Turquia: Tayip Erdogán saca adelante su reforma presidencialista por un estrecho margen

Voto-Referendum

Tayip Erdogán se ha impuesto en el referéndum celebrado hoy en Turquía por un estrecho margen. Escrutado más del 99,97% de los votos, el ‘sí’ a su reforma presidencialista ha obtenido el 51,41%, mientras que el ‘no’ ha alcanzado el 48,59%%.

El rechazo a la reforma propuesta por Erdogán ha ganado en las tres principales ciudades turcas (Ankara, Estambul y Esmirna), en toda la costa mediterránea, en la parte más europea del país y en el sureste, de mayoría kurda, además de en algunas provincias del interior.

Aunque, según fuentes de la Presidencia, Erdogán ha felicitado a los líderes políticos que le han apoyado y le has dicho que el resultado ha sido “claro”, el viceprimer ministro Veysi Kainak ha dicho a la BBC: “No hemos logrado la cantidad de síes que esperábamos“.

Cincuenta y cinco millones de turcos estaban llamados a votar  en un histórico referéndum que determinará el futuro político del país por cuanto han concedido poderes casi absolutos al actual presidente, Tayip Erdogan.

Según los datos anunciados al final de la jornada por la Junta Suprema Electoral, la opción favorable a la reforma se impuso por un 51,4% de los votos válidos, frente al 48,6% de los noes, lo que supone una ventaja de 1,3 millones de papeletas, algo ajustada, según destacan los diarios. Se estima que al menos el 30% de las papeletas están bajo sospecha al no estar selladas convenientemente, las cuales han sido denunciadas por la oposición política al régimen.

El resultado ha sido ya cuestionado por el Partido Republicano del Pueblo (CHP), en la oposición, que duda de la legitimidad del recuento por la decisión de la Comisión Superior Electoral (YSK) de aceptar votos sin el sello pertinente. “La YSK ha fracasado al permitir el fraude en el referéndum”, ha denunciado le vicepresidente del CHP Bulent Tezcan en declaraciones a la prensa desde la sede de la formación en Ankara.

La YSK publicó una nota en su página web horas antes del cierre de la votación en la que señala que aceptará votos sin el sello oficial a menos que se demuestre que son fraudulentos ya que ha recibido multitud de quejas denunciando que los funcionarios de la propia YSK no estampaban los sellos.

El Partido Republicano del Pueblo y el Partido Democrático de los Pueblos, donde se aglutina la izquierda prokurda, impugnarán hasta dos tercios de los votos con la denuncia de haber detectado irregularidades, como lDichas irregularidades, como las de la autorización a última hora de la jornada por parte del YSK de dar por válidas papeletas y sobres sin el preceptivo sello de la mesa electoral. Esto abrió la posibilidad de manipulación y de incluir votos de fuera para la oposición.

Se considera que el censo turco lo componen 55 millones de votantes, y se registró un participación masiva del 84% de los llamados a las urnas. Antes de conocerse la victoria del sí, los partidos de la oposición ya había transmitido sus dudas sobre los resultados, por lo que han exigido que se realice un nuevo recuento del 60% de los votos, ante la existencia de un posible fraude que la Junta Electoral niega.

Este referéndum, ha sido el más  ajustado de los siete celebrados en la historia de Turquía. Mostrando un mapa de país muy fraccionado ante los resultados por provincias.

El sí a la reforma constitucional ha vencido en Anatolia y en la región del Mar Negro, bastiones del gubernamental Partido de la Justicia y Desarrollo, mientras que el no se ha impuesto en la costa del Egeo, el Mediterráneo y en las zonas surorientales, en las que se concentra la población kurda. En Estambul ha ganado el no con el 51,28% de los votos. Lo mismo ha sucedido en las otras dos grandes ciudades, Ankara y Esmirna.

La campaña, celebrada bajo el estado de excepción proclamado tras la frustrada sublevación militar de hace nueve meses, estuvo marcada por la tensión. El acoso a los partidarios del ‘no’, en ocasiones violento, y los furibundos ataques de Erdogan a la UE han caracterizado la contienda.

A favor del ‘sí’ en el referéndum se pronunciaron el islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP), creado por Erdogán, y el derechista Partido del Movimiento Nacionalista (MHP). En ambos grupos ha habido dirigentes críticos que, o bien se han negado a participar en la campaña, o se han posicionado a favor del ‘no’.

El ‘no’ en la consulta lo defendieron el socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo (CHP), el prokurdo Partido Democrático del Pueblo (HDP) y organizaciones de la sociedad civil.

Con el triunfo del ‘sí’, Erdogan ha quedado investido con un poder prácticamente omnímodo. Los principales puntos de la reforma constitucional, que afectarán a 18 de los 177 artículos de la Constitución y convertirán en hiperpresidencialista el régimen turco, son estos:

  • El presidente de la República será, a la vez, jefe del Estado y jefe de Gobierno, y podrá ser el líder de un partido.
  • El presidente designará a más miembros del Alto Consejo de Jueces y Fiscales y del Tribunal Constitucional.
  • El presidente podrá designar y destituir a altos cargos sin el visto bueno del Parlamento.
  • El presidente podrá emitir decretos con fuerza de ley sobre cuestiones políticas, económicas y sociales.
  • El Parlamento no podrá controlar ni hacer rendir cuentas al presidente.
  • El proceso de destitución del presidente necesitará del voto de dos tercios del Parlamento.
  • Erdogan podría optar a dos mandatos adicionales y prolongar su Presidencia hasta 2029.
  • Se restablecerá la pena de muerte.

2019 será el año en que entrarán en vigor los cambios legales, una vez finalizado el mandato de Erdogan, quien con el nuevo sistema podrá presentarse a la reelección en dos ocasiones más, por periodos de cinco años, lo que eventualmente le permitiría seguir gobernando hasta el año 2029.

Contando así, con amplios poderes, pues será el jefe del Estado y del ejecutivo, nombrará a los ministros, emitirá decretos legislativos, promulgará el estado de emergencia, determinará el presupuesto, nombrará a los jueces, disolverá el Parlamento y designará a los candidatos del partido gobernante para las elecciones parlamentarias.

Pasando la Asamblea Nacional a ser una institución a las órdenes del presidente, perdiendo las atribuciones con las que hasta ahora ha contado para ejercer la labor de control sobre el ejecutivo.

(Fuentes: Cuarto Poder / Diario Crítico / Al Mayadeen / Prensa Latina)

 

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