Homenaje merecido

Durante los últimos días y al hilo de los recibimientos dados a varios presos políticos en sus pueblos tras su salida de prisión, los distintos falsos pacifistas y las organizaciones neo-fascistas de «víctimas» han comenzado a meter escándalo. Los primeros han hecho un llamamiento a hacer los recibimientos en un ambiente privado, y los otros han pedido que se prohíban bajo el argumento de que son una ofensa a la memoria de las víctimas. Los mismos que insultan públicamente a los presos y a las presas, piden ahora que se les hagan recibimientos privados.

Lo que hay detrás de esto es, en realidad, un intento por condicionar el futuro por medio de la manipulación del pasado, y eso pasa por humillar a la parte revolucionaria. De lo contrario no pasarían siempre de soslayo el hecho de que muchas de esas «víctimas», antes que víctimas, también han sido verdugos.

Hay que sumar que la mayoría de esos presos y esas presas han sufrido, además de la tortura crónica de la cárcel, incluida la que supone vivir en las galerías de aislamiento, las salvajes torturas de comisaría. Y las han sufrido precisamente a manos de algunas de esas «víctimas» que se han sentido ofendidas por estos recibimientos, a manos de esos que aplaudían, apoyaban, llevaban a cabo, decidían u ordenaban (y lo siguen haciendo) los asesinatos de militantes vascos.

Los mismos que han traído la receta de la asimilación a Euskal Herria de la mano de las marionetas del imperialismo que también han actuado en Sudáfrica, Irlanda y Colombia, nos dicen cómo tenemos que recibir a los nuestros, y lo hacen en nombre de una supuesta convivencia. Los que llaman violencia a luchar contra la primera de las violencias, lo que en realidad hacen es un lavado de cara de dicha violencia. Esta claro que su paz y la nuestra no son la misma.

Su objetivo no es guardar la memoria y la dignidad de ninguna víctima, sino mantener la situación actual tal y como está, con la clase trabajadora pisoteada y con los derechos nacionales de Euskal Herria vulnerados en favor de una minoría. Para eso les resulta imprescindible defender el concepto burgués de paz, mudos ante la violencia estructural y quejosos ante la revolucionaria-defensiva.

Ni uno solo de estos falsos pacifistas ha dicho ni mu ante el acoso policial denunciado este fin de semana por tres jóvenes. Ya no existe ETA pero sí la violencia estructural, que es el pecado original. Y ahí está la clave, que utilizan esa violencia contra todo aquel que se mueva fuera de los parámetros establecidos por el sistema, contra todo aquel que quiera luchar. Toca defender nuestro derecho a luchar y su legitimidad, y eso también se hace dando un merecido homenaje a quienes más han dado. Buen regreso a todos y todas las que se han mantenido firmes y dignas en las garras del enemigo. La libertad la conseguiremos por medio de la lucha.

30 de julio de 2019

Sendoa Jurado García, militante pro amnistía

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