Diego Cañamero y las camisetas “rebeldes” que lo aguantan todo

El pasado viernes, el diputado de Unidos-Podemos (Diego Cañamero) acudía a la moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy, que acabaría dando la presidencia a Pedro Sánchez, con una camiseta en la que se podía leer: “Voto sí, solo para echar a M. Rajoy”. Reconozco que la instantánea de Cañamero aceptando la palmadita en el hombro del presidente Sánchez me produjo una bochornosa vergüenza ajena.

La famosa máxima “el papel lo aguanta todo” suele utilizarse en ocasiones para poner de manifiesto que una cosa es escribir o hablar de forma tajante, expresarse de forma rompedora o hasta revolucionaria, y otra bien distinta actuar en consecuencia con nuestras propias palabras.  Y, si bien es cierto que nadie está hecho de una sola pieza, también lo es que  esa evidencia humana no puede servir para justificar el cinismo .

Algo similar está sucediendo también en nuestros días con las camisetas reivindicativas o “rebeldes”. No  a muchos se les aflojan los esfínteres por ponerse una camiseta del Che Guevara,  Marx o Mao Tse Tung para irse de “mani anticapitalista”, para luego terminar apoyando a partidos políticos con  una trayectoria historica  pro imperialista  como el caso del PSOE.

Uno puede llegar a comprender que de este tipo de paradojas ideológicas sean víctimas los más jóvenes, los menos experimentados políticamente o, incluso, aquellos que se dejan arrastrar por las modas pasajeras. Pero  defrauda e irrita que los protagonistas de estas incongruencias sean hombres o mujeres  que portan tras sus espaldas una trayectoria de lucha y rebeldía.

Tiene su origen  este circunloquio  en  la impresión que me produjo la imagen del diputado de Unidos-Podemos, Diego Cañamero, que el pasado  viernes acudía a la moción de censura en contra del gobierno de Mariano Rajoy, que concluiría dando la presidencia a Pedro Sánchez, con una camiseta en la que se podía leer: “Voto sí, solo para echar a M. Rajoy”.

Un mensaje más que “impactante”, si se tiene en cuenta que el ex sindicalista del SAT pertenece a un grupo parlamentario que no solo ha ofrecido su apoyo incondicional al partido socioliberal de los GAL, las contrarreformas laborales de Felipe González y Rodríguez Zapatero o la desindustrialización del país,  sino que expresaba ese mismo viernes, por boca de su secretario general Pablo Iglesias, su deseo de formar parte del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez.

Y es que, por más que a algunos lo de la camiseta le pareciera una idea genial, la verdad es que el mensaje expresado en ella por el diputado andaluz de Unidos-Podemos no dejaba de ser una flagrante falsedad, acaso producto de una suerte de disociación esquizofrénica entre su realidad política actual  y aquella con la que alcanzó reconocimiento social cuando aún ejercía como sindicalista junto a los jornaleros andaluces.  A menos, claro está, que Cañamero esté dispuesto a manifestar públicamente una discrepancia total con los planes expresados por la dirigencia de su partido o a dimitir  si éstos llegan a materializarse.

Todo indica, sin embargo, que el pronunciamiento político de Cañamero no tendrá más proyección que la estampada en la mencionada prenda de vestir,  como sin duda sabía el nuevo presidente Pedro Sánchez al estrechar la mano del ex secretario general del SAT.

Es lo que tiene, suponemos, convertirse en cargo político de un partido socialdemócrata y pro OTAN que aspira a gobernar con el PSOE, al tiempo que se quiere seguir figurando ante la gente como un “anticapitalista” rompedor y rebelde. Debo reconocer que la instantánea del jornalero diputado  aceptando la palmadita en el hombro del presidente Sánchez me produjo la insoportable vergüenza ajena de  alguien que un día sintió  admiración por el comportamiento de Cañamero.

¡Un poco de vergüenza, señor diputado!

voto

(Fuente: Canarias Semanal / Autor: Ipso Facto)

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