El fascismo es el poder del propio capital financiero

ciudadanos

Las élites económicas y la fracción vinculada al capital financiero -que siempre actúan bajo un plano táctico y estratégico- no son dados a la improvisación ni a dejar cables sueltos que generen acontecimientos inesperados que interrumpan su voraz acumulación de ganancia.

En la ejecución de ese plan oculto están controlando de manera soterrada los sectores más lucrativos del capital productivo.

En Galicia las grandes empresas de los sectores conservero, metalúrgico y naval, del sector inmobiliario, viviendas de protección oficial [VPO] y gentrificación de barrios enteros, ya están en las manos de esa parte del poder económico más necrófago, los fondos buitres.

Los intentos para apoderarse de aquellos servicios públicos que no se privatizan a la velocidad que demandan, pero en los que se están introduciendo con el plácet de quien gobierna provisionalmente las instituciones burguesas, necesitan la aceleración de todo este proceso para acabar de integrarlos en su gran invento: “el mercado”, donde las vidas no importan ni valen si no son usadas como mera mercancía que produce ganancias.

Para llevar a cabo este segundo plan de apropiación de los que aún resisten sus embates, necesitan un sistema de control de la población que sólo una dictadura es capaz de garantizar.

Hoy en día, con un pueblo enajenado y con los mecanismos de dominación altamente perfeccionados, con la reproducción ideológica, cultural y de información a su servicio, son básicamente tres los ejes que trabajan arreglando y engrasando la maquinaria y preparando el asalto reaccionario.

Esto es posible con leyes represivas que limitan las libertades, con reformas laborales que esclavizan y empobrecen el conjunto de los asalariad@s, con las organizaciones sindicales vendidas.

Con cuerpos represivos militarizados y altamente especializados en reprimir, usando los instrumentos coercitivos como las multas y el palo que restringen la respuesta obrera y popular.

El control masivo de la población en géral, a través de las redes sociales, de Internet y de los tefefones móviles, convertidos en el mejor aliado del poder, son una herramienta eficaz más de la dominación.

En un momento de retroceso de las luchas y de limitada capacidad de respuesta del pueblo trabajador, las agresiones continuas por parte del patronato y de los gobiernos mafiosos y corrutos, necesitan un cambio que favorezca a los criminales planes del capital especulativo.

Hoy en Galicia, con las contradicciones entre Capital y Trabajo más brutales aflorando ante la pasividad del conjunto de los asalariad@s, con el patriarcado y la cosificación de la mujer que se asesina y maltrata a sangre fría, con el empobrecimiento por desposesión de un porcentaje del pueblo muy elevado, y con la obscena y vergonzosa ostentación de las riquezas acumuladas por robo, explotación y precarización de las masas trabajadoras que practica la burguesía, entra en el mundo de la política institucional la formación naranja.

Lo falla con una cuidada escenificación, con la cara lavada y buen “aspecto”, pretendiendo camuflar y ocultar su proyecto neofascista con su renovado discurso populista ampliamente difundido por los medios de comunicación de la burguesía española.

Ciudadanos está inoculado en las mentes de las masas a las que asimilan, lo que no es más que la farsa de la unidad interclasista.

C’s está logrando que no reconozcan en él el fascismo y la fiera sedienta de sangre y lucro del capital financiador que se oculta tras este discurso.

Un relato que especula de forma demagógica con las necesidades y exigencias más candentes, que incita a los preconceptos fundamente arraigados en las masas, que se presenta como defensor de la nación ultrajada, apelando al sentimiento “nacional” herido, lanzando palabras de orden seductoras [“sólo veo españoles “] que convierte al pueblo trabajador en la víctima de la demagogia social chauvinista.

Todo este plan no puede llevarse a cabo sin el necesario y vergonzoso papel de la socialdemocracia y del sindicalismo amarillo con sus políticas de colaboración de clase con la burguesía, que dejaron al proletariado escindido y desarmado política y orgánicamente.

Albert Rivera, Inés Arrimadas, A. Espada… Son las pulcras caras de un renovado falangismo glamouroso, aupado por los medios de (des)información de la oligarquía, protegidos, amparados y financiados por la Banca y el Ibex 35.

Cualquiera que sea la máscara con la que se disfraza el fascismo, cualquiera que sea la forma en que se presente, cualquiera que sea el camino por el que se lleve al poder, el fascismo es la más feroz ofensiva del capital contra las masas trabajadores, el fascismo es el chauvinismo más desenfrenado, es la guerra de rapiña, el fascismo es la reacción y la contrarrevolución, el fascismo es el peor enemigo de la clase obrera y de todos los trabajadores.

La clase obrera gallega debe prepararse para un escenario de involución neofascista, tendencia estructural en la que apuesta el gran capital al margen de que partido sistémico ocupe la Moncloa y el paço de Rajói.

Galicia, 1 de junio de 2018

También te podría gustar...