Se reanuda en Marruecos el juicio político contra los saharauis de Gdeim Izik

PRESOS

Este lunes se reanudaba el juicio político contra 25 saharauis en el tribunal de apelación de Salé, en Rabat, Marruecos. Se les acusa de matar a varios policías marroquíes durante los disturbios que provocó la intervención de las fuerzas de seguridad marroquíes en Gdeim Izik, un campamento de protesta que situado a quince kilómetros de El Aaiún, capital del Sahara Occidental.

La vista se ha iniciado pese a que la defensa ha solicitado suspender el juicio hasta disponer de los informes periciales que solicitaron, con el fin de acreditar las torturas que denuncian los presos. Torturas bajo las cuales fueron conseguidas sus confesiones. En este sentido ya se manifestó la Organización de Naciones Unidas (ONU) asegurando que las confesiones de los activistas saharauis habrían sido obtenidas bajo coacción.

El Tribunal no ha aceptado la petición y ha decidido continuar con el proceso, al menos hasta miércoles, que es el plazo que se concedió para redactar los informes periciales.

Durante la sesión de este lunes se han mostrado pruebas y se han expuesto los objetos incautados en el campamento -cuchillos, teléfonos móviles y dos portátiles-, para proseguir luego con una grabación que ya había sido usada en el Juicio militar, y se fue impugnada por considerarse un documento manipulado, que además fue presentado por el Ministerio fiscal en mitad de las sesiones.

La vista ha continuado con el interrogatorio de Mohamed Elayoubi, el único acusado que está en libertad debido a problemas de salud, que tal y como ha relatado ante el tribunal sufre a consecuencia de las torturas practicadas contra él para conseguir su confesión. El acusado ha llegado a desnudarse para mostrar al tribunal las secuelas de los interrogatorios en su cuerpo.

El juicio obliga a echar la vista atrás, hasta el otoño de 2010. En octubre de ese año cerca de 20.000 saharauis instalan un campamento para protestar contra la discriminación social y económica, así como reafirmar su voluntad de autodeterminación. El campamento lleva como nombre Dignidad – Gdeim Izik -. Un desafío que violentó a las autoridades marroquíes, que enviaron 3.000 policías para desmantelar el campamento.

El 8 de noviembre, se produjeron graves disturbios. Según las autoridades marroquíes once policías resultaron muertos y 159 heridos y tan solo dos saharauis muertos.

Por su parte, el Frente Polisario señaló que los fallecidos entre los acampados eran diecinueve, además de 723 heridos y 159 desaparecidos, haciendo público que en la ciudad de El Aaiún había cadáveres degollados en las calles que el ejército marroquí dejaba a la vista para aterrorizar a los habitantes.
No obstante, el 11 de noviembre, el Frente Polisario fijó la cifra de heridos en más de 4.500 y en más de 2.000 la de detenidos. El 18 de noviembre el representante del Frente Polisario en el Estado español señaló la existencia de 36 cadáveres en el hospital militar de El Aaiún, más cinco que ya había sido entregados a sus familias.

Las cifras de fallecidos, heridos y detenidos han sido en todo momento confusas, pues las autoridades marroquíes impidieron la entrada a la zona de la prensa extranjera y a directivos de organizaciones no gubernamentales durante varias semanas.

Finalmente, 25 activistas saharauis fueron detenidos en febrero de 2013 y condenados por un tribunal militar a penas de prisión que van desde veinte años de prisión a cadena perpetua.
El 17 de febrero de 2013 los 25 sufrieron severas condenas, en un juicio denunciado por observadores internacionales y organizaciones de Derechos Humanos por falta de garantías e irregularidades. Las autoridades marroquíes continuaron asegurando que durante el asalto murieron once policías, pero las defensas denunciaron la ausencia de pruebas incriminatorias y que las confesiones fueron obtenidas bajo tortura.

Nueve saharauis fueron condenados a cadena perpetua -uno de ellos en rebeldía, Hassanna Aalia, que recientemente obtuvo de la Audiencia Nacional el estatus de refugiado político que le denegó el Ministerio del Interior- ; cuatro a 30 años de prisión, siete a 25 y tres a 20; hubo dos condenas menores que se consideraron cumplidas por el tiempo que llevaban en prisión y un único recluso quedó en libertad por motivos de salud. Actualmente hay 21 presos por este caso en la cárcel de El-Aarjat, a la que fueron trasladados a finales de agosto desde la de Sale 1, en Rabat.

INTERIOR SALA

(Fuente: AraInfo)

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