Málaga ejemplo de la realidad de precariedad y temporalidad en la “creación de empleo” que nos venden

camarero

El mercado laboral de Málaga está manejando ya ritmos de contratación superiores a los de antes de la crisis aunque la calidad del empleo generado está muy entredicho, con unas elevadísimas cotas de temporalidad y un peso creciente de la jornada a tiempo parcial en detrimento del empleo por horas.

Los sindicatos denuncian además que en muchos sectores de actividad los trabajadores se ven obligados cada vez más a enlazar un contrato tras otro rotando por lo que, en realidad, son los mismos puestos de trabajo. De hecho, el último Observatorio de las Ocupaciones elaborado por el Servicio Público Estatal de Empleo (SEPE), publicado hace unos días y con datos correspondientes a 2016, revela que las ocupaciones de camarero, peón agrícola, personal de limpieza, dependiente en tiendas, albañil, ayudante de cocina, peón agropecuario, cocinero, peón de industria manufacturera y peón de invernadero integraron en 2016 el grupo de diez profesiones más contratadas, concentrando entre todas ellas más de la mitad de los 719.303 contratos que se firmaron en la provincia el pasado año (en concreto, unos 365.600, el 50,8%).

Estas ocupaciones, muy sujetas a la estacionalidad o a contratos por obra y servicio, dibujan así un mercado laboral donde la firma de contratos indefinidos estables sigue estando muy arrinconada. El Observatorio recoge en su informe que los contratos fijos sólo supusieron el pasado año un 6,4% del total (algo más de 46.200 contrataciones), porcentaje que continúa la baja línea de años anteriores y que está en la mitad del 10% 0 12% que se registraba en 2006, antes de la crisis. La firma de contratos temporales, en sus diferentes modalidades, acaparó el otro 93,6% de las contrataciones que generó Málaga en 2016.

Dentro de toda esta dinámica, el panorama laboral de la provincia sigue arrojando también unos niveles muy altos de rotación en el empleo, con trabajadores que llegan a firmar entre cinco y quince contratos al año (e incluso más). De hecho, el SEPE constata en su estudio que los 719.313 contratos firmados en Málaga durante el pasado año (un volumen superior en un 4,7% al de 2015 y al nivel de los años 2006 y 2007, antes de que estallara la crisis) realmente sólo dieron para contratar a 288.299 personas. Como muestra de esa elevada rotación, hay un grupo de 31.000 personas (sólo el 10,7% del total contratado) que acumularon cerca de 302.000 contratos de trabajo. O, lo que es lo mismo, el 42% de todos los que se firmaron en la provincia.

Las centrales sindicales insisten en que este fenómeno se centra sobre todo en segmentos económicos tan significativos como la hostelería, la restauración o el comercio, más allá de los que puedan darse en ámbitos como educación o sanidad. La media de contratos por persona en Málaga fue de 2,49 en 2016 y mantiene la tendencia de subida registrada en los últimos años (2,44 en 2015, 2,36 de 2014, los 2,31 de 2013 y 2,27 en 2012). El Observatorio indica que el incremento del índice de rotación durante 2016 se debió al aumento de la proporción de los tramos de quienes firmaron más de 11 contratos.

Otro elemento que está caracterizando el mercado en los últimos tiempos es el peso creciente de los empleos a tiempo parcial en detrimento de los de jornada completa, un fenómeno que preocupa mucho a los sindicatos y que sigue al alza. El 41,6% de las contrataciones realizadas en 2016 fueron de este tipo, superando el 40,2% que se registró en el anterior ejercicio. CCOO y UGT denuncian que esta modalidad de contratos esconde muchos casos de fraude, con trabajadores que echan más horas de las que marcan sus contratos, sobre todo en segmentos como la hostelería. Las centrales sindicales recuerdan que desde la implantación de la reforma laboral en 2012, la precariedad laboral se ha agudizado en Málaga, ya que las empresas, según apuntan, han aprovechado para sustituir a trabajadores fijos por temporales en puestos que, en realidad, son estructurales dentro de cada negocio.

La Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), por su parte, ha reconocido varias veces que el empleo que se está creando en estos últimos tiempos no tiene aún el nivel de calidad deseado, aunque sostiene que la estabilidad de los contratos y la apuesta por la jornada completa irá aumentando a medida que se consoliden los síntomas de reactivación económica. El único signo positivo que podría indicar una cierta evolución a la estabilidad en el mercado laboral es que los contratos fijos, aun siendo mucho menores en números reales, crecieron porcentualmente en 2016 más que los temporales (un 18% frente a un 4%).

Por otro lado, los datos del Observatorio ratifican que el tejido económico de la provincia está constituido fundamentalmente por microempresas. El 81% de las más de 56.500 firmas dadas de alta con afiliados al Régimen General de la Seguridad Social en Málaga a finales de 2016 tenían como máximo cinco trabajadores. El porcentaje sube al 96,5% si se le añade la horquilla de entre seis y 25 trabajadores. La CEM viene advirtiendo de la necesidad de que la empresa malagueña gane dimensión para competir mejor en un mercado cada vez más competitivo y globalizado.

El peso de las empresas de mayor dimensión sigue siendo muy pequeño. Málaga sólo tiene 1.071 empresas de entre 26 y 50 trabajadores (un 1,9% del total). Los porcentajes son aún menores a medida que aumenta el tamaño: 471 firmas se mueven entre los 51 y los 100 afiliados (un 0,8%) y casi 400 (0,6%) presentan ya de 101 afiliados en adelante.

(Fuente: La Opinión de Málaga / Autor: José Vicente Rodríguez)

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