al emir de Qatar, Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani, respecto de varios temas internacionales escaló en una crisis política y diplomática sin precedentes. El lunes 5 de junio, los gobiernos de Arabia Saudita, Bahrein, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Yemen cortaron sus lazos diplomáticos con el reino. La decisión fue fundada en acusaciones contra el gobierno qatarí de apoyar a diversos grupos terroristas en la región pero expone tensiones mucho más profundas en torno a la competencia por el liderazgo regional.

A mediados de mayo trascendieron en la prensa árabe y redes sociales opiniones adjudicadas al monarca de Qatar, donde se mostraba sumamente crítico de la política exterior de varios de sus aliados, entre los que están Arabia Saudita y los EE.UU.

Desde Doha, la capital qatarí, afirman que las declaraciones del emir Al Thani y otras de su ministro de Exterior no eran verdaderas sino que se trató de una operación dirigida por hackers informáticos para golpear la imagen del reino. Pero poco pudo hacer para evitar las represalias. La coordinación y la rapidez con la que se ejecutó la decisión hablan de una planificación previa.

Juego de Tronos

La crisis amenaza con quebrar al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), alianza política, militar y económica que reúne a las seis petromonarquías árabes: Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Omán. Pese a que estos países poseen intereses fuertemente entrelazados, desde la fundación del CCG ha fluido una tensión por debajo alrededor de cómo distribuir el rol de liderazgo, que la monarquía saudí ha pretendido monopolizar.

Desde la óptica saudí, esta acción supone una clara acción disciplinadora que afirma que no tolerará terceras vías dentro de su proyección regional. Desde el ascenso al trono del rey Salman en 2015, su política exterior se destacó por un agresivo giro hacia la beligerancia y el uso de la fuerza (económica o militar). A su lado, sus vecinos qataríes habrían comenzado a demostrar un exceso de autonomía en su política exterior, señales claras de que no se conformaba con ser un socio menor subordinado a la familia Saud.

En otros comentarios, el emir reconocía el lugar del movimiento palestino Hamas como representante legítimo de su pueblo, en la mira de Israel y de la “guerra contra el terror” que centra el discurso exterior de Washington. Por años, el secretario general de la organización palestina, Khaled Meshaal, y otros miembros de su dirección han residido exiliados en Doha.

El estallido se produjo poco después de la gira del presidente estadounidense, Donald Trump, por la región. Durante su paso por Arabia Saudita compartió los lineamientos generales de su política exterior a diferentes jefes de Estado de países islámicos. Resulta improbable que los saudíes no hayan adelantado esta decisión a sus aliados norteamericanos, con quienes acaban de firmar convenios millonarios que incluyen varios contratos militares.

A mediados de mayo trascendió la oferta hecha por parte de Arabia Saudita y otros Estados del CCG de normalizar sus relaciones con Israel. A cambio se reclamaba que Tel Aviv cumpliera con su compromiso en la solución de dos Estados para resolver el conflicto árabe-israelí. Dentro de este ofrecimiento poco lugar queda para Hamas, que no se encuentra por el momento dentro de ninguna solución política defendida por el gobierno israelí o la Casa Blanca.

La sombra de los Hermanos

Detrás del argumento (ya vacío de significado) de sancionar a un Estado por “promover el terrorismo” hay un tensión acumulada por intereses regionales contrapuestos. Un elemento de disconformidad con la dinastía Al Thani es su alianza con la Hermandad Musulmana, movimiento político y social islamista nacido en Egipto en la década del ’20 del siglo pasado pero con diversas ramificaciones -Hamas entre ellas- por toda la región.

Qatar ha sido el principal aliado del gobierno de los Hermanos en Egipto encabezado por Mohamed Morsi y derrocado en 2013. Esto lo ha situado en la mira del gobierno del mariscal convertido en presidente de Egipto Abdel Fattah al Sisi. De la misma manera, Qatar y Egipto apoyan a coaliciones de milicias enfrentadas por el control de Libia.

A la par de las represalias diplomáticas, las oficinas de Al Jazeera -el gigante mediático dirigido por la familia real qatarí y pilar de su influencia global- en Riad (capital saudí), fueron cerradas el mismo día. La cadena de noticias ya había protagonizado varios desencuentros con los gobiernos de Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos por su cobertura “poco satisfactoria” de conflictos en Yemen o Libia, donde estos países se hayan comprometidos.

En los últimos años, corresponsales del canal fueron procesados y encarcelados en Egipto por cubrir la represión a las protestas contra el gobierno y por la mirada “complaciente” de sus reportajes hacia la Hermandad Musulmana, proscripta en el país bajo la figura de terrorismo.

Desde el ministerio de Asuntos Exteriores de Irán se ha llamado al diálogo para bajar las tensiones. No obstante, los hechos resultan beneficiosos para la posición iraní en la región.

Con su inmensa concentración de riqueza energética y financiera, el CCG ha encabezado la disputa por la hegemonía regional con Irán y promovido el aislamiento de la nación persa. Entre los dichos que hicieron estallar la crisis, Al Thani admitía el status de Irán como una potencia islámica a reconocer y se mostraba disconforme con la estrategia de aislamiento que se viene propiciando contra este país, acorde a la línea dura promovida desde Washington.

Conflictos como los de Yemen y Siria encuentran al CCG e Irán apoyando a bandos contrarios. Pero según cómo se desenvuelvan los acontecimientos en los próximos días y semanas podría verse un reacomodamiento en las alianzas regionales.

Lo destacado es que esto rompe de lleno con la narrativa predominante que guía la manera en la que medios de comunicación y buena parte de las academias abordan los hechos en el Medio Oriente. Este relato encapsula los principales eventos y conflictos regionales de los últimos años en torno a una división étnico-religiosa entre los Estados musulmanes sunitas (representados en el CCG y otros países como Turquía y Egipto) y el llamado arco musulmán chiita encabezado por Irán.

Esta lectura se vuelve insuficiente frente a la realidad de situaciones como esta, donde los intereses, agendas y estrategias que articulan la manera en que cada actor se comporta no se basan en rígidos esquemas unidireccionales. Busca explicar toda la dinámica de una región tan compleja parándose sobre un único vértice (la identidad), excluyendo la geopolítica, las dinámicas sociales e institucionales internas de cada sociedad, la influencia de Estados y bloques externos a la región y los flujos de la economía.

Las condiciones sauditas para retomar las relaciones con Qatar

En opinión de Sultan Sooud Al Qassemi, escritor y fundador de la Fundación Barjeel Art, este no es el primer desacuerdo que los estados del Golfo han tenido con Qatar. Durante muchos años Al Jazeera ha sido un hueso de discordia para los estados del Golfo y Egipto, incluso antes de su apogeo de la cobertura de noticias durante la primavera árabe.

En septiembre de 2002, Arabia Saudita recordó a su embajador en Qatar lo que consideraba una cobertura crítica del plan de paz saudita, que ofrecía a Israel la normalización de los vínculos a cambio de la paz con los palestinos.

En 2014, los mismos tres Estados del Golfo retiraron a sus embajadores de Qatar por “interferir en sus asuntos internos, poner en peligro la seguridad regional”, así como apoyar a los Hermanos Musulmanes. Al Qassemi, en su artículo difundido en Newsweek, subraya que antes de la Cumbre de líderes del Golfo en 2014, Qatar aceptó una serie de medidas que aplacaron a los estados del Golfo y permitieron que la cumbre se llevara a cabo como estaba previsto. Entre ellos se encontraba el cierre de Al Jazeera Mubashir Misr, el canal de noticias 24 horas que se había dedicado exclusivamente a Egipto y fue acusado por El Cairo de incitar al gobierno de Mohamed Morsi.

Esta vez es mucho más grave. No sólo estos estados han retirado a sus embajadores, sino que también han cerrado sus embajadas y han cortado los lazos con Doha. A juicio del fundador de Barjeel Art, el movimiento más debilitante, la frontera de Qatar con Arabia Saudita -única frontera terrestre- fue cerrada. Todos los vuelos sobre el espacio aéreo saudita y de los Emiratos Árabes Unidos han sido cerrados a los vuelos a Qatar y a Qatar Airways. Los ciudadanos qataríes han recibido dos semanas para dejar Arabia Saudita, Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos y todos los viajes de estos países a Qatar están prohibidos.

Según medios locales, la serie de demandas de hoy se parece a la lista de 2014 -es decir, el fin de la interferencia qatarí en la política interna-, pero esta vez la escalada ha sido tan severa que es poco probable que se resuelva tan fácilmente.

En última instancia, los tres estados del Golfo no sienten que Qatar haya cumplido su parte del acuerdo: que en lugar de cesar la cobertura mediática crítica y el apoyo de los grupos islamistas, ha encontrado otros medios para hacerlo. Es probable que esta vez los estados del Golfo exigirán el encofrado completo de la red de televisión Al Jazeera antes de que pueda tener lugar cualquier mediación. Además, el tapón tendrá que ser retirado de las redes financiadas por Qatar, como Al Araby Al Jadeed (el nuevo árabe), creado originalmente para competir con Al Jazeera y encabezado por el ex político y ciudadano palestino de Israel Azmi Bishara.

De acuerdo con Al Qassemi, otras redes apoyadas por Qatar que fueron acusadas de incitación en los canales oficiales de televisión del Golfo incluyen el periódico Al Quds Al Arabi (Jerusalén árabe), fundado en Londres en 1989, el portal árabe en línea Arabi 21, de Huffington Post, que está encabezado por el ex jefe de Al Jazeera, Waddah Khanfar, y Al Khaleej Al Jadeed (el Nuevo Golfo).

Los estados del Golfo y su aliado egipcio también exigirán la expulsión de todos los líderes de la Hermandad Musulmana y sus figuras afiliadas a Hamas de Qatar, junto con Azmi Bishara y el escritor Yasser Al-Za’atra. Otras demandas incluirán el despido de Abdullah Al Athba, editor de periódico de Al Arab, quien a pesar de sus incesantes y vagas críticas a los Emiratos Árabes Unidos, ha permanecido en la cima del periódico más importante del país durante años.

Otras demandas no negociables de los estados del Golfo podrían incluir el uso indebido de las organizaciones caritativas ligadas a Qatar que también han sido criticadas por el Departamento de Estado de EE.UU., así como el cese de la incitación contra el Estado egipcio en Qatar, que ha continuado desde la eliminación del presidente Morsi en 2013.

Por último, los tres estados del Golfo están preocupados porque los lazos de Qatar con su adversario Irán van mucho más allá del interés económico (ambos estados comparten un campo de gas común) en un momento en que se debe mantener un frente unificado. Parece que aunque la presión inicial ya ha funcionado algo en Qatar. La semana pasada, Doha deportó al activista saudita Mohammed Al-Otaibi, que llegó a Qatar en marzo, mientras que varios funcionarios de Hamas abandonaron Qatar a petición del país.

Qatar reaccionó a la escalada diplomática al afirmar que las medidas son “injustificadas” y que el objetivo es “imponer la tutela al Estado”. Sin embargo, es difícil ver cómo las medidas adoptadas por los Estados del Golfo no tendrán un efecto adverso sobre residentes del Estado de Qatar, según la declaración llevada por la agencia de noticias de Qatar. Debe tenerse en cuenta -sostiene Al Qassemi-, que Qatar importa más del 90 por ciento de sus alimentos, y en una estimación de que alrededor del 40 por ciento proviene de su única frontera terrestre, que ahora está cerrada.

Horas después del anuncio del rompimiento de las relaciones con Qatar, por las redes sociales  y medios comenzaron a circular fotos del supermercado de Qatar vaciado por compradores en pánico. Además, los medios de comunicación del Golfo han insinuado una escalada de la disputa con los lazos comerciales con Qatar.

A juicio de un funcionario del Golfo, Qatar debe cumplir sus compromisos con sus vecinos del Golfo y “lo juzgaremos por su acción y no por sus promesas”. Debe desacelerar la cobertura de los medios de comunicación y debe cortar los lazos con grupos extremistas, incluyendo, pero no sólo, la Hermandad Musulmana y grupos en Yemen. “Estamos dispuestos a esperar mucho tiempo hasta que esto sea rectificado”, dijo el funcionario. A juzgar por la reacción de Qatar hasta el momento, parece que la paciencia de los estados del Golfo será probada, concluyó.

Qatar pone al ejército en máxima alerta y se retira de Yemen. Irán le facilita alimentos y Turquía enviará tropas

La noticia de que Arabia Saudita emitió un ultimátum a Qatar, que enumera diez demandas entre las cuales Qatar ha de poner fin a todos los lazos con la Hermandad Musulmana y Hamas, provocó una respuesta dramática por parte de la pequeña nación del Golfo, al poner a máxima alerta sus fuerzas militares en previsión de una inminente incursión militar en su contra.

Según funcionarios estadounidenses, las fuerzas militares qataríes han levantado 16 tanques Leopard fuera de almacenamiento en Doha en preparación para una posible incursión militar por los países del Golfo de los alrededores.

Además, el Ministerio de Defensa de Qatar envió una carta a los gobiernos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, alertando que dispararían a cualquier buque naval de aquellos países que entraran en sus aguas. Qatar ha amenazado con disparar a cualquier barco “agresor” y ha advertido a los tres países árabes del Golfo que abrirá fuego contra cualquier barco sospechoso que entre en sus aguas territoriales.

A la sombra de las preocupaciones acerca de una posible intervención militar de Arabia Saudí en la frontera sur del país, Qatar declaró el estado de emergencia, movilizando a su Ejército y 16 tanques tipo Leopard. Es en una carta dirigida a Arabia Saudí, EAU y Bahrein que el Ministerio de Defensa de Qatar amenazó con disparar a cualquier nave sospechosa que viole sus aguas territoriales.

Además de la amenaza militar, Arabia Saudí ha prohibido el vuelo de aviones comerciales qataríes en su espacio aéreo y ha prohibido también a los navíos con destino a Qatar que pasen por sus aguas territoriales. La frontera terrestre ha quedado cerrada.

Qatar ha respondido negociando con Irán y Turquía el envío de alimentos y agua al país. Según la agencia iraní Fars News, un Boeing 747 iraní proveniente de Teherán aterrizó el jueves en Doha con alimentos. “Se trata del primer cargamento con víveres iraníes que llega a Doha desde la decisión de Arabia Saudí, EAU, Bahrein y Egipto de imponer un embargo contra Qatar”, señalaron medios iraníes que citan a fuentes responsables.

El Parlamento de Turquía tiene previsto aprobar una legislación que permite el despliegue de tropas turcas en una base militar turca en Catar. Así lo ha anunciado varios funcionarios del gobernante Partido de Justicia y Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco) y han añadido que los parlamentarios turcos pretenden aprobar este miércoles dos proyectos de ley: uno que autoriza el despliegue de tropas turcas en Catar y otro que garantiza el acuerdo alcanzado entre ambos países para reforzar su cooperación militar.

Esta medida, aparentemente, tiene como objetivo apoyar a Catar en un momento en que Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto cortaron el lunes los lazos diplomáticos y todos los contactos marinos y aéreos con Doha tras acusarlo de apoyar al terrorismo e intervenir en sus asuntos internos.

De acuerdo con las fuentes turcas, la base militar será establecida en Doha y será liderada por un general turco y un catarí. Entre 500 y 600 fuerzas serán despegadas en esta base militar. El próximo 19 de abril, una reunión será celebrada sobre dónde se desplegaría esta unidad y cuál sería la amplitud del área, entre otros tema.

Tras la expulsión de Catar de la coalición árabe que opera en Yemen, el Ejército catarí se ha retirado este martes de las fronteras entre Arabia Saudí y Yemen. De acuerdo con las fuentes militares yemeníes, el Ejército de Catar ha retirado todas sus tropas, equipos militares, vehículos y armas pesadas, entre otras, de la región de Najran, en el sur de Arabia Saudí.

Según fuentes de  Doha, 1000 militares cataríes participaban en dicha coalición y el pasado sábado seis de sus soldados murieron durante los enfrentamientos con las fuerzas yemeníes en la frontera saudí-yemení.

Este sábado que seis de sus soldados habían resultado heridos en la frontera saudí con Yemen, mientras servían en una coalición militar liderada por Arabia Saudí que lucha contra el grupo rebelde huthi yemení. El Ministerio de Defensa de Qatar explicó en un comunicado de la agencia estatal de noticias QNA que los seis soldados fueron heridos «mientras cumplían sus deberes defendiendo las fronteras de sur de Arabia Saudí».

(Fuentes: Resumen de Medio Oriente / Al Mayadeen / Al Manar / Alwaght)

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