Puerto Real: El TS anula de nuevo el proyecto urbanístico de Las Aletas denunciado por WWF

Las Aletas 2

El Tribunal Supremo (TS) ha atendido el recurso interpuesto por WWF y ha vuelto a anular por segunda vez, “por ser contrario a derecho”, la reserva demanial en los terrenos de dominio público de Las Aletas, en Puerto Real (Cádiz), sobre los que los políticos insisten en dibujar un pretencioso parque logístico y tecnológico.

En una nota remitida a Diario Bahía de Cádiz, los ecologistas celebran esta “victoria” y demandan al Gobierno central y la Junta que “renuncien definitivamente” a este polígono, “un ejemplo de los proyectos faraónicos del pasado que han endeudado a nuestra sociedad a costa de destruir la naturaleza; deben dejar de prometer lo imposible al pueblo de Cádiz, invertir en restaurar la marisma en vez de en destruirla e incluir Las Aletas dentro del Parque Natural de la Bahía de Cádiz”.

El Supremo ya anuló en octubre de 2009 el acuerdo de Consejo de Ministros de 27 de abril de 2007 que declaraba una reserva de 286 hectáreas dentro del dominio público terrestre (zona de alto valor ambiental) situado en el interior de las 527 hectáreas que configuran dicha zona. WWF, que también recurrió entonces, entendía que esta reserva infringía la ley de Costas. Con este duro revés se paralizaban las primeras obras sobre el terreno.

Tras este varapalo, se trabajó sin prisas en buscar una solución, intentando sortear la sentencia, y el Consejo de Ministros de 13 de febrero de 2015 autorizaba la nueva declaración de reserva demanial en estos terrenos de dominio público, para destinarlos a usos logísticos asociados al proyecto. Precisamente, en el expediente se aseguraba que se daba respuesta a las cuestiones esenciales que demandaba el fallo del TS de 2009. Algún político ya se atrevía a manifestar esos días que “el proyecto está en marcha y no hay vuelta atrás”.

De este modo, se incorporaba una “justificación exhaustiva” de que el territorio de Las Aletas es “el único adecuado” para conseguir las finalidades perseguidas en el demorado proyecto; se fijaba un plazo temporal de duración de la reserva de 75 años; se precisaban las obligaciones de restituir los terrenos al estado anterior al de declaración de reserva cuando finalice la misma; y que la superficie objeto de reserva se destinará principalmente a actividades logísticas portuarias y de transporte intermodal.

En su momento se resaltaba la especial atención que se concede en esta segunda reserva a los aspectos medioambientales -“en un intento de suavizar el proyecto”, según advirtieron los ecologistas-, “con la elaboración de una completa Memoria Ambiental y un sustancial incremento del área ambiental que dobla su superficie pasando de 120 a 240 hectáreas”. Así, de las 527 hectáreas totales de terreno del potencial polígono industrial sólo podrían instalarse empresas en 287 mientras que las 240 restantes quedarían para uso medioambiental.

Dado este paso, se estaba pendiente del siguiente, la indispensable aprobación de un nuevo planeamiento urbanístico en la zona, que es competencia de la Junta de Andalucía. Un trámite que, se dejó claro, se prolongaría al menos dos años, hasta entrado 2017… y siempre y cuando no se encontrara con nuevos obstáculos.

No se justifica que no se pueda ejecutar el proyecto en otros suelos

Esa probable piedra en el camino se llamaba ecologistas: amenazaron con volver recurrir la nueva reserva demanial, “para evitar la desnaturalización y privatización de la costa gravemente alterada en las últimas décadas por proyectos similares”, y aunque los integrantes del Consorcio de Las Aletas confiaban en su trabajo bien hecho, ahora la sección quinta de la sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, retorna el proyecto a su punto prácticamente inicial, con una sentencia en la que, otra vez, da la razón a WWF y anula el acuerdo del Consejo de Ministros de febrero de 2015.

El Supremo subraya que “para que la declaración de reserva sea ajustada a derecho debe quedar debidamente justificado que las actividades e instalaciones allí contempladas han de asentarse en terrenos de dominio público porque, por su naturaleza, no pueden tener otra ubicación”. En este punto razona que en base a los usos que se le quieren dar a estas marismas puertorrealeñas “parece claro que no se trata de actividades o instalaciones que, por su naturaleza, no puedan tener otra ubicación”.

En otro de los puntos de la sentencia –que admite el fin de la iniciativa de relanzar socio-económicamente la Bahía- se afirma que el proyecto “carece de serias, reales y fundadas previsiones sobre el proceso de recuperación de los terrenos una vez extinguida la reserva”, que se establece en 75 años.

“Comparable a otras obras faraónicas del pasado”

WWF España exigió en 2015 al Gobierno de Rajoy que no aprobara esa reserva demanial. Y dibujaba el proyecto de Las Aletas: “es sólo comparable a otras obras faraónicas del pasado como el aeropuerto de Ciudad Real y el de Castellón, auténticos despropósitos ambientales y económicos que la sociedad no está dispuesta a admitir más”, al tiempo que lamentaba que “las administraciones y partidos políticos como PP, PSOE o IU, que dicen rechazar este modelo económico obsoleto, se unan para destruir la costa nuevamente por razones económicas y con la excusa de crear empleo”.

Esta asociación verde, que considera Las Aletas “una marisma de enorme valor ecológico”, defendía que el plan “destruiría de forma irreversible una marisma, incumpliendo el deber de conservar el dominio público marítimo- terrestre que a Gobierno central y regional exige la Ley de Costas; es un regreso a los proyectos faraónicos del pasado, que han endeudado a nuestro país a costa de destruir la naturaleza, y hoy permanecen abandonados por toda España”.

Por otro lado, WWF dice apoyar la generación de empleo en esta comarca castigada por el paro, pero considera que “hay alternativas que no implicarían la destrucción de la naturaleza y un gasto injustificable de dinero público”. Ya entonces repasaba que existen más de una veintena de polígonos industriales adyacentes con espacio disponible, “e incluso hay algunos de nueva construcción que están vacíos”.

Además, añade esta organización, “en el contexto del cambio climático no tiene sentido ocupar el espacio costero con construcciones. En todo el mundo se está empezando a valorar a los ecosistemas costeros, como las marismas, por ser la barrera más eficaz y barata frente a los temporales y la subida del nivel del mar”.

(Fuente: Diario Bahía de Cádiz)

Nota íntegra de WWF:

WWF salva en el Tribunal Supremo la marisma de Las Aletas en Cádiz

Diez años de lucha en los tribunales han dado sus frutos. El Tribunal Supremo ha dado la razón a WWF y ha tumbado el plan del Gobierno y la Junta de Andalucía para construir un polígono industrial en la marisma de Las Aletas (Cádiz), preservando así un patrimonio ecológico de toda la sociedad. Es la segunda vez, tras 2009, que el Tribunal Supremo anula a instancias de WWF este proyecto que hubiese destruido de forma irreversible esta franja costera de alto valor ecológico. WWF celebra esta victoria y pide al Gobierno central y la Junta de Andalucía que renuncien definitivamente al polígono de Las Aletas, un ejemplo de los proyectos faraónicos del pasado que han endeudado a nuestra sociedad a costa de destruir la naturaleza.

La sentencia del Alto Tribunal tumba el acuerdo del Consejo de Ministros de febrero de 2015, con el que el Gobierno intentaba sortear otro revés judicial del año 2009 –en el que el Supremo también dio la razón a WWF- para destruir la marisma de Las Aletas y construir un gran polígono industrial en esta zona de la Bahía de Cádiz.

La sentencia del Tribunal Supremo es muy clara: el dominio público marítimo-terrestre sólo puede ocuparse por actividades que no puedan ubicarse en otro lugar, como un puerto, y no por razones de interés o conveniencia como en el caso de las instalaciones industriales, logísticas y empresariales de Las Aletas.

WWF lleva desde 2007 peleando en los tribunales frente al Gobierno central y la Junta de Andalucía para frenar este proyecto, que para la organización se trataba de un ejemplo paradigmático de la destrucción de nuestras costas. WWF siempre ha defendido que hay alternativas al desarrollo y la generación de empleo en la zona que no implicarían acabar con una marisma y un gasto injustificable de dinero público. En la zona hay 27 polígonos industriales con espacio, e incluso hay algunos de nueva construcción que están prácticamente vacíos, como el de Chiclana y Puerto Real. En un informe sobre transporte marítimo, el Tribunal de Cuentas de la UE consideraba un despilfarro injustificable seguir financiando con fondos públicos ampliaciones en puertos vecinos, que luego acaban con infraestructuras infrautilizadas o directamente abandonadas.

Además, como se ha mostrado con crudeza este invierno con los daños sufridos en el litoral por temporales, en el contexto del cambio climático no tiene sentido ocupar el espacio costero con construcciones. En todo el mundo se está empezando a valorar a los ecosistemas costeros, como las marismas, por ser la barrera más eficaz y barata frente a los temporales y la subida del nivel del mar.

“Las Aletas era un ejemplo paradigmático de los proyectos faraónicos del pasado que con la promesa de un falso desarrollo han vaciado las arcas públicas, destruido espacios naturales y dejado esqueletos de hormigón por toda España. Proyectos como el aeropuerto de Castellón, o la ciudad del Medio Ambiente de Soria, que la sociedad ya no está dispuesta a tolerar”, ha declarado el secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo. “Ahora el Gobierno y la Junta de Andalucía deben dejar de prometer lo imposible al pueblo de Cádiz, invertir en restaurar la marisma en vez de en destruirla e incluir Las Aletas dentro del Parque Natural de la Bahía de Cádiz.”

(Fuente: WWF.es)

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