12 de octubre: “Orgulloso de ser español”

Como cada año, desde hace mucho tiempo (opino que desde hace demasiado), se viene celebrando en esta fecha, el 12 de octubre, lo que se conoce como el Día de la hispanidad. Fecha, en la que se conmemora la llegada Colón al continente americano, y el comienzo de una de las más sanguinarias campañas imperialistas que nos han enseñado en los libros de historia.

Pero esta fecha, este 12 de octubre de 2017 es un día de la hispanidad diferente. Lo digo porque en este año, mucha gente que aprovechaba estas fechas para ir de puente y visitar a sus familiares (como va a hacer un humilde servidor), va a aprovechar para exaltar algo que lo más probable que hubiera pasado de ello toda su vida hasta hoy, su españolidad. Día en que, para desgracia de este amigo que os escribe y una cantidad ingente de lectores de este medio, estará marcado por una inundación en balcones y fachadas de rojigualdas, posts de Facebook resaltando su orgullo español, movilizaciones por toda la geografía estatal en pos de ese sentimiento, muchas, una infinidad de memes de la misma índole y burlándose de la ejemplar lucha que está llevando el pueblo catalán, y a eso encima sumarle la marcha de un ejército cuyo Jefe de Estado Mayor, a pesar de muerto, sigue siendo ese señor de 1.63 metros, que miraba al sol de frente con una camisa nueva que le bordó su mujer ayer (pista: se apellidaba Franco).

Todo ello, protagonizado por gente que, como comenté previamente, “lo más probable que hubiera pasado de ello toda su vida hasta hoy”, que viene de una época en la que sentirse español tenía el mismo valor para la sociedad que el hecho de que se te rompiera la bolsa de la compra (que no quiero decir que no sea baladí que te ocurra eso mientras regresas del supermercado a casa).¿Y todo a raíz de qué?, si, lo has sabido desde que empezaste a leer esto, por Catalunya (lo escribo así y no con eñe por mi más sincero respeto y admiración al pueblo catalán y su amalgama). Pero suele ser normal en el Estado español este tipo de fenómenos (lo mismo pasó cuando Cuba, con otro resurgimiento de ese sentir español).

Después de esta pequeña introducción, voy a ir al quid de la cuestión, lo que ha llevado a que este artículo viera la luz, que no es otro que invitarte a reflexionar, y que te lo pienses dos veces antes de decir deliberadamente, y gritar en este día, a los cuatro y cinco vientos, “orgulloso de ser español”.

Pero…, ¿qué implica estar orgulloso de ser español?, ¿estar orgulloso de pertenecer a un pueblo que cada 12 de octubre celebra la mayor de las masacres jamás que ha cometido?,¿estar orgulloso de pertenecer a un pueblo que territorio que pisa, territorio que expolia los recursos de las gentes nativas de esa zona, haciéndolas vivir en la miseria?, ¿orgulloso de un pueblo que tiene como símbolo actual una bandera cuyos colores representa la masacre y represión de la gente que intentó luchar por la democracia y la libertad, que luchó contra el fascismo, y que tal vez vas a colocar mañana en tu casa?, ¿orgulloso de pertenecer a un país que abre procesos judiciales a marionetistas por su arte, o arruina la vida de una pobre chica por hacer un chiste de Carrero Blanco?, ¿orgulloso de pertenecer a un país cuyas fuerzas del orden público provocaron más de 800 heridos a gente que ni si quiera estaba cometiendo un delito, que única y exclusivamente lo que hacían era colocar un papel en una urna?, ¿un pueblo, que a pesar de ser consciente de todo esto, el ÚNICO artículo que ha salido a defender masivamente de su amada constitución es él número 2 (el de la unidad de España)? (la cosa estaría mucho mejor si hubiera habido la misma movilización cuando se vilipendiaban por parte los poderes públicos los artículos 20 -libertad de expresión- y 47 -vivienda digna-, o cuando ciertos partidos políticos financiaban las arcas públicas suizas). Podría seguir diciendo más y hablando de los crímenes que se han cometido en nombre de España, pero tampoco quiero entretenerte para que al menos hoy puedas, después de leerme, aprovechar, si puedes, el pasar un rato agradable con tus seres queridos. Algo bueno tenía que tener este día.

Si al leer esto, he conseguido calar en tu consciencia, que te lo pienses seriamente dos veces antes de decir “estoy orgulloso de mi patria”, “estoy orgulloso de mi país” o estoy “orgulloso de ser español”, y haberte hecho consciente de que hay que cambiar una infinidad de cosas, y de motivarte a ser parte de ese cambio que se tiene que dar si o si, por un camino que no te voy a marcar yo, ya que como libre individuo que eres eso te toca decidirlo a ti. Este humilde servidor, en primer lugar, te felicita, y, en segundo lugar, se habrá ido contento a la cama esta noche.

Si por el contrario, me vas a saltar con que “el imperio británico masacró más indios que el español, el español fue mucho más benevolente” (decirte que aun así siguen siendo vidas humanas asesinadas única y exclusivamente por vivir allí y luchar por su libertad contra los intereses económicos de un imperio), que la “policía no se pasó tanto, sólo golpeó a 800 de las 7. 504. 008 que viven allí”, cuando el único delito que hicieron fue poner un papel en una caja, “que los marionetistas se lo merecían por hacer apología al terrorismo” pero bien que el Estado no persigue igualmente la exaltación del fascismo, movimiento que no se caracteriza por ser precisamente pacífico, basándose en ese principio de libertad de expresión que defienden en función de cómo salga el sol esa mañana, te invito, como hace el youtuber Masa al final de la canción “La invasión” del rapero Día Sexto, a que firmes la “Declaración Unilateral de Independencia de la Vida (DUIV), un proceso cuyo único objetivo es quitarnos de arriba el fascismo en orden y sin alertar mucho a la sociedad. Si estás a favor del apaleamiento de civiles que sólo pretendían votar, que solo llevaban papeletas y urnas, es evidente que no tienes solución, así que hazle un favor a este mundo, y muérete. Créeme, el mundo, te lo agradecerá, el mundo, será un poquito mejor sin ti”.

Muchísimas gracias por haber llegado hasta aquí, y que decir más que un cordial saludo y un fuerte abrazado de vuestro amigo Justiniano. ¡Hasta la victoria, siempre!

(Fuente: El País Canario / Autor: Justiniano López)

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