Almería 31 de mayo de 1937: El segundo Gernika andaluz

refugio

La red de Refugios de la Guerra Civil de Almería celebra hoy una jornada de puertas abiertas con motivo del 80 aniversario del bombardeo nazi sobre la indefensa ciudad andaluza.

El ataque duró 45 minutos durante los cuales cayeron más de 200 proyectiles sobre la ciudad. Ocurrió el 31 de mayo de 1937: cinco buques de guerra de la Alemania nazi bombardearon la desprotegida ciudad de Almería como represalia por el ataque sufrido por el acorazado ‘Deutschland’ unos días antes en Ibiza por la aviación republicana. Hubo 31 muertos, decenas de heridos, la destrucción de 47 casas y desperfectos en más de 100 edificios.

Hoy se cumplen 80 años de aquella infamia. Con este motivo, los Refugios de la Guerra Civil de Almería van a celebrar una jornada de puertas abiertas con visitas gratuitas en pases guiados con motivo de ese aniversario del bombardeo nazi sobre la ciudad.

El “segundo “Gernika”  andaluz

El de Almería era el “segundo Gernika” en tierras andaluzas, pues dos meses antes, el 1 de abril de 1937, también había sido bombardeada la ciudad de Jaén para aterrorizar a la población civil.

Tras el intenso bombardeo alemán, la Comisión Mixta de Refugios del Gobierno republicano adelantó el proceso de construcción de un conjunto de corredores antiaéreos que habrían de dar cabida a más del 75 por ciento de la población de Almería censada en la época.

Una referente crucial

Construidos en 1937 y 1938 y catalogados como Lugares de Memoria por la Junta de Andalucía, los Refugios de Almería son un referente crucial para comprender la dureza de la guerra y la voluntad de resistencia de la República frente a la agresión que estaba viviendo la España democrática.

La red, que quedó concluida en la primavera de 1938 con una extensión de 4,5 kilómetros de galerías de los cuales solo está accesible a las visitas un kilómetro de ellas, fue diseñada a nueve metros de profundidad gracias a la labor del arquitecto Guillermo Langle, el ingeniero de canales José Fornieles y el ingeniero de minas Carlos Fernández.

Langle diseñó una red de galerías subterráneas repartidas por toda la ciudad con 101 entradas construidas con bloques de hormigón y contrafuertes para amortiguar la propagación de las ondas hacia el interior, además de idear un sistema de protección contra avalanchas.

Capacidad: 34.000 vecinos

Tenía capacidad para albergar a 34.000 personas. Desde el mes de febrero de 1937 a la primavera del 38 se realizaron extensas galerías, siendo actualmente uno de los refugios más grandes de Europa. A lo largo del pasillo se distribuían dependencias como un almacén donde se guardaban los víveres, puntos de agua potable y un quirófano, con materiales donados por el médico Eusebio Álvaro, para atender a los heridos ocasionados por las bombas que sobrevolaban a diario el cielo de Almería.

Accesos privados

Determinadas iglesias de la ciudad e incluso la casa consistorial tenían sus propios accesos privados, al igual que muchos domicilios de clases acomodadas, no pocos de los cuales dejaban sus puertas abiertas en un gesto de solidaridad. Una bandera negra indicaba con letras blancas, desde la entrada, la palabra “Refugio” cuando sonaba la temida sirena.

El hacinamiento de la población en medio de aquellos terribles días obligó al propio Gobierno a imponer un severo código de conducta en el interior de los refugios. Estaba prohibido fumar por la falta de ventilación natural y portar armas blancas y de fuego. Era recomendable no tratar temas de política ni religión.

(Fuente: andaluces.es / Autor: Román Herreros)

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *