Uno de cada cinco contratos de trabajo firmados en Andalucía es de menos de siete días

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En Andalucía, casi un millón de contratos en 2016 (947.457, para ser exactos) tuvieron una duración prefijada menor de siete días. Es una de las modalidades que más crece, hasta el punto de que supusieron el año pasado el 20,4% del total. O lo que es lo mismo, uno de cada cinco. Seis años antes, en 2010, representaban el 13,6%, lo que significa que su peso ha aumentado indudablemente. Además, los contratos temporales de duración indeterminada -que en teoría se realizan cuando hay picos de actividad o para un trabajo o servicio puntual- suponen ya el 44,7% del total y no han cesado de aumentar en la región año a año desde 2011, cuando eran el 42,6%, mientras que en España están a la baja y son el 35%.

Éstos son algunos de los datos que refleja el informe Contratación y calidad del empleo en Andalucía, elaborado por Comisiones Obreras Andalucía, y que incide en el alto número de contratos temporales sin fecha, porque, según el sindicato, éstos son la puerta de entrada a fraude laboral. Las modalidades que los amparan -por obra y servicio y eventual por circunstancias de la producción- “tienen menos restricciones y una causalidad más imprecisa, propensa al fraude o al abuso”, señala el informe. Nuria López, secretaria de Política Institucional y Empleo, “se formalizan con estos tipos de contratos actividades que son permanentes”, y recuerda que según consta en el último informe de la Inspección de Trabajo, una de cada dos inspecciones realizadas en 2015 detectaron alguna irregularidad. En 10.000 actuaciones, afirma, se descubrieron 11.000 contratos injustificados.

El informe apunta más en general al incremento continuado de la temporalidad desde la aprobación de la reforma laboral en 2012. Ha pasado del 31,4% en 2013 al 35,6% en 2016, a gran distancia de España (26,1%) y de la media de la UE (14,2%). Hasta 2013 la práctica totalidad del empleo andaluz destruido es temporal (527.800 de 580.800), de tal forma que la altísima temporalidad de 2007, del 44,4%, cayó 15 puntos. Ahora se vuelve a la tendencia precrisis, ya que aunque en los últimos tres años se ha creado empleo indefinido -lo que CCOO atribuye a la presión sindical para convertir trabajo temporal irregular en fijo- la mayoría de lo generado es temporal: 169.200 desde 2014 frente a 65.000.

No sólo aumenta, sino que el empleo temporal es más precario, según el informe, que refleja que la duración media de los contratos que tienen fecha de finalización ha pasado de 46,6 días a 39,1, frente a los 50,6 en España. Además, la temporalidad crece más entre los sectores más vulnerables. En 2016, el 82,7% de los menores de 25 tenía un contrato temporal, 7,9 puntos más que cuatro años antes, y lo mismo ocurre con el 49,9% de los que tienen entre 25 y 34. Por encima de esa edad la temporalidad es bastante más baja y además los crecimientos son menores.

La temporalidad es, también, muy superior a la española precisamente en los sectores en los que Andalucía está más especializada. La agricultura tiene un 84,6% frente al 61,6% español; la hostelería un 49,9% frente al 38,9% y la construcción, el 58,1% frente al 42,8%. Esto también se refleja en los contratos firmados. En el sector primario seis de cada diez no tiene una fecha de finalización determinada, y en hostelería casi la mitad, el 47,5%, tiene menos de una semana de duración.

Por provincias, la temporalidad es mucho mayor en Almería, donde más ha crecido (ver gráfico) y Huelva, donde curiosamente ha caído algo; se sitúa por encima de la media en Jaén; más o menos en la media en Cádiz; y el resto está por debajo, con Málaga como la provincia con menos temporalidad, aunque lejos de la media española. Esta provincia, sin embargo, compensa este relativo buen dato con su altísima tasa de trabajo a tiempo parcial. Allí el 22% de los trabajadores (más de uno de cada cinco) tiene un contrato a media jornada, el 33,1% en el caso de las mujeres.

La otra cara de la moneda la aportan los contratos indefinidos, que crecen en número en los últimos años, sí, pero disminuyen en peso sobre el total. El informe de CCOO incide en que en la etapa precrisis (2006 y 2007) el 6% de los contratos que se firmaban eran fijos y en 2016 lo son el 3,7%, frente al 8,6% español. Además, desde 2010 el porcentaje de contratos indefinidos se reduce desde 2010 entre los menores de 25, con sólo el 2,45% entre todos los registrados en esta franja de edad, desde el 5% en 2007 y el 3,34% de 2010; mientras que aumentan progresivamente los de mayores de 40, lo que refleja una realidad: que el contrato indefinido cada vez se firma más tarde.

El estudio refleja además que la “modalidad de contrato más deseable”, indefinido a tiempo completo, sólo supone el 2% de todo lo firmado en Andalucía en 2016, mientras que los que son temporales y a media jornada ascienden al 29,5% del total (en 2010 eran el 21,65%) una cifra que se eleva al 41,5% en las mujeres.

Otro de los efectos de la crisis, que se ha mantenido con la recuperación, es el aumento del trabajo a tiempo parcial. El 18,7% de los trabajadores andaluces está en esta situación frente al 12,2% de 2007. Es cierto que en el último año ha habido un descenso, pero desde 2011 hay 76.700 trabajadores menos a tiempo completo y 67.600 más a tiempo parcial. Este contrato está especialmente extendido entre las mujeres: en Andalucía el 29% de las ocupadas lo tiene (datos de 2016), un porcentaje que llegó a estar en 2014 y 2015 en el 31,3%. Cuanto más jóvenes son, además, más posibilidades hay de que tenga media jornada (así está el 43,5% de las menores de 25). Y además, a diferencia de otros países de Europa, se trabaja a tiempo parcial por necesidad: así lo afirman el 72%, a los que les gustaría un trabajo a jornada completa.

(Fuente: Diario de Sevilla / Autor: T. Monago)

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