De los Centros Andaluces a los Centros Andaluces del Pueblo (1916-2016). Un siglo de autogestión por Andalucía

Los Centros Andaluces son las instituciones creadas para recoger esas ansias de vida de nuestro pueblo

Blas Infante. Centro Andaluz de Jaén, mayo de 1918.

El pasado mes de octubre de 2016 se cumplían 100 años de la inauguración del primer Centro Andaluz. El 22 de octubre de 1916 se inauguró el Centro Andaluz de Sevilla con una conferencia de Blas Infante.

La actividad de los Centros Andaluces se ve interrumpida por la dictadura de Primo de Rivera que los cierra y clausura la actividad del andalucismo revolucionario hasta los años 30. El desenlace coherente de este preventivo cierre de los primeros Centros Andaluces llega en 1936, con el asesinato de Blas Infante y demás andalucistas revolucionarios (Antonio Ariza…) y la persecución de otros (Pascual Carrión, Fermín Requena, Isidoro de las Cagigas, Emilio Lemos…).

Tras la larga noche franquista el regionalismo se muestra incapaz de retomar una actividad cultural y política en torno a los Centros Andaluces. Llamaran de esta forma a algunos de sus locales pero el paso hacia atrás producido en sus planteamientos políticos motiva que no podamos establecer una continuidad entre los Centros Andaluces de Blas Infante y los locales (la mayoría de ellos funcionando como simples sedes del PA). Los Centros Andaluces se constituyen como expresa en la revista Andalucía en febrero de 1917 en: “una organización contrapuesta a la actual de los partidos caciquiles organizados en jefaturas y clientelas”. El regionalismo que pretende erigirse en continuador del andalucismo revolucionario de Blas Infante y de sus Centros Andaluces está muy lejos de serlo.

No será hasta el presente siglo XXI cuando comiencen a aparecer unos espacios como dignos continuadores de la labor que el andalucismo infantista quería desarrollar en sus Centros Andaluces: los Centros Andaluces del Pueblo(CAP). El primer CAP aparece en Málaga con la denominación de “Er Llano” en 2002 y se reinaugura en 2012. El segundo CAP aparece en Granada. Es el “Blas Infante” que se inaugura el 17 y 18 de octubre de 2009 con la celebración de la XII Asamblea Nacional de Nación Andaluza. Como podemos presuponer la denominación de este CAP no es casual estableciendo una continuidad entre los CAPs de principios del siglo XXI y aquellos de principios de siglo XX. Una continuidad no sólo organizativa sino ideológica entre el pensamiento revolucionario de Blas Infante y la izquierda independentista andaluza actual. En Almería aparece el CAP “Javier Verdejo” inaugurándose el 4 de diciembre de 2014 en una clara afirmación del carácter rupturista de los CAPs que no transigen con la imposición del 28 de febrero y reivindican el 4 de diciembre como el Día Nacional de Andalucía. El más reciente (en el momento en el que escribimos estas líneas) es el CAP de Huelva “Félix Rivera” que comenzó su andadura el pasado mes de mayo.

Y es que el carácter de los Centros Andaluces originarios era (como lo es en el de los Centros Andaluces del siglo XXI: los Centros Andaluces del Pueblo) no sólo una labor de difusión cultural. Los Centros Andaluces como los CAPs aspiran a realizar un trabajo de formación, propagación y toma de conciencia política además de una labor de tipo educativo-cultural. Existieron Centros Andaluces en Sevilla, Córdoba, Jaén, Casares, Jimena de Libar, Gaucín, Barcelona, Madrid o Buenos Aires. Y se planearon otros en Málaga, Granada, Ronda, Estepona, Baeza, Guadix, Jerez, Carmona, Utrera, Carmona y Medina Sidonia.

En abril de 1916 se emitía el manifiesto de los Centros Andaluces que a partir de entonces se extenderían por todo el país andaluz y entre los andaluces en el exilio. El manifiesto (con una desagradable nota patriarcal propia de la época) decía así:

“…Unir las ciudades y las provincias andaluzas, fomentando el espíritu regional. Como unidad constituida por todas ellas, se destaca Andalucía enfrente de las demás regiones. Desde los tiempos primitivos, no obstante las disgregaciones artificiales interiores, siempre se ha reconocido la unidad de Andalucía, resultado de haber habido siempre en su territorio un pueblo de carácter, personalidad o ingenio distinto de los demás de España, lo suficientemente distintos para producir una diferenciación regional. (…)Capacitar al pueblo andaluz para regirse por sí mismo (…) y administrar por sí sus peculiares intereses con la mira puesta en el desenvolvimiento de todos los órdenes de prosperidad material y moral. (…) En suma: nos proponemos crear un pueblo culto, viril, consciente y libre, capaz de sentir y de amar y de defender el ideal”.

Esta fue la tarea que pretendía el andalucismo rupturista en los Centros Andaluces. Tan alejada de las prácticas políticas y culturales del Partido Andalucista salido de la “Transición” y tan cercana al carácter anticapitalista de los Centros Andaluces del Pueblo de un siglo después.

El primer Centro Andaluz fue fundado en Sevilla en 1916. Daba clases gratuitas para el pueblo trabajador (francés, economía política, historia de Andalucía…) que impartían los miembros del Centro Andaluz. El propio Infante que se encargaba de las clases de Historia de Andalucía. Se proponen crear un gran compendio de esta temática. Poseen una biblioteca así como un mueso de productos naturales que debe ser manufacturados en Andalucía, divulgando las propiedades de algunos productos naturales como las aguas minero-medicinales y denunciando así el carácter económico colonial del país andaluz. Se organizan exposiciones, excursiones, disponía de un servicio de publicaciones que se vendían en el Centro o que eran repartidas gratuitamente entre la clase obrera de los pueblos. Los Centros Andaluces no eran concebidos como espacios culturales. Iban más allá en sus tareas realizando actividades políticas. Los jóvenes del CA sevillano editan un semanario llamado “El regionalista”. Como revista del Centro Andaluz de Sevilla aparece la revista mensual Andalucía en 1916 que se unió a partir de enero de 1918 con la revista del mismo nombre que editaba el Centro Andaluz de Córdoba. También tuvo una faceta ecologista ocupándose de la tala masiva de alcornoques en Huelva.

Unos meses después de la creación de CA de Sevilla, en noviembre 1916, se fundaba el Centro Andaluz de Córdoba. La actividad política municipalista era intensa en el CA cordobés consiguiendo en las elecciones municipales de 1917 representación institucional en el ayuntamiento. Junto a la actividad política también se desarrolló una actividad propagandista realizando varias conferencias el propio Blas Infante. El 17 de febrero de 1919 una manifestación organizada por el Centro Andaluz entre otras organizaciones que protestaba por la carestía de las subsistencias la cabecera de la misma portaba una pancarta que rezaba “¡Viva Andalucía libre!¡Muerte a los caciques!”. Es la primera vez que aparece el grito de liberación andaluza que luego se reproducirá millones de veces por el Pueblo Trabajador Andaluz.

Junto a los CAs de Sevilla y Córdoba otro del que existe abundante documentación es el Centro A Andaluz de Jaén. Constituido públicamente en diciembre de 1917 el CA de Jaén organizará conferencias, actos políticos, clases populares como en el CA de Sevilla, asambleas sobre temáticas concretas como la política de transportes o de vivienda y editará la revista Jaén. Su actividad política municipalista será intensa alcanzando dos actas de concejal en las elecciones municipales de 1920 y doblando así los resultados del andalucismo en las elecciones municipales de 1917.

Tal es la actividad de los Centros Andaluces cerrados y prohibidas sus actividades por la dictadura de Primo de Rivera a finales de 1923. Un andalucismo que suponía un peligro para las clases dominantes, un cuestionamiento de la distribución de la riqueza en Andalucía, de su estatus político colonial y una denuncia feroz del podrido sistema político español. Nada que ver con el regionalismo servil, capitalista y colaboracionista que el Partido Andalucista desarrolló tras la muerte de Franco. Por ello es inevitable ver las semejanzas entre estos Centros Andaluces y los Centros Andaluces del Pueblo actuales. El comunicado conjunto que lanzaron los CAPs el pasado 20 de junio de 2016 decía:

La actividad de los Centros Andaluces del Pueblo se basa en principios liberadores como:
– La autogestión como principio de funcionamiento y garantía de una acción cultural libre y no supeditada a los intereses de las clases dominantes.
– El fomento de la cultura popular andaluza como instrumento de vertebración y liberación del Pueblo Trabajador Andaluz.
– La aspiración a la recuperación de la soberanía andaluza como un ejercicio de conquista de la lucha popular, no como una concesión (imposible) de los poderes establecidos.
– La consideración del Pueblo Trabajador Andaluz como protagonista de la lucha por su emancipación social, política y también cultural y la emancipación del país andaluz.

Hoy los CAPs son dignos sucesores de los Centros Andaluces que pusiera en pie el primer andalucismo revolucionario. En ellos se albergan actividades, culturales, formativas, actos públicos así como el que hacer de distintos colectivos que, sin formar parte del soberanismo andaluz, conviven y se asocian con él en la tarea común de fortalecer la lucha por la emancipación del Pueblo Trabajador Andaluz. Los CAPs aspiran a jugar el papel de “instituciones creadas para recoger esas ansias de vida de nuestro pueblo” tal y como enunciara Blas Infante a propósito de los Centros Andaluces en un acto realizado en el CA de Jaén en mayo de 1918.

Carlos Ríos

Este texto fue publicado originariamente en el número 64 de la revista Independencia (pinchar aqui para ver) con motivo del centenario de la creación de los Centros Andaluces por Blas Infante.

También te podría gustar...