2017: Pensando en el después del 4 de Diciembre

Este año el 4 de Diciembre, Día Nacional de Andalucía, tiene una entidad especial.

Primero; es el cuarenta aniversario de las grandiosas manifestaciones de 1977, del asesinato de Garcia Caparros, de las duras y masivas protestas en Málaga y en el resto de Andalucía por su muerte. Ocasión adecuada para recuperar la historia inmediata de Andalucía y hacer balance de lo acaecido desde entonces hasta la realidad de hoy.

Segundo; se celebra cuando Cataluña ha tenido el reciente mérito de evidenciar cual es la naturaleza política del Estado español y de paso mostrar por la vía de la practica valiosas lecciones sobre estrategia y táctica (en lo positivo y en lo negativo). Cataluña -también- ha permitido retratar -para todo aquel que quiera verlo- a la llamada izquierda española (Podemos y PCE-IU, fundamentalmente, pero no sólo) dejándolos al aire y sin retórica, tal cual son.

Este 4D se conmemora -además- pocos días antes de unas importantes elecciones en Cataluña impuestas por el poder de España tras la proclamación de la República Catalana y la imposición de un régimen de excepción y cuando en Andalucía ya se siente el influjo del próximo ciclo electoral (autonómicas y municipales).

Los actos del 4D/2017. Los hechos

Esta singular coyuntura explica -de entrada- el intento del PSOE por apropiarse del 4D y españolearlo, tras haberlo ninguneado sistemática y conscientemente cuarenta años. Nunca le ha gustado al PSOE un día vinculado a una protesta en la calle, preconstitucional, de inocultable afirmación de identidad andaluza y además indisolublemente ligada en la memoria a un ejercicio de brutalidad represiva española. El 2 de diciembre proyecta un acto en Torremolinos mientras Canal Sur le calienta el ambiente. Su discurso es conocido: transformar el 4D en una fecha por la uniformidad española, utilizando a Andalucía como plataforma para defender a España.

De otra parte, el 3 de Diciembre fuerzas de la izquierda soberanista e independentista (Nación Andaluza, Sindicato Unitario, varios Centros Andaluces del Pueblo y otras organizaciones) han convocado por la tarde una concentración en Málaga bajo el lema “4D, Día Nacional de Andalucía, ¡Por una Andalucía soberana, feminista y anticapitalista!”.

Aparte, ese mismo día 3 de Diciembre y también en Málaga -pero por la mañana- la Plataforma 4D realiza por su lado una manifestación bajo el lema “Andalucía: Soberanía para construir nuestro futuro”. Esta plataforma está integrada ahora básicamente por la CUT y el SAT -con destacada presencia en Podemos e IU- más Jaleo y Asamblea de Andalucía y algunos de los grupos surgidos de la implosión andalucista como “Andalucía por sí” o los que tienen como portavoz al Sr. Altamirano.

De esta última convocatoria se han descolgado de hecho muy recientemente el PCE-IU y Podemos, que con el añadido de otras dos formaciones de origen en el extinto PA -Iniciativa Andalucista y Primavera Andaluza- han optado por organizar por separado en Sevilla el 2 de Diciembre un acto político por la mañana con el lema “40 años del 4D, Andalucía, mi esperanza su bandera” y un festival de música por la tarde que responde al titulo “Poderío Andaluz. Tributo a Carlos Cano” con abundantes actuaciones y significativa campaña de promoción en redes sociales, con sorteo incluido de entradas, camisetas y fin de semana en hotel.

Hay que anotar que en este “descuelgue suave” -o que así se pretende vender- que altera una cohabitación que tiene larga trayectoria por detrás -el año pasado se manifestaron juntos- no ha habido la menor referencia al Manifiesto que anteriormente tanto unos como otros habían refrendado (prueba evidente del menguado valor de este tipo de textos para según quien los firma).

Situado el escenario -y antes de entrar en análisis de su gestación y consecuencias- procede constatar tres consideraciones: 1ª. Seguro que en las tres convocatorias -la de las fuerzas soberanistas; la de la CUT y sus aliados y la de Podemos/IU- están presentes andaluces y andaluzas que honestamente sienten Andalucía y quieren su liberación. 2ª. Inevitablemente habrá andaluces y andaluzas de esa misma condición que no puedan o quieran asistir a ninguna de ellas y con los que habrá forzosamente que contar en el futuro para avanzar hacia una Andalucía Libre. 3º. Que siendo las tres convocatorias actos políticos que responden a trayectorias y objetivos políticos diversos, tanto su mera existencia separada como sus respectivas singularidades han de medirse y valorarse también políticamente.

Los actos del 4D/2017. El análisis.

Es significativo un elemento de contraste entre 1977 y 2017.

En 1977 se produjo un fenómeno social inducido por el cual buena parte del pueblo andaluz fue empujado a denominar como “autonomía” un autogobierno que implicaba realmente de hecho la soberanía. Esa confusión interesada entre “autonomía” y “soberanía” tuvo entonces su papel para facilitar luego la integración y reconducción españolista del proceso andaluz: los contenidos fueron olvidados, transmutados o tergiversados y sólo quedó la envoltura autonómica bajo tutela constitucional española.

Ahora por contra -en 2017- el engaño no se realiza llamando “autonomía” a lo que es realmente “soberanía” sino al contrario, vistiendo como “soberanía” lo que realmente no va más allá de la autonomía, ni en sus contenidos ni en su procedimiento de consecución. Esa pretendida “soberanía” se diluye, se nominaliza y además se presenta como accesible sin romper previamente con el marco constitucional español y sin enfrentarse a España. [Como cuando dicen que en el Parlamento andaluz -que hoy no es nada soberano- “reside la soberanía del pueblo andaluz”].

Viéndolo desde el lado positivo, este cambio es, de una parte, un tributo no reconocido al trabajo persistente de los soberanistas e independentistas andaluces que -bien desde organizaciones independientes o bien haciendo entrismo en organizaciones como IU- han laborado estas décadas para enraizar la necesidad de la soberanía para el pueblo andaluz y difundir su derecho a conquistarla. De otra, evidencia el desgaste del entramado autonómico español -tras dos Estatutos de la Dependencia, el de 1981 y el de 2007- para presentarse a estas alturas como alternativa y soporte de progreso o emancipación o instrumentos de dignidad y liberación.

Desde el lado negativo muestra los limites del movimiento nacionalista andaluz, manifestando que aún no ha conseguido imponer otra de las conclusiones evidentes derivadas del proceso histórico andaluz: que el avance hacia la liberación de Andalucía es imposible bajo la tutela de organizaciones españolas y que siendo todas ellas instrumentos de dominación española, todas las declaraciones, manifiestos o propuestas que puedan firmar o decir sobre su compromiso con Andalucía y su derecho, no valen ni el coste del papel o la tinta que empleen ni aun menos el tiempo dedicado a escucharlas o leerlas.

La Andalucía actual, alienada, sometida y humillada no es obra exclusiva del PSOE. El PCE-IU (al margen de lo que quieran ver o reconocer algunos de sus militantes) ha sido históricamente imprescindible para construir el engranaje que mantiene dominada a Andalucía. Lo fue en la elaboración estatutaria de 1981 y lo volvió a ser en 2007. La españolidad está en el ADN del PCE. Por lo que toca a su hijastro Podemos las reiteradisimas muestras de afirmación española de sus líderes Iglesias, Errejon, Bescansa o Monedero no dejan duda posible sobre su horizonte y condición políticas.  La necesidad de disponer de algún elemento de discurso o gesto propio no convierte a Teresa Rodriguez en algo cualitativamente distinto al núcleo duro del Podemos español. Y al negarse todos -tanto PCE-IU como Podemos- a reconocer la legitimidad de Cataluña para ejercer su soberanía nacional y defender su sometimiento a la legalidad española, todos han evidenciado que su actitud hacia Andalucía no va más allá de una pose necesaria para seguirla utilizando como mero trampolín para sus aspiraciones españolas.

¿Acaso han sido consideraciones políticas de este tenor las que han provocado la disociación entre IU/Podemos y la CUT y sus socios?. Desafortunadamente, no. No han sido expulsados de la Plataforma 4D. Se han ido solos y por su voluntad.

¿Cuáles son las posibles causas de esta decisión?. Seguramente los airados emplazamientos de algún dirigente del SAT hacia la dirección de Podemos por la -en su opinión- insuficiente implicación en la manifestación de la mañana en Málaga no sean precisamente la mejor explicación. Más bien esta habría que buscarla en un simple calculo de costes y beneficios políticos.

En estos días -y en plena campaña electoral catalana- tanto PCE-IU como Podemos seguramente han valorado que era mayor el coste de aparecer tras una pancarta que dijera “soberanía” que mantener la ambigüedad y el doble discurso habitual (aunque este sólo fuera operativo para los previamente convencidos, los ingenuos o los de anchas tragaderas). Ni el PSOE ultraespañolista de Susana Diaz ni la prensa española desaprovecharían la oportunidad de usar esa “soberanía” de pega contra ambos, bien tomándosela falsamente en serio para generarles contradicciones, bien hurgando en la herida de su inconsistencia. Este año, el postureo no rentaba.

Además ni a la dirección de Podemos-Andalucía ni de IU les interesaba un escenario en que la CUT pudiera reivindicar ante ellos un papel de similar peso con el que luego avalar hipotéticas negociaciones futuras cara a las futuras configuraciones electorales. Puestos así y para obtener tonalidad verdiblanca en las futuras candidaturas y además a menor coste, ya había -como se ha comprobado- aspirantes en cola para ejercer de relleno “andalucista” en cualquier marea o similar camuflaje andaluz que pretendan montar en su torno Podemos e IU. Y para todo eso, ya les vale el diseño de actos por los que finalmente han optado.

El movimiento nacionalista y la coyuntura

Podría pensarse que esta evolución de los acontecimientos le devolvía espacio a quienes inspiran y dirigen la Plataforma 4D; que la espantada de IU/Podemos les dejaba en buena posición para arrebatarles la bandera… Nada más lejos de la realidad.

Ciertamente, hay personas y aún colectivos en la Plataforma que sinceramente valoran ante todo y quieren ver en su manifestación una posibilidad de contraponer la imagen de una Andalucía digna frente a la Andalucía esclava que encarna el PSOE.

Pero la sombra de Cañamero es alargada y su condición de diputado por Jaén de Podemos imposibilita usar cualquier argumentación política solida que deslinde y diferencie nítidamente a los de la mañana de Málaga de los del acto de Sevilla. No pueden criticar a Podemos/IU por su estrategia y condición españolas cuando entre sus dirigentes reconocidos tienen diputados en  Madrid o Sevilla con un discurso y actuación política e institucional cotidianas como la de cualquier otro más de Podemos y que siguen en Podemos. O cuando aún figuran como organización integrante de IU. ¿De que sirve aparecer destacado -aunque silencioso- en un video del SAT en que se saluda a la República Catalana si luego no se hace nada desde donde se está institucionalmente para hacer palpable y real ese pronunciamiento y además se tiene buen cuidado en eludir el asunto?

Yendo más al fondo. Un día de manifestación e incluso un ondear de banderas verdiblancas independentistas, no puede anular ni compensar la estrategia o la practica del resto del año. El recurso a reclamar actos de fe sólo vale para los ya convencidos de antemano pero no para quienes tienen su propio criterio y más aún si no hay atisbo de rectificación política ni de reconocimiento a quienes no se sitúan bajo su paraguas. La credibilidad y la confianza no son inagotables y se gastan al ritmo que se hacen políticas incoherentes.

Aquellos que piden nuevos cheques en blanco harían bien en ponerse a pensar en cómo responder a preguntas evidentes que sobrevuelan el movimiento nacionalista andaluz desde hace tiempo. Por ejemplo ¿para que le ha servido al movimiento nacionalista andaluz que Juan Manuel Sanchez Gordillo haya sido doce años diputado por IU en el Parlamento andaluz?. ¿Para que le sirve que ahora haya diputados y diputadas en los Parlamentos andaluz y español bajo siglas españolas?. ¿Ha merecido la pena entregar el patrimonio político, social y simbólico de las marchas “Andalucía en Pie” (y con ellas de todas las luchas precedentes) a Podemos para tener un escaño en Madrid?. ¿Es positivo para el SAT que aparezca públicamente prácticamente como el frente de masas de la CUT; que desde su fundación haya reducido su pluralidad política interna de forma extremadamente significativa y que sea comúnmente aceptado que quienes no asuman esa situación lo tienen complicado para continuar teniéndolo como referencia sindical?. Y habría muchas más preguntas…

Es verdad que aún con todo esto podría caber plantear intelectualmente la posibilidad de una convergencia en la acción desde bloques diferenciados para el 4D entre las fuerzas soberanistas que se definen por pensar que la emancipación de los andaluces sólo puede ser obra de los andaluces mismos que se van a concentrar por la tarde y la voluntad que seguro anima a muchos y muchas de los que se manifestaran por la mañana no sólo creyendo, sino además sintiendo hasta lo mas hondo el lema de su pancarta de cabecera.

Pero también hay que entender que haya personas y colectivos soberanistas andaluces -los que se concentran por la tarde- que prioricen la coherencia política y no quieran ser nuevamente instrumentalizados; que no quieran siquiera el menor atisbo de posible confusión para que se pueda interpretar que avalan en algo un curso político en el que no creen y al que rechazan. Y las dinámicas políticas tienen sus impulsos e inercias…

Ante todo esto, reconociendo la situación se impone -pienso- mantener canales abiertos y sobre todo reflexionar.

Y llegado el momento -sin pararse ni esperar- si llega, “olvidar, recordando”; pero teniendo claro que cualquier convergencia sólida que pueda plantearse ha de partir tanto de la modestia como de la claridad; de unos principios comunes tan básicos como delimitados.

A saber: Andalucía es una Nación. Andalucía no es España y los andaluces no somos españoles.  Sólo la Soberanía plena hará a Andalucía Libre y Justa. Andalucía tiene derecho a su Soberanía Política Nacional y a construirla y conquistarla desde la propia soberanía social, es decir, desde organizaciones estrictamente andaluzas.

Así pues, asumamos que lo importante empieza el día 5.

(Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Javier Pulido)

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