¿Está Al-Qaeda formando un nuevo grupo terrorista en Siria?

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Hace poco, Al-Sahab Media, el principal órgano de comunicación de Al-Qaeda, emitía una grabación de voz de 6 minutos de duración supuestamente realizada por Ayman Al-Zawahiri, el líder del grupo. El mensaje se titulaba: “El Shaam [levante] no se rendirá ante nadie excepto ante Dios”, y formaba parte de una serie titulada “Breves mensajes para una nación victoriosa”. En ellos se podía comprobar que la organización sigue muy de cerca el devenir de los acontecimientos en Siria, que no es indiferente a los combates que allí se libran y que, de hecho, tiene en mente proyectos muy concretos para el país.

En el mensaje de voz, Al-Zawahiri comienza su discurso enfatizando que las heridas y el dolor de los pueblos del Levante –la región comprendida por Palestina, Líbano, Siria y Jordania– son compartidas por toda la umma –la comunidad de todos los musulmanes del mundo–, y algunos de los puntos que plantea parecen indicar el posible regreso del grupo a Siria bajo un nuevo formato.

Abu Mohammad Al-Jawlani (foto adjunta), quién fuera el líder de Yabhat Al-Nusra (“el Frente de la Victoria”), la filial de Al-Qaeda en Siria, declaró que había cortado sus vínculos con la organización central y anunció la formación de Yabhat Fatah Al-Sham (Frente de Conquista del Levante” )en julio de 2016 –a la vez que negaba tener ningún vínculo con ninguna organización externa–, en un intento de protegerse de los bombardeos de la coalición liderada por EE.UU.

La jugada de Al-Jawlani no se trataba de un simple cambio de nombre, sino que el grupo había analizado las dinámicas de la guerra en Siria y había tomado una decisión en consecuencia. A pesar de ello, la coalición internacional consideró que el cambio era mero maquillaje, y siguió bombardeándolo como cuando permanecía unido a Al-Qaeda, lo que causó cientos de bajas entre las filas del grupo.

Poco después de la formación de Yabhat Fatah Al-Sham, el régimen sirio –con la ayuda de bombardeos rusos y de milicias apoyadas por Irán– reconquistó diversas posiciones en Alepo, hasta entonces en manos de los rebeldes. Una de las principales razones de la caída de la ciudad fue la falta de unidad entre las distintas facciones opositoras en el campo de batalla. Yabhat Fatah Al-Sham era consciente de dicha situación e incluso, durante las negociaciones, llegó a acusar a las fuerzas moderadas de “vender la revolución”.

Los choques entre ambas partes resultaron en una entidad paraguas –bajo la cual se agruparon Yabhat Fatah Al-Sham y otros tantos grupos–, bautizada como Hay’at Tahrir Al-Sham (“Comité por la Liberación del Levante”) y cuyo surgimiento coincidió con el inicio de intensos combates a principios de 2017. Otros grupos, aquellos que se opusieron a Yabhat Fatah Al-Sham, se unieron a Ahrar Al-Sham (“Libertadores del Levante”) como mecanismo de defensa. Con ello, el escenario bélico hasta entonces totalmente fragmentado quedó algo más ordenado.

Los sirios no han tomado las riendas de Hay’at Tahrir Al-Sham pero muchos de sus combatientes proceden de las zonas rurales. Los líderes lo denominaron como “proyecto nacional”, asegurando que su cometido se limita a Siria. Esto fue considerado una “sirianización” del grupo, a pesar de las discusiones entre los líderes acerca de la importancia de la guerra de los suníes en todo el Levante. El grupo se benefició de esta situación, ganando poder y llevando a cabo atentados en Siria después de la unificación. A su vez, la distancia entre este y Al-Qaeda se amplió tras la muerte de Abu Al-Khayr Al-Masri, considerado el número dos de Al-Qaeda y encargado de las comunicaciones con los líderes de la extinta rama de la organización en Siria.

Desde su muerte, Hay’at Tahrir Al-Sham se ha convertido en una organización mucho más nacionalista, centrada en defender territorios como Idlib, dentro de las fronteras sirias.

A pesar de todo, en su mensaje, Al-Zawahiri orienta su estrategia de manera distinta, alegando que limitar los combates a Siria no hace sino servir a los enemigos –lo que puede entenderse como una crítica indirecta a Hay’at Tahrir Al-Sham–. Asimismo, Al-Zawahiri enfatizó la necesidad de cuadros y de lanzar una nueva y prolongada campaña contra los enemigos de la umma: los “cruzados” y sus aliados chiíes.

De la misma forma, sugiere que los combatientes en Siria adopten un modelo de lucha de guerrillas en vez de hacerse fuertes en determinados territorios, con el propósito de desmoralizar y debilitar al régimen sirio y sus aliados, desangrándolos hasta la muerte –una técnica que Al-Qaeda y sus diferentes filiales llevan a cabo de manera muy efectiva–. De nuevo, de esto puede extraerse una crítica a la estrategia de Hay’at Tahrir Al-Sham, más centrada en la dominación territorial y en la construcción de un Estado.

Con todo ello, parece haber una desconexión clara entre ambas organizaciones, las cuales estarían actuando de manera independiente y en direcciones opuestas. Esto permite a Al-Qaeda regresar a Siria con un nuevo grupo y formato, superando las dificultades de reclutamiento de combatientes y capacitándola para tomar ventaja del caos del país y llevar a cabo ataques por todo el territorio sirio.

(Fuente: Monitor de Oriente Medio /Autor: Mehmet Emin Cengiz)

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