Los principales bancos europeos registran el 26% de sus beneficios en paraísos fiscales

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Los 20 bancos europeos más importantes registraron en 2015 el 26% de sus beneficios, unos 25.000 millones de euros, en paraísos fiscales. Los españoles Santander y BBVA se encuentran en el grupo de entidades financieras que aprovecharían dichas jurisdicciones para “evitar el pago de impuestos que les corresponden”. Una normativa de transparencia obliga desde hace tres años a los bancos de la UE a informar sobre las operaciones que llevan a cabo y, en base a ello, Oxfam –Oxfam Intermón– en España analiza por primera vez estos datos en un exhausto informe que pinta un panorama “desagradable” y ofrece “conclusiones dramáticas”, según sus los responsables.

Bancos en el exilio destaca que “los grandes bancos de la UE están haciendo un uso desproporcionado de los paraísos fiscales para beneficiarse de sus condiciones fiscales y regulatorias”. Y mientras se aprovechan de esta “carrera mundial a la baja”, los perdedores son a menudo “las personas más pobres, quienes padecen las consecuencias de un insuficiente gasto público resultado de una recaudación fiscal menor por parte de los Gobiernos”, indica Oxfam, que analiza los datos de 2015 junto a la Fair Finance Guide International, una red de organizaciones de la sociedad civil puesta en marcha por esta confederación internacional. “Todas las empresas y personas deben actuar con responsabilidad y pagar los impuestos que les corresponden. La evasión y elusión fiscal priva a países de toda Europa de los fondos que precisan para pagar personal médico, educadores, cuidadores, etc.”, ha subrayado el responsable de sector privado de Oxfam Intermón, Miguel Alba.

La actividad de estas entidades en jurisdicciones de baja fiscalidad es “claramente desproporcionada comparada con el 1% de la población mundial y el 5% del PIB global que representan”, reza el informe. A pesar de que los 20 principales bancos de la UE registraron el 26% de los beneficios totales – uno de cada cuatro euros – en paraísos fiscales, estos territorios solo albergan un 12% de su facturación y un 7% de todos los empleados. Los beneficios “no se adecuan al nivel de actividad económica real que se desarrolla en ellos” y, a la vista de las cifras, las entidades bancarias deberían “dar más explicaciones al respecto”, indica el documento.

En el año 2015, los 20 mayores bancos obtuvieron 4.900 millones de euros de beneficios en Luxemburgo –de baja fiscalidad–, más que los obtenidos conjuntamente en el Reino Unido, Suecia y Alemania. Con frecuencia, las entidades no han pagado “un solo euro en impuestos sobre 383 millones de euros obtenidos en paraísos fiscales”, aunque varios de ellos “están registrando pérdidas en los países en los que operan”. Un ejemplo es el Deutsche Bank, que registró pérdidas en Alemania mientras contabilizaba “1.897 millones d euros de beneficios en paraísos fiscales”.

Además, por cada 100 euros de actividad, los bancos obtienen un rendimiento de 42 euros en los paraísos fiscales, en comparación con los 19 euros que obtienen de media en otras ubicaciones. Las mayores diferencias se dan en el banco Lloyds, cuya rentabilidad en los paraísos fiscales multiplica por más de seis su rentabilidad media. Otro dato ilustrativo es la comparativa entre Mónaco e Indonesia, donde los bancos europeos desarrollan un actividad parecida. Sin embargo, en el primer país obtienen unos beneficios 10 veces mayores que en Indonesia, donde 28 millones de personas viven en la pobreza y “se ven privados de unos ingresos esenciales para luchar contra la desigualdad”.

En estos países de jurisdicciones de baja fiscalidad, hay entidades que ni siquiera cuentan con ningún empleado. En esas condiciones, los bancos europeos obtuvieron 628 millones de euros de beneficios. Un trabajador a tiempo completo de este grupo tiene un beneficio anual de 45.000 euros, mientras que en el caso de los empleados de los paraísos fiscales, esta cifra asciende a 171.000 euros anuales, prácticamente el cuádruple. La cifra no encaja y sugiere que “se están trasladando artificialmente beneficios a países de baja o nula tributación”, advierte el informe.

De todos los beneficios que obtienen los 20 bancos de la UE en total, un 8,4% se concentra en solo dos países: Luxemburgo e Irlanda. En el primer país éstos facturan menos del 2%, tienen solo el 0,5% del personal empleado, pero obtienen un “desproporcionado 5,2% de los beneficios”. El “premio al empleado del año”, ironizan los responsables del informe, recae sobre la plantilla de Barclays en este territorio, con una productividad media de más de 130.000 millones de euros por empleado, 348 veces más alta que la productividad media de los empleados del banco a nivel global. En Irlanda, los bancos europeos apenas realizan, entre todos, un 0,6% de su facturación, cuentan con un 0,3% de sus trabajadores, pero obtienen el 2,5% de sus beneficios, sobre los que apenas pagan un 0,5% de impuestos en el país.

Suiza, “el destino favorito hasta ahora para esconder la riqueza fuera del alcance de las autoridades tributarias” pasa a un plano mucho menos protagonista a consecuencia de un giro en sus políticas de transparencia. Hay otros paraísos fiscales pequeños que juegan “un papel clave” en la actividad offshore de estos bancos. Mónaco, las Islas Caimán, Jersey, Guernesey, Isla de Man e Islas Bermudas recibieron 3.200 millones de euros de la facturación de los bancos de la UE y declararon más de 1.500 millones de beneficios.

Cabe destacar que Oxfam incide en que no todos los bancos “son igual de malos”. De los 20 bancos que tienen presencia en paraísos fiscales, “unos son mucho más activos que otros para evitar o eludir el pago de impuestos”. Por otro lado, advierte sobre las entidades estadounidenses, que obtuvieron el 9% de sus beneficios en países de la UE, pero sólo tributaron en países europeos el 1% del total de sus impuestos. “Podrían estar utilizando los paraísos fiscales para reducir su carga fiscal global. Los márgenes de beneficio de las filiales de las sucursales europeas ubicadas en paraísos fiscales duplican a los de otras – del 41% frente a la media del 21%”–, indica el texto.

Ante los datos que arroja el documento, la organización propone una serie de medidas. Oxfam pide al Gobierno y al Parlamento español que ponga en marcha una ley contra la evasión que acabe con “la era de los paraísos fiscales”. Esta ley debería “contribuir a cerrar todos los resquicios de la elusión fiscal, así como garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, revisar la contratación pública libre y la definición de los paraísos fiscales”.

En cuanto a la normativa UE, Alba reconoce que se está abriendo al escrutinio público “el opaco mundo de la fiscalidad de las grandes empresas”, pero que es necesario “ampliarla” para “garantizar que todas las grandes corporaciones publiquen informes financieros por cada país en el que operan”. Esto permitiría a todos los países, incluidos los más pobres, “determinar si las empresas pagan los impuestos que les corresponden o no lo hacen”.

(Fuente: Cuarto Poder / Autora: María F. Sánchez)

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