Los profesores interinos andaluces se agrupan contra el “efecto llamada” de las oposiciones

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Los profesores interinos ven en las oposiciones un arma de doble filo. Por un lado es una oportunidad para mejorar su estatus laboral, sin plaza fija, pero por el otro ven la posibilidad de que el trabajo que están desarrollando de forma provisional se les acabe. “Las oposiciones en Andalucía tienen un efecto llamada, aquí no exigen euskera, ni catalán, ni valenciano, queremos que el sistema sea justo y eficaz, se supone que deberíamos tener igualdad de oportunidades”, se plantea Conchi Granados, profesora interina de idiomas en Jerez, natural de Málaga y muchos años peleando por una plaza.

Los interinos se han agrupado en AIDA, las siglas de la Asociación de Interinos Docentes de Andalucía, un sindicato creado en 2016 para conseguir la estabilidad laboral del profesorado interino de todos los centros educativos: colegios, institutos, centros de régimen especial, formación permanente, escuelas de idiomas… es decir, todos los centros no universitarios. Desde AIDA denuncian que “las oposiciones no crean empleo, cambian a unos trabajadores por otros; entra gente nueva, y muchos de los que tienen experiencia docente van al paro si no sacan las oposiciones”. “Si quieren docentes nuevos en activo, que creen plazas, que corrijan las ratios, que inviertan en Educación en vez de en fundaciones propagandistas o institutos de no sé qué inútiles”, argumentan.

Evelio Muñoz lo tiene muy claro: “Partimos de la base de que un docente interino que enseña en un colegio, instituto, conservatorio o cualquier centro educativo no debe ser un profesorado de “una casta inferior” y no se merece tener menos derechos que otro docente, como muchas veces ocurre en el día a día. Es un docente tan válido como cualquier otro que tenga una plaza fija, provisional o en propiedad. Y como en cualquier trabajo, la experiencia es un grado: hay interinos que llevan décadas de experiencia, incluso se han jubilado de esa manera. Esto nos parece algo ilógico: si un profesor o maestro es válido no puede estar 10, 20 o 30 años en situación de precariedad laboral. Porque un docente interino al finalizar un contrato o nombramiento, si no es requerido después para trabajar en otro centro educativo, va al paro sin derecho a despido”.

Sistema de usar y tirar

Muñoz habla de un sistema de “usar y tirar” el que sufre este empleado público. “Mientras haya trabajo, bien. Y si no hay trabajo, dejarán de llamarte y eso no conllevaría ninguna implicación judicial, moral o económica para las Administraciones españolas. Esa es la triste realidad a la que gobiernos y grandes sindicatos han cerrado los ojos, hasta que se han dado cuenta el año pasado los Tribunales de Europa. En la práctica, y con suerte, le tienen encadenando contratos anuales, sin ninguna garantía tampoco de continuidad laboral. Y en Europa han reprendido a España por su conducta. En Andalucía hay decenas de miles de interinos, que representan un gran porcentaje (rondando el 30 por ciento) de la plantilla de docentes que enseñan a los hijos de los andaluces», explica este profesor de conservatorio”.

Eliminación del empleo precario

“Próximamente se va a obligar a España a cumplir las leyes europeas sobre la eliminación del empleo precario. Lo cual puede incluso volverse en contra del interino, porque la Administración puede pensar, si echamos a los interinos a la calle de alguna manera ya no habrá empleo precario o si convocamos muchas oposiciones de acceso libre y cubrimos todas las plazas que ahora ocupan los interinos, acabaremos con el problema también, caiga quien caiga. Si la Administración obliga a la empresa privada a hacer fijo o indefinido a un empleado a los tres años de antigüedad, ¿cuál es el problema para que esto no ocurra en el profesorado interino de la Educación Pública?, se plantea Muñoz. «Respuesta de la Administración: No han superado el proceso selectivo, por tanto, seguirán de interinos y en situación precaria”.

Pero desde el sindicato se cuestionan incluso las oposiciones: “Son un residuo decimonónico, algo obsoleto. No hay garantía de que salgan con éxito los mejores docentes ni los que más estudian. Aprobar depende de muchos factores, como la suerte, la salud, la arbitrariedad del tribunal y también, por qué no decirlo (es un gran secreto a voces -denuncian-): el enchufe o favoritismo, en mayor o menor grado y según qué especialidades”.

Los interinos piden que se respeten sus años de experiencia como trabajadores eventuales que aprobaron unas oposiciones y no había plazas en ese momento. El esfuerzo que realizaron no vale para nada. Hay casos con la mejor nota de Andalucía en su especialidad, 9,5 y sin trabajo fijo. Piden un concurso de méritos como ocurre en otros trabajos de la Administración donde se puntúe el trabajo ya realizado. Conchi Granados lleva cinco oposiciones aprobadas con buenas notas, “y todavía nos tratan como chavales que estamos empezando, cuando en realidad es que estamos ejerciendo profesionalmente a cientos de kilómetros de nuestras casas, de nuestras familias, de nuestros seres queridos”.

Evelino Muñoz cree que no hay unos temarios elaborados para comparar. “Te dan un enunciado por cada tema de dos o tres líneas y cada cual, en teoría, tiene que redactarse sus propios temas y cruzar los dedos para que gusten a un tribunal desconocido. En esta corrección de los temas y en las demás fases del proceso selectivo reina la subjetividad por encima de todo. Te deniegan una revisión exhaustiva de las pruebas. Si hubo error, ahí se queda. Un sistema que no permite control o evaluación externa, como el que padecemos en las oposiciones, debería ser un sistema nulo de pleno derecho”.
“Aprobar la oposición no significa superarla –continúa–, puedes aprobar “sin plaza”y no te habrá servido de nada si ya eres interino. De nada. No te guardarán la nota. Deberás empezar otra vez de cero. Hay calificaciones absurdas, kafkianas: 4,9975 fue la nota que obtuvo en 2016 en unas oposiciones en Almería un profesor de Formación Profesional. Se le denegó revisar su examen, como bien dice la norma. Las notas de las oposiciones representan una caja de sorpresas para el opositor, que nunca sabrá si su examen fue mejor que el de alguno de los ganadores de la plaza”.

En 2016 D. De Torres se preparó para la oposición de conservatorio, se apuntó incluso a una academia. «Por circunstancias políticas mi oposición se suspendió. Como son cada dos años no me preocupé y ahora veo que convocan una», cree que no hay derecho.

(Fuente: La Voz Digital / Autor: Romualdo Maestre)

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