Degeneración democrático-burguesa

A partir de un escenario en que un partido obrero circunscribe su actividad a los trámites de la legalidad y del institucionalismo democrático-burgués, asumiéndo un papel de gestor, tanto a nivel estatal, tanto a nivel gubernamental, del capitalismo nacional, el camino, sin retorno , sólo se hace en el sentido de la degeneración, o sea, del creciente cretinismo parlamentario, del oportunismo y del reformismo. 

El acceso a los lugares de gestión del capitalismo, a los que se llega por buenos resultados electorales, en las elecciones burguesas, pasando a estar sometiendo a la estrategia del partido, origina una aristocracia intelectual, pequeño-burguesa, que reproduce y ensancha privilegios de clase, en la misma medida en que se convierte en parte del aparato ideológico de Estado, de reproducción de las condiciones de producción capitalistas. Un partido “legal”, de aristócratas pequeñoburgueses, integrados en los privilegios de la democracia burguesa, está condenado o a la irrelevancia política o a la deriva oportunista / reformista. 

Se observan todos los casos nacionales (refiriéndose a Portugal, Nota de la R.), por ejemplo: desde el PCP, hasta el PCP (r), pasando por el MRPP, los trotsquistas, etc. La actividad política legal y su orgánica, sindical, parlamentaria, frentista, es una parte de las tareas de los comunistas, parte que tiene que estar siempre subordinada a la orgánica “no legal”, que no depende material, luego ideológicamente, del Estado burgués. 

La aristocracia intelectual “legal” tiene que estar necesariamente subordinada al núcleo proletario dirigente, que mantiene la línea estratégica de derrocamiento del Estado burgués y corrige desvíos tácticos que correspondan, no a los intereses de la clase, sino a eventuales intentos de asegurar este o aquel privilegio pequeño -burguês.

João Alberto Rodrigues.

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