La gran lección de Mireia Boya: un rehén inútil

Hoy volvemos todos a casa. No sé si decir que ha sido un trámite. Pero la declaración de Mireia Boya al Supremo español ha acabado sin consecuencias cautelares para el ex-diputada de la CUP. En el viaje de ida, las dudas sobre cómo acabaría el nuevo viaje en Madrid eran razonables. Se podía permitir el estado español no castigar una independentista que hacía frente y presentaba una defensa política contra su acusación? había ninguna razón jurídica donde cogerse para encarcelarla? Las dudas eran muchos y muy grandes. Por qué Llarena ha decidido soltarla sin imponer ninguna medida cautelar? Si Boya se ensartó encima del coche de la Guardia Civil el día 20 de septiembre, por qué Cuixart y Sànchez están en la prisión?

No hay respuestas para todas estas preguntas. No hay un criterio jurídico, no hay ninguna coherencia que sirva para construir unos puntos de referencia. Todo es arbitrario. Y es que esta es otra técnica de la represión. Que nadie sepa qué le puede pasar. Que no haya referencias. Es como aquellos caudillos que apartaban un individuo del poblado y lo ejecutaban ante el resto. Cuando alguien preguntaba por qué lo habían matado a él, la respuesta era ‘porque es uno de los vuestros’. Es una manera de decir que somos de su propiedad y que hacen aquello que quieren con nosotros. No es un castigo para los quién están en la prisión; es una lección, una advertencia o un escarmiento para todo el mundo. Esto también nos lo confirma el paso de Mireia Boya por el Supremo.

No es justicia; es poder

Hoy, la gran lección de Mireia Boya es esta: si no estás dispuesto a renunciar a nada, no eres útil como rehén de quienes quieren que renunciamos a todo. Cómo que no eres útil, no los haces ningún servicio. No es justicia. Es poder. Su voz, bono y encarcelada, habría servido para todo el contrario de aquello que quieren. Habría sido una voz que exigiría a los de fuera un compromiso y un trabajo constante para construir la República independiente. En conclusión, Mireia no era un buen rehén.

La espera fuera del Supremo ha sido más corta que otros muchos días (que ahora ya nos sabemos los bares, que el café es un ‘solo’, los rincones donde hace menos frío, los friquis nostálgicos y las normas de los policías). Una espera corta pero extraña. había las caras habituales: el matrimonio Tardío-Rufián, Míriam Nogueras y Carles Campuzano, el vasco Iñarritu, hoy acompañado por Óscar Matute, Toni Castellano, Albano-Dante Fachin, Gabriela Serra (que ha acompañado Boya desde Barcelona)… La gente de la ANC de Madrid, algunos republicanos españoles, los espontáneos de la bandera española que aseguran que ‘Cataluña es España’ y los periodistas habituales de la crónica judicial madrileña.

¿Qué dice la experiencia?

Primero ha corrido que se la quedaban. Que no saldría. No he conseguido encontrar la fuente del rumor. Alguien respondía que era mejor hacerse la idea del peor y así cualquier cambio sería una buena noticia. Si alguien ha hecho este mecanismo, hoy estará exultando. Con todo, el senador Iñarritu, que es gente avezada a la cosa represiva, los tribunales y las prisiones, aconsejaba de no hacer ninguna previsión. Ni hoy ni nunca. ‘Han perdido la cordura. No hay criterio. El criterio son ellos y sus fantasías. No hay justicia, todo es política.’

Hemos hecho un café con leche con un veterano de la lucha independentista, en Pep Musté. Pasó unos cuántos años en la prisión. Antes del juicio ya había pasado tres. Su compañera me explicaba que recordaba catorce visitas a la Audiencia española por vistas y juicios de diferentes represalias. Por qué no hemos aprendido, de la experiencia? Cómo puede ser que todavía sorprenda tanto la brutalidad represiva del estado español? Si alguien no quiere mirar las represiones de los ochenta y noventa contra el independentismo, siempre puede leer la historia de España.

El rey de Noruega como ejemplo

¿Boya puede haber señalado un camino? ‘Si quieren un juicio político, lo tendrán’, dice ella. Y se ha plantado ante el juez Llarena para decirle que el 1 de octubre se hizo un referéndum y que lo ganamos los independentistas. También le ha recordado que él mismo, el 2012, decía públicamente que este conflicto no se podía resolver por vías jurídicas sino políticas. Y es que quizás es esto que mira de aplicar haciendo un juicio político que deja de banda las consideraciones y el rigor jurídico. Si la solución sólo puede ser política, hacen un juicio exclusivamente político y listos. No nos tiene que sorprender. España no hace política. Ejerce el poder.

Al viaje de vuelta de Madrid en Barcelona, la voz de la Renfe ha tenido el detalle de anunciar otro film. Curiosamente, han escogido ‘La decisión del rey’. Nada, una cosa inofensiva… Dice que el ejército nazi llega a Oslo el abril del 1940 y el rey de Noruega tiene que tomar una decisión importante: rendirse o morir. Bien, gracias por tanta sutileza, señores de la Renfe. Boya no ha tenido ninguna duda hoy y no le ha salido mal. No sé qué hará el rey de Noruega, pero después del que hemos visto hoy, le aconsejamos que no se rinda.

¿Ventrílocuo del abogado defensor o voz de la conciencia?

La pregunta que nos hacemos ahora es, dejando de banda la monarquía noruega, que harán quienes harán este mismo camino hacia el matadero la semana que viene? ¿Harán la vía Forcadell o la vía Boya? Dirán que hicieron el que se habían comprometido a hacer o dirán que todo ello fue una cosa simbólica sin consecuencia política y legal? Es la diferencia entre ir a ser juzgado haciendo de ventrílocuo del abogado defensor o anteponiendo la voz de la conciencia propia. Alguien un día me dijo que en Madrid respetaban mucho más Arzalluz que Pujol. Porque el primero iba de cara y decía el que pensaba, y en cambio el segundo modulaba el discurso a cada situación y no sabían nunca qué quería sacar. No sé si puede haber pasado esto, de alguna manera. Boya los ha hablado en plata. Pero todo es especulación. No podemos saber qué pasa por la cabeza de Llarena, ni si es su cabeza quien gobierna sus actos.

‘Mireia, Mireia, Mireia’, de fondo. Y ‘libertad, libertad…’ Ha respondido las preguntas de su abogado y del magistrado. Pero no las del fiscal, por sicario político del gobierno español, ni las de la acusación popular, por fascistas. Afuera, una alegría fuerte. Una fotografía de grupo. Un canto de los segadores. Y hacia casa, que falta gente.

(Fuente: Vilaweb / Autor: Pere Cardús)

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