Murat Karayilan (PKK): “Ya no se puede detener la liberación de los kurdos”

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Murat Karayilan (foto adjunta), integrante del Consejo Ejecutivo del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), analizó varios temas que afectan a la población kurda en Medio Oriente, y remarcó que Turquía “fracasó” en la supuesta toma de Al Bab, ciudad del norte de Siria.

En declaraciones a la agencia ANF, el comandante insurgente afirmó que el Estado Islámico (Daesh) abandonó Al Bab luego de un acuerdo con el Ejército turco. “El Ejército turco ha fracasado en Al Bab. Ellos han hecho un esfuerzo por siete meses, y ahora están diciendo que tomaron la ciudad. Las fuerzas turcas aún no entraron en toda la ciudad, pero pueden hacerlo pronto”, indicó.

Karayilan explicó que el ingreso de las tropas turcas se debió a “conversaciones político-diplomáticas”. “Sabemos que el Estado turco recibió, en primer lugar, un permiso de los EE.UU. para avanzar hasta 20 kilómetros dentro de Siria, y luego hasta 25 kilómetros por parte de Rusia. Resultó que Turquía también hizo un trato con Daesh con el fin de avanzar. En otras palabras, el ejército turco entró Jarablus, Dabiq y Rai sobre la base de estos acuerdos”, señaló.

El dirigente del PKK detalló que “las fuerzas de la coalición internacional lideradas por Estados Unidos detuvieron su asistencia al Estado turco, una vez que fue más allá de 20 kilómetros”, sin embargo Turquía “hizo un movimiento y logró otro acuerdo con Rusia sobre Alepo”. En ese aspecto, “Turquía obtuvo el permiso de Rusia para avanzar hasta Al Bab, con la condición de entregar Alepo”, sintetizó.
Karayilan aseveró que el gobierno realizó un acuerdo con Daesh para que deje Jarablus, pero cuando Turquía insistió en entrar a Al Bab, el Estado Islámico no aceptó esto, lo que dio lugar a un enfrentamiento entre los dos por primera vez”.

Según el dirigente del PKK, Turquía y Daesh volvieron a acordar para que los terroristas abandonaran Al Bab. “Todo lo que pretende Turquía es crear un obstáculo para los kurdos, y para construir una barrera para imposibilitar la unificación de los dos cantones”.

“Turquía llama a esto un éxito, pero no hay éxito en cuestión. Más allá de la unificación de los dos cantones, los kurdos ahora buscan establecer una federación en el norte de Siria. En otras palabras, los kurdos tienen como objetivo una lucha y una proyección por una federación en todo el territorio norte de Siria, junto al pueblo árabe. Si esta lucha tiene éxito, todos los cantones conseguirán unificarse de todos modos”, explicó Karayilan. Lo que busca Turquía, según el comandante guerrillero, es que se obvie “la Revolución en el Kurdistán sirio pero esto no es posible, porque es remar contra la corriente”.

En tanto, Karayilan aseguró que hasta ahora “EE.UU. y otras fuerzas internacionales han hecho la vista gorda sobre Turquía. Por ejemplo, ni los EE.UU. o Rusia, u otros países europeos, tomaron una postura fuerte contra el Estado turco que constantemente viola la frontera del Kurdistán sirio y asesina a muchos kurdos y árabes”. El comandante del PKK remarcó además que “en la lucha actual en el Oriente Medio, los kurdos son un actor principal” y por eso “no se puede detener la liberación de los kurdos”.

DHP

Erdogan sueña con un régimen otomano como en el siglo XVI
Por otro lado, Eyyup Doru, representante del DHP para Europa afirma que Junio de 2015 fue una nueva fecha de quiebre para el pueblo kurdo. Las elecciones generales que se realizaron en Turquía tuvieron como principal protagonista al Partido Democrático de los Pueblos (HDP, por sus siglas originales). Esa formación -que reúne al movimiento kurdo de liberación, a sectores de la izquierda turca y a minoría étnicas del país-, logró 80 diputados y diputadas para el Parlamento. La cifra, que fue calificada como histórica por los kurdos, complicó los planes del presidente Recep Tayyip Erdogan y su partido AKP, que tenían en mente extender de forma indefinida su mandato.

Al no alcanzar la mayoría absoluta y sin poder formar un gobierno de coalición, Erdogan llamó a nuevas elecciones para noviembre de ese año. Ese llamado fue el quiebre, porque el Estado turco, al mismo tiempo que convocaba a los comicios, desechaba otra vez las negociaciones de paz con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y desataba una represión masiva contra el pueblo kurdo que habita el sureste del país. La historia de los kurdos, como una repetición descarnada, se volvía a teñir de muertes y sangre.

Esos días son recordados por Eyyup Doru como el inicio de una nueva guerra que todavía no finalizó. Consultado telefónicamente, el dirigente asegura que cuando Erdogan vio que las encuestas lo mostraban como perdedor en los comicios, “inició una guerra contra el HDP y contra todos los representantes de nuestro pueblo. Empezó con las provocaciones, con ataques en diferentes ciudades (como es el actual caso de Nusaibyn), e incluso llegó a coordinar con el Estado Islámico (Daesh) para cometer atentados contra las manifestaciones que el HDP organizó antes de las elecciones”.

El plan de Erdogan era arrasar en las votaciones y erigirse como líder indiscutido, pero el revés electoral lo decidió a rechazar los resultados. “Para los comicios de noviembre (de 2015) nuestro partido no pudo hacer campaña electoral, entonces todo fue un fraude, porque hubo ataques del ejército en todas las zonas del Kurdistán. A nuestro partido no le dieron oportunidad de hacer campaña de manera normal. A pesar de esto, alcanzamos un buen resultado con el que logramos 59 diputados para el parlamento turco”, explica Doru.

El representante del HDP es claro en resumir la metodología del mandatario turco: “Erdogan ve a nuestro partido y a nuestro movimiento como peligros ante su objetivo de crear su imperio en Turquía y en todo Medio Oriente. Erdogan sueña con un régimen otomano del siglo XVI y piensa que es el jefe de los seguidores de los Hermanos Musulmanes”.

La cacería desatada por el presidente turco, y que dura hasta estos días, no sólo incluye los bombardeos de ciudades y pueblos, sino que ordenó la detención de alcaldes y alcaldesas de regiones kurdas y de 11 legisladores, incluidos los co-presidentes del HDP, Selahattin Demirtas y Figen Yüksekdag.
“Una de las razones por las que Erdogan lleva la guerra contra nosotros es porque lo apoyan grupos fascistas anti-kurdos. Y su partido pide arrestar a todos los diputados kurdos. La guerra abierta, con todo su potencial militar, la usa para responder a las exigencias de los grupos de extrema derecha”, sintetiza Doru.

El representante del HDP relata que las diputadas y los diputados encarcelados fueron enviados a diferentes prisiones para mantenerlos aislados, a lo que se suma que “todas las delegaciones parlamentarias del Consejo de Europa, de los partidos socialdemócratas y de izquierda que hemos enviados desde Europa no se han podido comunicar con los legisladores encarcelados. Hay muchos diputados en Europa que han declarado su solidaridad, pero hasta hoy todos los intentos de visitarlos no fueron posible porque el gobierno turco no lo permite”.

Expandir la guerra
Desde el movimiento kurdo de liberación denunciaron en más de una ocasión que los planes de Erdogan traspasan las fronteras de Turquía, con la intensión de conquistar territorios vecinos. Pero al mismo tiempo, busca “impedir que los kurdos de Rojava (norte de Siria) tengan un status político y participen en las reuniones de paz en Ginebra”, que se desarrolan entre la administración de Damasco y sectores de la oposición.

El ejemplo que brinda Doru sobre esta situación es por demás de conocido: “Rusia y Estados Unidos dicen que Erdogan impide que el PYD (Partido de la Unión Democrática) participe en las negociaciones en nombre de los kurdos”. Al rechazo turco, Doru le suma la negativa de Arabia Saudí a que los kurdos participen en las discusiones sobre la crisis siria.

“Hoy día el gobierno turco se prepara incluso para atacar el Kurdistán de Irak, para ocupar la zona bajo la influencia política y militar del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y también intenta ocupar mucho espacio en el Kurdistán de Siria”, destaca.

Al ser consultado por el rol que juegan Estados Unidos y Rusia, el representante del HDP afirma que el movimiento kurdo de Rojava mantiene “relaciones diplomáticas” con ambos países. “Estados Unidos tiene a los kurdos como aliados contra el Estado Islámico y los demás grupos que llevan terror a la población en nombre del Islam –explica-. Rusia tiene sus relaciones con el movimiento kurdo e intenta intermediar entre los kurdos y el gobierno sirio. Pero los kurdos demandan una federación en el norte del país y las propuestas de Rusia y Siria respecto a la cuestión kurda y de las otras minorías que viven en esa región queda reducida a soluciones culturales sin soluciones políticas, y los kurdos no aceptan esta proposición”.

Referéndum y polémica
El 10 de febrero pasado, Erdogan firmó el decreto para convocar a un referéndum el 16 de abril para reformar la Constitución. La propuesta había sido aprobada el 20 de enero por un cuestionado parlamento, diezmado por las persecuciones y el encarcelamiento de sus integrantes. Con la aprobación de la consulta, el mandatario intenta establecer un sistema presidencialista, rechazado por varios sectores de Turquía.

Doru señala que la intensión de Erdogan es “convertir al gobierno en un régimen totalmente dictatorial, dirigido por sólo una persona, que controlará todos los poderes del Estado”. A lo que agrega: “Erdogan mismo dice que no quiere la independencia de poderes, sino que quiere unir todos los poderes del Estado en sus manos”.

Frente a este panorama, “la lucha de todos los demócratas en Turquía y de los partidos políticos que mínimamente creen en una democracia burguesa, tiene que ser contra ese referéndum que quiere legalizar la dictadura. Nuestro partido lleva una campaña contra esa consulta, y si lo llegamos a impedir eso puede obligar a Erdogan a liberar a todos nuestros diputados y alcaldes encarcelados”, finaliza Doru.

(Fuente: Resumen de Oriente Medio)

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