Huelva: Nuevo incendio en un asentamiento chabolista de inmigrantes en Lepe

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Un incendio de importantes dimensiones, pues afecto a cerca doscientas chabolas, se produjo el pasado martes en uno de los asentamientos chabolistas de inmigrantes, mayoritariamente subsaharianos, existentes en la zona fresera de Huelva, en esta ocasión el situado en las inmediaciones del cementerio de la localidad onubense de Lepe, zona en la que estos inmigrantes suelen ser sobreexplotados, aprovechando la situación administrativamente irregular en la que se encuentra la mayoría de los mismos.

El propio concejal de Seguridad del Ayuntamiento lepero, Bibiano Oria, ha reconocido que al haberse producido el incendio en horario laboral no se han registrado heridos entre los habitantes de estas chabolas al estar estos realizando sus trabajos, mayoritariamente, en la campaña agrícola. Así mismo ha informado que se ha ha habilitado el pabellón deportivo de la localidad para reubicar a los afectados.

También alcalde de Lepe, Juan Manuel González, lamentó este nuevo incendio en un asentamiento de la localidad, “el mayor de todos los que han tenido lugar en este lugar tras calcinarse una superficie de unos 10.000 metros cuadrados”. No obstante indicó, prosiguiendo en la misma líea argumentativa del concejal de seguridad, que “dentro de lo malo, lo único bueno es que no ha habido que lamentar daños personales”, algo a lo que ha podido contribuir el hecho de que la mayoría estaba en esos momentos trabajando en el campo. Juan Manuel González puso también el acento en los “dramas personales” que deja el incendio, con personas “que han perdido lo poco que tenían”.

Estos incendios se suelen producir con frecuencia, y propagarse con bastante facilidad, dado que las chabolas en las que malviven están construidas con plásticos, cartones y maderas. Unos incendios que suelen ser atribuidos a accidentes fortuitos originados por los propios inmigrantes y la precariedad de sus condiciones de vida. Pero esta vez la novedad es que, por primera vez, parece deducirse una clara intencionalidad del mismo, lo que igualmente descarta el origen en sus propios habitantes, al haberse producido en tres focos distintos, según han manifestado fuentes del Consorcio Provincial de Bomberos.

Bombonas que explosionaban por doquier, llamas de más de diez metros de altura en algunos momentos, una densa columna de humo negro visible desde toda la Costa Occidental onubense, y caras de miedo de los afectados al principio y de impotencia y desesperación a medida que fueron pasando las horas. Este fue el desolador panorama que dejó tras de sí el incendio.

Dadas las dimensiones del incendio, incluso el Instituto de Educación Secundaria (IES) El Sur del municipio, situado en las inmediaciones de la zona afectada, tuvo que ser desalojado como medida preventiva ante la gran presencia de humo procedente del incendio, según indicó la Delegación de Educación.

Medio centenar de personas participaron en las labores de extinción, entre bomberos procedentes de cuatro parques diferentes, y medios del Infoca. Además, equipos de la Cruz Roja se trasladaron a los aledaños de la zona del incendio para prestar su ayuda a los afectados. La coordinadora provincial de Cruz Roja en Huelva, Rosario Miranda, ha asegurado que los equipos han atendido entrevistado, por el momento, a 76 personas afectadas por este fuego para conocer qué han perdido en el incendio y las necesidades más urgentes que presentaban.

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Cerca de mil personas malviven en estos asentamientos

Unas 730 personas, según el censo de Cruz Roja, según fuentes de otros colectivos el número superaría el millar, malviven en 25 asentamientos de la provincia. La mayoría de los mismos se encuentran en las localidades freseras Lepe, Mazagón, Palos, Moguer y Lucena, unas cifras que aumentan en febrero, debido al inicio de la campaña de recolección de la fresa, fecha en la que se pueden contabilizar hasta 2.000.

La responsable de Cruz Roja dentro del proyecto de atención a personas en asentamientos de la zona del Condado Occidental, Susana Toscano, ha remarcado que las cifras son “altas porque los asentamientos han pasado de ser temporales, por las campañas agrícolas, a ser crónicos porque la gente se busca otro tipo de trabajos”.

Tras asegurar que la mayoría de estas personas son de origen africano, ha insistido en que “Huelva ha pasado de ser una provincia de temporeros a ser una provincia con asentamientos estabilizados, ya que a muchos no les merece irse a otras provincias para trabajar en otras campañas y se quedan”.

Durante la primavera, concretamente a partir de febrero hasta el mes de mayo, los asentamientos se ven más poblados, tal y como ocurrió en 2015. En el pasado año, concretamente en febrero, Cáritas contabilizó alrededor de 1.100 inmigrantes, 2.600 en marzo, 2.400 en abril y algo menos en mayo, unas cifras algo inferiores a las registradas en las mismas fechas de 2014.

Normalmente desde julio a diciembre el número de inmigrantes suele ser homogéneo, según se desprende de los datos consultados, con una media de 700 personas, cifra que se alcanza tras descender esta población cuando culmina la campaña. “El problema radica en que esta población se triplica en estas localidades y no existen albergues ni casas para alquilar”.

Del mismo modo, tras dejar claro que “la mayoría contratados por los empresarios cuentan con casas en las propias fincas”, ha remarcado que “hay una parte que malvive en asentamientos y la solución tiene que venir del trabajo conjunto de las administraciones con los empresarios y las entidades sociales, que trabajan y conocen las circunstancias de estas personas”.

Desde Cáritas también colaboran con estas personas, prestándoles ayuda y asesoramiento, pero lamentan que “llueva sobre mojado” cuando ocurren incidentes como los incendios que se produjeron a lo largo de 2015 o incluso algunas muertes en reyertas y atropellos, como los ocurridos recientemente.

Cáritas lleva abordando esta realidad desde hace una decena de años, atendiendo a los temporeros en sus necesidades básicas, como ayuda, asesoramiento social, recursos de higiene y acogida en caso de enfermedad o convalecencia. Esta entidad dispone de un grupo formado técnicos y voluntarios de las parroquias de los municipios donde se encuentran los asentamientos. Pero a pesar de la respuesta de las entidades sociales, las administraciones y la sociedad civil “no pueden esconder que se trata de un problema prolongado en el tiempo, al que nos hemos ido acostumbrando, y que nos deja en evidencia como sociedad”, concluyen desde la entidad.

(Fuentes: Diario de Huelva / Huelva Ya / Huelva Hoy / Huelva 24H / Huelva Información)

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