Carta a los andaluces de Cataluña: A la ciudadanía catalana de origen andaluz

Ante el 1º de Octubre.

Soy un andaluz que os escribe a título personal. No pretendo representar a nadie más que a mi mismo.

Aspiró sólo a compartir con vosotros y vosotras algunas de mis inquietudes y reflexiones ante el referéndum del 1º de octubre en la que Cataluña decide su futuro. Seguro que conocéis al respecto los diversos puntos de vista desde el lado catalán y desde el lado español. Mi intención es haceros llegar –a cuantos pueda- un punto de vista andaluz; de un andaluz.

Sé que vuestra realidad es plural. Lógicamente. Afortunadamente.

Pero aun así, no puedo olvidar mi tristeza cuando fui repasando los municipios dónde obtenía buenos resultados Ciudadanos en las últimas elecciones autonómicas catalanas de 2015; dónde ganaba y dónde quedaba como segunda fuerza. Sé que luego ha habido otras elecciones y se han producido migraciones de voto pero esa mudanza –que ahora no quiero detenerme ni en analizar ni en valorar- no endulza en absoluto aquella impresión.

Quizá no sea políticamente correcto decirlo en el debate actual, pero para mí era evidente lo que significaban aquellos resultados. [¿Quién no conoce en Andalucía L’Hospitalet, Gavá, Sant Boi…; quien no tiene allí o cerca parientes o amigos?.]. En aquel momento, y puestos a escoger, muchas personas de clase trabajadora y de origen andaluz (por nacimiento o familia), habían apoyado a España frente a Cataluña, votando a un partido de derechas como es Ciudadanos.

Os pido ahora que reflexionéis sobre las causas que os han llevado a vosotros o a vuestros padres y abuelos a esta tesitura.

Una estimación usual sobre la emigración andaluza en el siglo XX la cifra en cerca de dos millones y medio de personas. Algo así como si “alguien” hubiera deportado en masa a toda la población de las actuales provincias de Jaén, Granada y Córdoba, dejándolas completamente vacías. En total, un saldo negativo de 2.206.000 personas para Andalucía entre 1911 y 1990. Hoy todavía en torno a uno de cada cinco andaluces vivos reside fuera de Andalucía y centenares de miles de ellos en Cataluña. Llegaron allí huyendo de la miseria, la explotación y la represión. Ese “alguien” responsable de ese inmenso despojo tiene nombre…

¿Quién mandaba entonces en Andalucía? ¿Cataluña o España?. ¿Quién creo y protegió el orden político y social que expulsó de Andalucía a tantos andaluces? ¿Sólo fue un Gobierno o un Régimen o fue algo constante, programado, mantenido?

Desde la Conquista castellana hasta 1982 ¿quién negó políticamente la mera existencia de Andalucía, manteniéndola dividida en reinos y luego en provincias desprovistas de todo poder, simples parcelas en donde ejercer la tutela exterior? ¿Quién nos mandó?. ¿Cataluña o la Monarquía española, primero, y luego España?. ¿Quiénes son los que aún hoy quieren dividirnos para dominarnos? ¿Quién impide que Andalucía tenga capacidad para resolver sus problemas en función sólo de la voluntad de los andaluces?. ¿Adónde miran buscando inspiración o protección?. ¿A Barcelona o a Madrid?

En Cataluña, durante mucho tiempo se ha afirmado que “España nos roba”. No entremos ahora en ello. Pero sabéis que primero la Monarquía española y luego España han recaudado durante siglos en Andalucía mucho más de lo que le hubiera correspondido proporcionalmente por su riqueza y población (por poner sólo un ejemplo entre 1790-1795, las rentas provinciales recaudadas en Andalucía representaban nada menos que el 41,2% de todo lo recaudado por el Tesoro español cuando su población entonces andaba por el 18,5% del total (Domínguez Ortiz, Andalucía en la Edad Moderna, Los Andaluces, Istmo, 1980). Nosotros, andaluces, desde luego que podemos decir no sólo que “España nos robó” sino que continua haciéndolo, y a la vista está.

¿Dónde residía y reside el Poder que organizó y se benefició de tamaño expolio?. ¿En Barcelona o en Madrid?.

Y luego –con la colaboración de los poderosos andaluces, siempre más pendientes de su bolsillo y de Madrid que de su pueblo- Andalucía fue “subdesarrollada”, empobrecida, desindustrializada… Es verdad que este proceso terminó beneficiando a Cataluña o a algunos sectores catalanes pero, reflexionad, nuevamente ¿dónde estaba el Poder que organizó y protegió la reducción de Andalucía a una condición cuasi-colonial?. ¿De dónde partían las ordenes que exprimían las tierras y minas andaluzas; que reprimían Andalucía y la mantenían sujeta?. ¿De Barcelona o de Madrid?

¿Quién ha pretendido quitarnos el flamenco, diciendo que es algo “español”; cómo si las soleares se criaran en Soria y los fandangos nacieran espontáneamente en Ponferrada?. Como la literatura, el arte, la historia… siempre universal o española, pero nunca andaluza. ¿Quién ha provocado que aún hoy nuestros jóvenes apenas estudien nuestra historia y conozcan nuestra cultura?. ¿Madrid o Barcelona?. ¿Quién ha provocado y se ha beneficiado de que muchos andaluces aún se avergüencen de su expresión andaluza y ha asociado nuestra forma de comunicarnos con la incultura?. ¿Quién hace que todavía hoy prácticamente todos los medios de comunicación hablados –incluidos los públicos- que emiten en Andalucía parezcan editados en Madrid y que sólo se escuche el andaluz cuando ocasionalmente se entrevista a la gente por la calle o comparece algún líder político o artista? ¿Qué atenta más a la dignidad de los andaluces? ¿Esa realidad o el hecho de que instalados y viviendo en un país que no es el propio, sea una necesidad y un hecho lógico conocer y dominar la lengua y la cultura del país en el que la vida nos ha llevado…?

Y podría seguir así, casi indefinidamente…

Ahora pensad. ¿Por qué seguís en Cataluña?.

“Por la vida”, responderéis. Porque aquí tengo el trabajo; la casa que tanto me costó construir o comprar; porque aquí están mis hijos o mis nietos…. O también porque aquí nací y aquí me crie. Todo eso es verdad.

Pero añado -con dolor inmenso- reconoced también que no retornáis a Andalucía –aunque no sea exactamente la que dejasteis, vosotros o vuestros padres o abuelos- porque Andalucía sigue sin ofertaros a la inmensísima mayoría condiciones para volver, aunque ese fuera vuestro deseo. Sabéis perfectamente que aquí seguimos teniendo siempre una media de 1o puntos de desempleo más que la estatal y hasta cerca de 15 o 20 que la que sufrís allí. Que aquí los salarios siguen siendo más bajos y las condiciones laborales peores; que domina el enchufe y el compadreo… ¿Quién es el inductor y el principal beneficiario de esta situación?. ¿Dónde hay que buscarlo?. ¿En Madrid o en Barcelona?.

No quiero entrar en todo lo que habéis pasado desde que llegasteis a Cataluña, desde que abandonasteis vuestro pueblo o vuestra ciudad de origen o desde que os llevaron por primera vez de nuevo acá a pasar las vacaciones… Los malos y los buenos momentos. Los conflictos en el trabajo, en el barrio o en la calle… Millones de experiencias no se pueden resumir.

Pero sí puedo plantearos unas cuantas preguntas.

Incluso si seleccionáis todos aquellos episodios en que fuisteis objeto de un trato injusto –por la razón que fuera- ¿compartís la idea de que el problema de Cataluña se soluciona expulsando de Cataluña a los catalanes o lo que resulta equivalente, sometiéndolos y callándolos por la fuerza?. ¿Sois de los que jalearían el “A por ellos” – es decir, “a por los catalanes”- con que han despedido en la puerta de algunos cuartelillos a quienes el Gobierno español va a utilizar para intentar imponer el silencio y la continuidad de su dominio?. [¿Quién os asegura que no os consideren también merecedores de similar tratamiento? ¿Y si no a vosotros mismos, a vuestros parientes, o a vuestros vecinos o al novio de la niña….?] ¿Habéis olvidado o perdonado lo que han significado para los andaluces (y para vosotros) esa bandera con la que acompañaban ese grito; la bandera de los Borbones y de Franco? [¿o es que os habéis creído que la inventaron para apoyar a un equipo de futbol?].

No voy a intentar predecir el futuro.

Pero sí puedo asegurar que todos y todas recordareis siempre lo que hicisteis y con quien y de qué lado estuvisteis el 1º de Octubre de 2017.

Y a pocas horas de que ese día llegue, me atrevo a pediros que volváis a reflexionar sobre lo que significa no sólo para Cataluña sino también para Andalucía.

El domingo en Cataluña se van a decidir muchas cosas. Y lo de menos es lo que puedan sacar de beneficio los Rajoy, los Rivera y los que ellos protegen.

Si España gana, no sólo pierde Cataluña, también Andalucía.

Si España gana con vuestra ayuda no sólo será difícil mirar a la cara a quienes viven a vuestro lado, el día siguiente. Si España gana con vuestro apoyo habréis dicho –lo que es terrible- que estáis del lado de todo lo que os hizo sufrir a vosotros o a vuestros padres. Y que apoyáis una Andalucía sometida, encadenada.

Confío –deseo- que el 1º de Octubre la mayoría de vosotros y vosotras, ciudadanía catalana de origen andaluz, -hermanos andaluces- os situéis del lado de la Libertad.

De Cataluña.

Y por eso, de Andalucía.

Javier Pulido

Andalucía, 29 de Septiembre de 2017

(Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz)

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