Es muy fácil hablar cuando no se vive en Yemen

Estos días, Pablo Iglesias (Podemos) ha “exigido” al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que deje de vender armas al régimen de Arabia Saudí. Iglesias le ha propuesto a Sánchez que ponga fin al contrato con Arabia Saudí, que intente vender las armas y fragatas a otros países que respeten los Derechos Humanos y que, si no lo consigue, invierta el dinero correspondiente en los astilleros para cambiar de una industria militar a una civil.

La actitud del líder de Podemos no ha gustado nada al secretario del comité de empresa de Navantia en San Fernando, Manuel Jesús Aranda. Este ha expresado que “Es muy fácil hablar cuando estás alejado y te permites el lujo y la licencia de decir lo que te apetece”. También ha expresado que “Susana Díaz ha hecho defensa a ultranza de Navantia. Tenemos la suerte de que el PSOE nos apoya al cien por cien”.

Sabemos que Iglesias es un demagogo, pero que este trabajador ensalce a Susana Díaz (como si ella no estuviese actuando con demagogia) y a su infecto partido refleja claramente que lo que, en verdad, le interesa es su propio bienestar y el de su entorno (sin importarle el de los demás para nada), es decir, saca a relucir su indudable egoísmo.

Cierto, es un drama que muchas familias sean golpeadas por el desempleo, pero que, para mantener éste se contribuya a la destrucción de un pueblo entero (en este caso concreto Yemen) ¿no lo es? ¿Acaso es más importante un puesto de trabajo que una vida humana? ¿O es que para el señor Manuel Jesús Aranda la vida de un yemení vale menos que la de un español? ¿Una persona sensible puede vivir tranquilo sabiendo que su bienestar se sustenta en la miseria y el sufrimiento de personas que sobreviven en otro lugar del mundo? Sería bueno que el señor Aranda se hiciese estas preguntas.

Dice el trabajador de Navantia que es muy fácil hablar cuando no se vive en Cádiz. Y quizá tenga razón. Pero también es muy fácil decir lo que él dice cuando no se vive en Yemen.

El secretario del comité de empresa de Navantia en San Fernando ha concluido recordando que Cádiz es “una zona muy deprimida. No hay muchas empresas que tengan el poder de empleo de Navantia”.

Nadie pone en duda de que lamentablemente sea cierto. Pero, si recordamos esto, recordemos también que, gracias al inhumano régimen de Arabia Saudí, que se pertrecha de armas vendidas por España (incluidas las fragatas de guerra construidas en Navantia), Yemen no solo está deprimida sino exprimida de su líquido más preciable y necesario para vivir: la sangre de su población, que brota de manera cuantiosa y permanente todos los días.

(Fuente: Baraguá – Insurgente / Autor: Paco Azanza  Telletxiki)

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