Granada: Encierro autónomo de estudiantes en la biblioteca de la Facultad de Ciencias

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Sin comida, sin agua y sin lugares en los que realizar sus necesidades, pero con muchas ganas de hacerse oír. Así ocupaban el pasado jueves a las 20:30 de la tarde alrededor de 60 estudiantes de la Universidad de Granada la biblioteca de la Facultad de Ciencias.

Un encierro que parecía “indefinido y no pactado”, tal y como los propios convocantes aseguraron, y que precisamente así ha sido, ya que aún hoy día, tras cinco días, permanecen encerrados en la biblioteca de la Facultad, esperando que sus reivindicaciones sean oídas y sobre todo, cumplidas y garantizadas.
Mediante un comunicado que hicieron llegar a través de las redes sociales, medio que están utilizando bajo la cuenta @encierroUGR para difundir cada uno de los días de reivindicación en la biblioteca, expusieron los “cuatro puntos básicos” que querían tratar con algún representante del Rectorado de la universidad granadina, con el objetivo de obtener mejoras y “facilidades” en el estudio de sus carreras universitarias.

Lo hacían “motivadas por el fracaso de las mal-usadas huelgas estudiantiles convocadas en los últimos años” y porque creían en “nuevas formas de lucha, realmente efectivas, y en las que seamos las principales protagonistas”, relataba el comunicado. Así pues, pedían al rectorado, votación vinculante para decidir las modificaciones del calendario de exámenes; facilitación de una acreditación del B1 gratuita, tanto en formación como en examen; que el profesorado proporcione el temario completo y gratuito, sin necesidad de imprimirlo obligatoriamente debido a la Ley de Propiedad Intelectual; ampliación del horario de las zonas de estudio, y finalmente, instauración de baños multigénero en las diferentes facultades como ya se hace en la Facultad de Bellas Artes.

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Las delegaciones de estudiantes se desvinculan

A pesar de que sus reivindicaciones afectan al estudiantado de la UGR, se trata de un grupo de estudiantes “independientes, auto organizados, y sin siglas de ningún tipo”, tal y como ellos mismos relataban. Quizá por ello, la Delegación de Estudiantes de Ciencias ha querido desvincularse de esta manifestación, “no compartimos los medios que están siendo utilizados para expresar estas reivindicaciones, entendiendo que existe un marco normativo en el cual podemos ampararnos para expresarnos en el momento en que se considere oportuno”, argumentaban.

Por su parte, la Delegación General de Estudiantes de la UGR (DGE), no solo se ha sumado al comunicado emitido por la Delegación de Ciencias, sino que también se han desvinculado orgánicamente del movimiento, “Esta organización, en calidad de representante e interlocutor legítimo de los Estudiantes frente al Gobierno de la Universidad, quiere desvincularse orgánicamente de este acto… La DGE reprueba, no las demandas que compartimos, sino el mal uso de los servicios y bienes públicos que revierten en el deterioro de los mismos, perjudicando así a Estudiantes y usuarios de la biblioteca en cuestión”, explicaban, añadiendo que se estaba produciendo un “comportamiento lamentable” por parte de los estudiantes encerrados.

Durante los últimos días han ido sumándose cada vez más alumnos al encierro, hasta sumar el centenar, motivados a raíz de los numerosos tweets que durante el fin de semana han publicado los manifestantes a través de su cuenta en Twitter, en los que llegan a asegurar que “están poniendo impedimentos para pasar comida a las personas encerradas”, relataban en un tweet, o que “han echado a compañeros por mostrar su apoyo”, escribían en otro.

Todo ello ha llevado a que varios sindicatos muestren su apoyo a los sublevados, desde la Universidad de Córdoba hasta la Universidad de Cantabria, pasando incluso por Sevilla y Málaga, entre otras. Además, se han realizado varias concentraciones de apoyo en el hall y en la puerta principal de la Facultad de Ciencias.

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Negociación con la UGR

A pesar de haber acontecido en fin de semana, la UGR asegura que ha habido hasta ocho reuniones de negociación entre algunos de los participantes y el equipo de gobierno, alguna de ellas de “casi cuatro horas”, tal y como explican en su comunicado, aunque al principio no fue así y el proceso de negociación fue difícil por parte de los estudiantes, “Desde el primer momento se presentaron en el lugar del encierro diferentes miembros del equipo de gobierno de la UGR, incluida la propia rectora, y del equipo decanal de la Facultad de Ciencias ofreciéndose a reunirse con una comisión de representantes de los encerrados en un lugar y momento apropiado y con una hoja de ruta que permitiera una negociación eficaz.

Sin embargo, los encerrados se negaron a salir de la biblioteca y pretendían negociar con los representantes de la UGR a través de una ventana, algo que lógicamente resulta inaceptable”, exponían desde la institución, por lo que añaden que los estudiantes encerrados “no plantean un proceso de negociación”.

La institución también ha expuesto que el lugar escogido para manifestar estas reivindicaciones no es el adecuado, ya que “no cumple con las mínimas normas de habitabilidad e higiene, y su estancia en el mismo pone en peligro la integridad del patrimonio de la UGR e impide el normal desarrollo de la actividad laboral de los trabajadores y la actividad académica e investigadora del resto de la comunidad universitaria”, explicaban, recalcando además que se les ha ofrecido “un espacio alternativo y mejor habilitado”, que tampoco habrían aceptado según la institución, “hemos ofrecido reiteradamente a los participantes la posibilidad de trasladar su protesta fuera de la Biblioteca a otro lugar en el que puedan garantizarse los derechos de reunión y manifestación, pero que evite la interferencia en el trabajo diario de cuantos miembros de la comunidad universitaria desarrollan su actividad en este espacio o hacen uso de los recursos disponibles en el mismo”, explicaban.

Además, aseguran que los estudiantes “forzaron y rompieron una puerta de acceso, y posteriormente han tapado las cámaras de seguridad”, y consideran que algunas de estas reivindicaciones son injustificadas y fruto de “un conocimiento insuficiente de las políticas y decisiones adoptadas en los últimos meses” por parte de la institución, ya que “se han incrementado considerablemente las plazas de estudio nocturno”, “se está desarrollando uno de los procesos de debate más participativos en relación con el cambio de calendario”, así como “el examen del B1 es gratuito desde el año pasado, y existen becas de la propia UGR y de la Junta de Andalucía para la formación”, expresaban.

No obstante, a pesar de todo ello se muestran partidarios del diálogo, “el equipo de gobierno de esta Universidad se ofrece a alcanzar una solución dialogada a esta protesta dentro de los mecanismos democráticos establecidos por los propios estatutos de la UGR”, expresaban, añadiendo que “trabajan para evitar cualquier daño que pudiera producirse tanto en la Biblioteca como en el resto de las instalaciones de la Facultad, donde existen infraestructuras de investigación y materiales potencialmente peligrosos, a la vez que para preservar el patrimonio mueble e inmueble, así como para garantizar la normalidad de la actividad académica de la Universidad y los derechos de todos los miembros de la comunidad universitaria”, concluían en un segundo comunicado.

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Los estudiantes encerrados no se rinden

Tras los sendos comunicados emitidos por la UGR, un portavoz de la asamblea de estudiantes encerrados ha asegurado que lo único que quiere el Rectorado es que abandonen la biblioteca, “nos dijeron ‘qué queréis para abandonar la biblioteca’”, expresaba el joven. El mismo insiste en que las negociaciones están siendo muy difíciles, “Nos están haciendo bastante imposible las negociaciones. No llegamos a ningún tipo de acuerdo, y no por nosotros, sino porque la universidad está poniendo trabas e intentando difamar que lo único que hacen es manchar la imagen de los estudiantes. Básicamente no hacen otra cosa que decirnos mentiras”, añadía.

Los ‘encerrados’ piden que la UGR desmienta el comunicado, puesto que lo consideran “difamatorio”, ya que “Nos tratan casi como terroristas y nos acusan de posibilidad de destruir el patrimonio de la universidad, pero lo único que queremos es protegerlo”, ha expresado el representante a los medios. Además, consideran que el equipo de Gobierno le da largas a sus reivindicaciones, “El equipo directivo no es lo suficientemente competente como para llevar esto a cabo. Nos dijeron que ellos no tenían la potestad para negociar con nosotros, pero no somos tontos. No tienen ni idea de cómo funciona la universidad por dentro. Qué los alumnos tomen partido sobre un calendario escolar no requiere de ninguna competencia especial”, explicaba.

Sobre abandonar la biblioteca en relación con la propuesta que les hizo la institución granadina de ocupar otro espacio, los estudiantes son claros, “Es imposible hacer una protesta que sea audible si no tocamos un poco el sistema sanguíneo del corazón de la universidad, que en este caso es la biblioteca. Si lo hubiésemos hecho en el hall no nos habría escuchado nadie”, argumentaba. Por ello, a pesar de que se aseguran que “las negociaciones están cortadas hasta nuevo aviso”, inciden en que seguirán luchando y ocupando la biblioteca, “No tenemos planteado salir de la biblioteca hasta que no tengamos un elevado nivel de confianza con las negociaciones”, concluía. Un hecho que podría terminar afectando a sus propios compañeros, ya que son varios los alumnos que se han quejado de que no pueden acceder a la biblioteca para consultar fondos o para finalizar un trabajo.

Los estudiantes han decidido mantener esta protesta de forma indefinida esta semana, tras haber iniciado este fin de semana los primeros contactos con representantes del equipo de gobierno de la Universidad. A través de un comunicado remitido a Efe, los estudiantes han anunciado que, a pesar de la que consideran “táctica de desgaste y desprecio”, el encierro continuará de forma indefinida “hasta que se muestre una clara colaboración y responsabilidad”. Han lamentado además que, con el inicio del primer contacto con el gabinete de gobierno de la UGR, este mostrara “clara indiferencia” hacia las reivindicaciones y que intentara únicamente la salida inmediata de la biblioteca.

Los estudiantes han denunciado además que los representantes de la Universidad les hayan trasladado que la política interna de la institución académica no admite referéndum ni opiniones del estudiantado. A esta situación se añade el “completo desconocimiento” de temas relevantes como el horario de la biblioteca actualmente o de las empresas contratadas para el servicio universitario.

Por su parte, la UGR, que no baraja de momento ningún desalojo forzado, sino “un diálogo que lleve a un desalojo voluntario de este espacio”, asegura que es “crucial que abandonen un espacio de trabajo y estudio en una de las facultades más numerosas para que las negociaciones sean más fluidas”, añadiendo además que “las negociaciones no están cortadas”.

(Fuentes: Aula Magna / diario Ideal)

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