Caso Robles: ¿cuestión de principios o cuestión de clase?

Ricardo Robles es portavoz del Bloque de Izquierda en la cámara municipal de Lisboa. Puso a la venta su propiedad inmobiliaria en Alfama (turístico barrio de la capital portuguesa N. del t.) por 5,7 millones de €, que había comprado a la seguridad social en 2014 por 347.000, y que fue rehabilitada con obras que costaron cerca de 600.000 euros. 

 ¿Se trata de una operación especulativa? Sí. ¿Eso es un problema? Sí. Quien dice defender los intereses de una formación social que no es la suya, tendrá siempre inmensos problemas para resolver. La venta de un edificio debe ser una pequeña parte. 

 La gentrificación es un conflicto social de la esfera de la lucha de clases. Opone lo propietarios a los residentes. Y si yo soy un propietario en lucha por los intereses de los moradores, tendré contradicciones por gestionar. Y el peso de esas contradicciones es una fragilidad política. 

 Por lo tanto, el problema central es previo. El problema es de clase. A menos que la expectativa sea que Ricardo Robles venda el edificio por debajo del precio de mercado; a menos que la expectativa para los agentes sociales y políticos sea la de cualquier cofradía de carmelitas descalzas. De lo contrario, el problema es de clase. 

 El problema es toda la canalla de burócratas que llenan las estanterías de los partidos reformistas. Casi todos de extracción burguesa y pequeñoburguesa. Y en las máquinas institucionales, bajo los focos de la política-espectáculo, son esas capas las que crecen y escalan la pirámide orgánica. 

 Hemos incidido bastante en este punto: esas capas no van a defender los intereses del mundo del trabajo, en particular del pueblo trabajador más pobre. Y no será por falta de principios, honradez, seriedad o vergüenza. No lo harán porque no pueden. 

 Sólo exige la dimisión de Ricardo Robles quien cree en el reformismo para conquistar lo que se propone. No es el problema Ricardo Robles. Él está allí en su sitio. Ustedes son los que están allí mal.

Por Carlos Marques.

Fuente: www.plataformalaboralepopular.pt

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