Diez predicciones de Carlos Marx que definen el siglo XXI

Cada vez que suenan las alarmas de una crisis económica, se disparan las ventas de los libros de Carlos Marx. Y es que pocos como este pensador alemán del siglo XIX entendieron el funcionamiento del capitalismo y sus consecuencias para la humanidad.

Por más que la maquinaria hegemónica ha intentado rebatir sus análisis y decretar la muerte de las ideas a las que dedicó su vida, el marxismo resiste la prueba del tiempo y confirma su validez no solo como método para entender el mundo, sino como herramienta para transformarlo.

Cuando se cumplen dos siglos de su nacimiento, Granma comparte diez predicciones de Marx que marcan el ritmo del siglo XXI.

  1. LA CONCENTRACIÓN Y CENTRALIZACIÓN DEL CAPITAL

En El Capital, su obra cumbre, Marx define el método de reproducción de las riquezas en el capitalismo y predice su tendencia a concentrarse y centralizarse.

Si el primer aspecto se refiere a la acumulación de la plusvalía –el extra del trabajo de los obreros del que se apropia el dueño–, el segundo término consiste en el aumento del volumen del capital como consecuencia de la fusión de varios capitales en uno, casi siempre como resultado de las quiebras o las crisis económicas.

Las implicaciones de este análisis son demoledoras para los defensores de la capacidad de la «mano ciega del mercado» de distribuir las riquezas.

Como predijo Marx, una de las características del capitalismo en el siglo XXI es la creciente diferencia entre ricos y pobres. Según el último informe de Oxfam, el 82 % de la riqueza mundial generada durante el año 2017 fue a los bolsillos del 1 % más rico de la población, mientras el 50 % más pobre –3 700 millones de personas– no recibió nada de dicho crecimiento.

  1. LA INESTABILIDAD DEL CAPITALISMO Y LAS CRISIS CÍCLICAS

El filósofo alemán fue uno de los primeros en comprender que las crisis económicas no eran un error del sistema capitalista, sino una de sus características intrínsecas.

Aún hoy se intenta vender una idea distinta.

Sin embargo, desde el crash bursátil de 1929 hasta la crisis de los años 2007 y 2008, hay una línea clara de comportamiento que sigue las pautas trazadas por Marx.  De ahí que incluso los magnates de Wall Street terminen recurriendo a las páginas de El Capital para encontrar algunas respuestas.

  1. LA LUCHA DE CLASES

Quizá una de las ideas más revolucionarias del marxismo fue su comprensión de que «la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la

historia de la lucha de clases», como se lee en el Manifiesto Comunista escrito por Marx y Federico Engels en 1848.

Esa tesis puso en crisis el pensamiento liberal. Para Marx, el Estado capitalista es una herramienta más de la clase hegemónica para dominar al resto, al tiempo que reproduce sus valores y su propia clase.

Siglo y medio después, aún las luchas sociales se libran entre el 1 % que domina los hilos del poder y el otro 99 %.

  1. EL EJÉRCITO INDUSTRIAL DE RESERVA

El capitalista, de acuerdo con Marx, tiene la necesidad de mantener bajos los salarios para ganar productividad. Eso lo puede lograr siempre que haya algún otro trabajador esperando por ocupar el lugar de aquel que se niegue a aceptar las condiciones. A eso lo llamó «Ejército industrial de reserva».

Aunque las luchas sociales y sindicales desde el siglo XIX hasta nuestros días han cambiado parte de ese escenario, sobre todo en las naciones desarrolladas, la búsqueda de bajos salarios sigue siendo una constante del sector empresarial.

Durante el siglo XX las grandes compañías manufactureras de Europa y Estados Unidos migraron a Asia en busca de una fuerza de trabajo calificada y dispuesta a cobrar menos.

Aunque gobiernos recientes intenten hacer ver una supuesta pérdida de puestos de trabajo en ese proceso, como ocurre con la administración de Donald Trump en Estados Unidos, lo cierto es que las compañías lograron mantener sus altas tasas de crecimiento gracias a la explotación de esa mano de obra barata.

Respecto a los salarios, estudios actuales demuestran que su poder adquisitivo, en términos de lo que realmente se puede comprar y no de su valor nominal, lleva cerca de 30 años descendiendo en los países occidentales.

Y esa brecha es aún más grande entre los ejecutivos y los empleados rasos.

Según un artículo reciente de la revista británica The Economist, mientras que en las últimas dos décadas el sueldo de los trabajadores en países como Estados Unidos se ha estancado, el salario de los máximos ejecutivos ha aumentado significativamente: han pasado de cobrar 40 veces más que el promedio a embolsarse 110 veces más.

  1. EL PAPEL NEGATIVO DEL CAPITAL FINANCIERO

Si bien Marx detalla los mecanismos de explotación inherentes al proceso de acumulación del capital, es especialmente crítico con el capital financiero, aquel que no tiene un referente directo material en la economía, sino que se crea de manera «ficticia» como puede ser un pagaré o un bono de deuda.

En su época no se podía pensar siquiera en el nivel de desarrollo que alcanzaría este sector de la economía en la modernidad, gracias al uso de computadoras para llevar a cabo transacciones financieras a la velocidad de la luz.

La especulación y la elaboración de complejos mecanismos financieros –como los llamados «subprime», que desataron la crisis del 2007-2008– son en la actualidad una dura confirmación de las preocupaciones de Marx.

  1. LA CREACIÓN DE NECESIDADES FALSAS

El siglo XIX no había visto aún la aparición de la avalancha de propaganda comercial en la radio y la televisión, ni mucho menos los mecanismos modernos para personalizar los mensajes publicitarios en internet, pero ya Marx advertía la capacidad del sistema capitalista para generar enajenación y necesidades falsas entre las personas.

«La extensión de los productos y las necesidades se vuelve una especie de calculada y confabulatoria servidumbre a sofisticados apetitos imaginarios, inhumanos e innaturales», predijo Marx hace más de 150 años.

En el mundo actual los teléfonos se vuelven obsoletos en algunos meses y la publicidad se encarga de convencer a los usuarios de comprar el siguiente modelo. Entretanto, los equipos electrodomésticos vienen con obsolescencia programada para dejar de funcionar a los pocos años y crear la necesidad de renovarlos.

  1. LA GLOBALIZACIÓN

«Impulsada por la necesidad de mercados siempre nuevos, la burguesía invade el mundo entero. Necesita penetrar por todas partes, establecerse en todos los sitios, crear por doquier medios de comunicación», aseguraron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista.

Su retrato de la globalización de los mercados, acompañada por la imposición de una cultura determinada por el consumo, no podría ser más exacto.

  1. EL PROTAGONISMO DE LOS MONOPOLIOS

Al mismo tiempo, esa tendencia se acompaña con la creación de monopolios transnacionales. Si bien la teoría económica liberal clásica asumía que la competencia mantendría la variedad de propietarios, Marx fue un paso más allá e identificó la tendencia del mercado a fusionarse sobre la ley del más fuerte.

Grandes conglomerados de medios de comunicación, compañías telefónicas y petroleras son algunos de los ejemplos actuales del proceso descrito por el marxismo.

  1. LA TENDENCIA SUICIDA DEL CAPITALISMO

«Todo lo que es sólido se desvanece en el aire», resulta una de las reflexiones más preclaras sobre el capitalismo en el Manifiesto Comunista.

Marx y Engels comprendieron la naturaleza creativa y al mismo tiempo autodestructiva del capitalismo, en el que la búsqueda de productividad a cualquier precio impone un ritmo inhumano de producción y consumo.

Es precisamente esa tendencia la que tiene en la actualidad al borde del colapso a nuestro planeta.

Es una realidad científicamente demostrada el impacto del hombre en el aumento de la temperatura global, aunque algunos presidentes, como el de Estados Unidos, continúen negándolo.

  1. LA CAPACIDAD REVOLUCIONARIA DE LOS EXPLOTADOS

El impacto mayor de Marx en la historia no fue su profundo análisis sobre las contradicciones del capitalismo, sino su llamado a construir un nuevo tipo de sociedad: el comunismo.

Su mensaje de que las clases explotadas tienen la capacidad de revelarse de la opresión y la inequidad cambió para siempre el siglo XX e inspiró revoluciones en Rusia, China, Vietnam y Cuba, entre otros países. Su llamado a la unidad de las clases explotadas mantiene plena vigencia en el XXI.

(Fuente: Granma / Autor: Sergio Alejandro Gómez)

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